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Un homenaje a Dave Hyland

Por David North
19 Febrero 2014

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Este artículo apareció originalmente en inglés el 23 de enero del 2014

Estamos publicando aquí el tributo a Dave Hyland, ex secretario nacional del Partido Socialista por la Igualdad de la Gran Bretaña, a cargo de David North, presidente nacional del Partido Socialista por la Igualdad de los EE.UU. y el presidente del Consejo Editorial Internacional de la World Socialist Web Site, en una reunión conmemorativa celebrada el 18 de enero en honor del camarada Hyland. David Hyland falleció el 8 de diciembre del 2013.

La muerte de David el 8 de diciembre no llegó de sorpresa. Había estado gravemente enfermo, con artritis reumatoide muy agresiva, por más de 20 años. Pero a pesar de la gravedad de su enfermedad, Dave había manifestado poderes de resistencia que parecían desafiar la explicación científica. Su fuerza de voluntad, su deseo de vivir y de participar en la vida tan plenamente como le era posible, era ejercida como una fuerza física real.

Hace cuatro años, Dave cayó en la inconsciencia, y los médicos le dijeron a su familia que era poco probable que viviera más de unos pocos días. Pero recobró el conocimiento, y a pesar de enormes limitaciones físicas, reanudó una vida activa política e intelectual.

Hasta hace muy poco todavía era posible esperar que Dave estuviera con nosotros por algún tiempo más. Pero en noviembre, se hizo evidente que la enfermedad de Dave ya no podría continuar siendo evadida. Él aceptó este hecho con dignidad, rechazando lo que él creía que serían esfuerzos infructuosos para prolongar su vida.

Me dijeron que en una ocasión, en medio de las circunstancias físicas más difíciles, le dijo a su hija Julie, "La vida es bella".

Dave había soportado las penurias de su enfermedad sin dejar rastro de autocompasión. Conservó su optimismo, y su amor por la vida. Para muchos, la experiencia de la enfermedad prolongada, el peso de las dificultades físicas y el dolor, llevan a la resignación, la separación intelectual y retraimiento emocional. Pero este no fue el caso con Dave.

En noviembre, Dave y yo hablamos, ambos sabiendo que sería la última vez. Podría parecer extraño, pero la discusión no fue para nada sombría. David permaneció intensamente involucrado con el mundo, apasionado en su compromiso político con la causa del socialismo internacional, e interesado en todo lo que estaba ocurriendo.

Dave me dijo que no tenía remordimientos sobre el plato principal de su vida. Su decisión de unirse al movimiento trotskista en la década de 1970 fluía necesariamente de las conclusiones políticas que él perfiló, como obrero con conciencia de clase, desde las grandes luchas de la época. Él consideró que su decisión de 1985 de fundar su oposición al oportunismo nacional del Partido Revolucionario de Trabajadores en la historia, integridad y el programa del Comité Internacional como la más importante de su vida. A medida que vida de él llegaba a su fin, Dave expresaba su orgullo por el desarrollo de la página de Internet, la World Socialist Web Site, y de su confianza en el futuro del movimiento al que él había hecho una contribución tan imperecedera.

Cada uno de los oradores se ha referido a los acontecimientos de 1985. El próximo año se cumplirán 30 años desde que esa lucha se llevó a cabo. Para aquellos de nosotros que participamos en ella, parece como si fuera ayer. Pero las fotografías que se muestran en la exposición nos dicen lo contrario. En aquel entonces estábamos aún jóvenes. Pero a pesar de que hayan pasado tres décadas, los acontecimientos de 1985 siguen incrustados tan vívidamente en nuestras mentes que parece como si recién hubieran ocurrido. Eso es porque todavía existe una poderosa conexión entre esos acontecimientos y nuestras vidas de hoy.

A David le hubiera gustado llegar a los setenta u ochenta años. Pero no a todo el mundo se le concede esa longevidad. Sin embargo, más importante que la longevidad es lo que hacemos con los años que se nos conceden. La verdadera medida del éxito de la vida es conservar hasta el final de nuestras vidas las mejores cualidades de nuestra juventud, y entender la lógica interna de las experiencias por las que hemos pasado.

Dave era capaz de entender el curso de su vida como capítulos interconectados de una narrativa histórica más amplia. Era una vida que se guiaba por la integridad socialista a la que él se adhirió durante muchas décadas. Su vida tenía sentido y podría ser entendida en relación a los grandes acontecimientos históricos de su tiempo.

Todos vivimos en medio de fuerzas objetivas de poder monumental. Cuando uno se hace mayor, adquiere un mejor sentido de la medida en que el curso de nuestras vidas ha sido determinado por fuerzas fuera de nuestro control directo e inmediato. Pero nosotros no somos como hojas al viento. Cada uno de nosotros debe decidir cómo responder a las grandes fuerzas objetivas de la historia.

Las fotografías y documentos en la exposición ilustran los principios que conectaron un período de su vida con otro. No hay destino más triste que llegar al final de nuestra vida, sin ser capaces de identificar algún propósito central que guiara nuestras acciones—a ser incapaces de responder a la pregunta : "¿De qué se trató todo esto?" O peor aún, cuando se nos pregunta acerca del pasado, y respondamos: "No me acuerdo". Las personas que no recuerdan por lo general no quieren recordar, porque se han ido demasiado lejos de los ideales que los inspiraron en su juventud.

David sabía de qué se había tratado su vida. Recordó y quería recordar las experiencias por las que había pasado. Esa es la clave a la calma y la ecuanimidad con la que David se enfrentó a la etapa final de su vida. Creo que anticipaba que una reunión como ésta se llevaría a cabo, y que la estimación de su vida sería objetiva y justa.

No hay duda de que Dave será recordado como una figura importante en la historia de la clase obrera británica e internacional.

David nació en las postrimerías de la Segunda Guerra Mundial, un período que fue testigo del resurgimiento de la militancia obrera. Al igual que tantos cientos de miles de trabajadores británicos que llegaron a su mayoría de edad en la década de los 1960s, Dave creía que había llegado el momento de vengar la derrota de la huelga general de 1926 y las indignidades de los "Hambrientos de los 30s". De su padre tuvo una conexión directa a ese período de lucha social. En 1945, la clase obrera británica había puesto al Partido Laborista en el poder, con la esperanza de que esto llevaría a una Inglaterra socialista. Pero en el cuarto de siglo que siguió, ya sea dentro o fuera del poder, el Partido Laborista y el Congreso de Sindicatos (TUC), ayudado por el Partido Comunista estalinista, dediccaron la mayor parte de sus energías, no a la lucha contra los odiados Tories, sino a su restricción —oponiéndose y traicionando las luchas de la clase obrera.

Posiblemente es difícil de enternder para la junventud de hoy, que ha experimentado sólo contratiempos y que nunca ha visto el poder de la clase obrera, el optimismo y la determinación que existía en la Gran Bretaña durante la década de los 1960s y principios de los 1970s. Se transmitá en cierta medida en la música de los tiempos. Hubo desprecio por el viejo sistema y la determinación de poner fin a la misma. Y era evidente que existía una fuerza que podría llevarlo a cabo.

La victoria de 1970 del Partido Conservador en las elecciones nacionales sentó las bases para una ola de luchas de la clase obrera. El nuevo gobierno estaba decidido a emplear su nueva ley de relaciones laborales para reprimir las huelgas, pero los trabajadores británicos se negaron a aceptar la legitimidad de las leyes que se veían nada más como el ejercicio de los intereses de la clase gobernante. Entre 1970 y 1974, las luchas de la clase obrera británica trajeron, como nunca antes, más cerca la revolución socialista desde la huelga general de 1926.

En 1973-1974, los mineros —en su segunda huelga nacional contra la política del gobierno de Edward Heath— alcanzaron lo que sus abuelos no habían logrardo. La huelga obligó a Heath a llamar una elección general. La cuestión central, declaró el asediado primer ministro, era "¿Quién gobernará a la Gran Bretaña?" Se le dio la respuesta. "No va a ser usted". Heath perdió la elección. Por primera vez en la historia, la clase obrera británica había obtenido, mediante el ejercicio de su poder industrial, la renuncia y la derrota de un gobierno conservador.

La derrota de los conservadores no resolvió el problema estratégico de la revolución socialista en la Gran Bretaña. Por el contrario, la clase obrera se enfrentaba ahora al nuevo gobierno laborista, aliado con la burocracia sindical; un enemigo implacable decidido a emplear toda la experiencia y habilidad que había adquirido a lo largo de décadas de traición política para frenar, desorientar, paralizar, desmoralizar y desarmar al movimiento de masas que se habían llevado a la Gran Bretaña al borde de la revolución socialista. En otras palabras, entre 1974 y 1979, los gobiernos laboristas de los primeros ministros Wilson y Callaghan—instigados por el TUC y sus cómplices en el Partido Comunista Británico—hicieron lo posible para preparar el terreno político para el triunfo del thatcherismo y todos los desastres políticos posteriores que acontecieron a la clase obrera.

Sin embargo, hubo una corriente política en la clase obrera británica que se había desarrollado durante los 20 años que precedieron al gran movimiento huelguístico de 1973 a 1974 sobre la base de una lucha contra el Partido Laborista, la burocracia sindical, el estalinismo y diversas formas de radicalismo de la clase media —principalmente, las tendencias capitalistas pablistas y estatales. Estoy hablando, por supuesto, de la Liga Socialista de los Trabajadores (Socialist Labor League, SLL), la sección británica del Comité Internacional de la Cuarta Internacional (CICI), liderada por Gerry Healy.

En los 20 años transcurridos entre 1953 y 1973, el movimiento trotskista en la Gran Bretaña había experimentado un crecimiento extraordinario.

Estas ganancias inicialmente surgieron sobre la base de los principios que se defiendieron en la lucha de 1953 contra en la tendencia revisionista de la Cuarta Internacional dirigida por Michel Pablo y Ernst Mandel. La cuestión esencial en esta lucha fue el papel insustituible de la Cuarta Internacional en el desarrollo de la conciencia marxista en la clase obrera y la victoria de la revolución socialista mundial. El Comité Internacional, formado en el otoño de 1953, rechazó las pretensiones de los pablistas que el socialismo podía ser realizado bajo la dirección estalinista, las organizaciones demócratas sociales, nacionalistas burgueses o varios otros tipos de organizaciones radicales pequeñoburguesas, socialmente y políticamente heterogéneas.

Healy había jugado un papel importante en la lucha de 1953. Colaborando estrechamente con James P. Cannon, el líder del Partido Socialista de los Trabajadores en los Estados Unidos, Healy derrotó la tendencia pablista dentro de la organización británica, que en realidad exigía el fin de la existencia independiente de un partido trotskista y su disolución en el Partido Comunista. Esa fue la línea pablista. El Partido Comunista, alegó entonces, representaría las aspiraciones revolucionarias de la clase obrera y no había necesidad de una organización trotskista independiente.

La lucha sin cuartel contra el liquidacionismo pablista sentó las bases para el posterior desarrollo del movimiento trotskista en la Gran Bretaña. La defensa del análisis trotskista del estalinismo —la insistencia en el papel inalterablemente contrarrevolucionario de la burocracia del Kremlin y todos los partidos nacionales comunistas, prepararon a los trotskistas británicos para las oportunidades políticas que surgieron a raíz del "discurso secreto" de Kruschev de febrero de 1956, en el que Stalin fue expuesto como un asesino, y de la supresión soviética brutal de la Revolución Húngara de octubre de ese mismo año.

Estos eventos, que lanzaron a la burocracia soviética y al movimiento estalinista internacional en una crisis profunda, reivindicaron la postura adoptada en 1953 por los trotskistas británicos bajo el liderazgo de Healy. Por otra parte, su claridad sobre la naturaleza del estalinismo—la ausencia de ilusiones, asiduamente promovidas por los pablistas, en el potencial supuestamente revolucionario del régimen que ocupaba el Kremlin—ayudó a los trotskistas a intervenir en la crisis del Partido Comunista británico. Ganaron un número de reclutas de la organización estalinista que jugarían un papel importante en el desarrollo posterior del movimiento trotskista.

A pesar de inmensos problemas —proscripciones por el Partido Laborista, los ataques de los estalinistas, la falta crónica de recursos financieros— la influencia del movimiento trotskista crecía en forma sostenida a finales de 1950. Hay que destacar que durante este fructífero período de crecimiento, los trotskistas británicos estaban jugando un papel importante en la continua lucha teórica y política contra el pablismo dentro de la Cuarta Internacional. De hecho, fue durante este período que los trotskistas británicos comenzaron a desarrollar sus críticas a lo que consideraban, con razón, la deriva por el Partido Socialista de los Trabajadores de EE. UU. (Socialist Workers Party, SWP) hacia la reconciliación con los pablistas.

Para 1957, Healy se daba cuenta de la retirad del SWP de los principios trotskistas que había defendido en 1953. El SWP se vio envuelto en una campaña de "reagrupamiento" en los Estados Unidos que marcó una nueva orientación oportunista hacia el entorno de la izquierda de la la clase media radical. En contraste con las vacilaciones oportunistas del SWP, los trotskistas británicos estaban desarrollando la lucha contra el estalinismo y la democracia social. Desde finales de la década de 1940, los trotskistas británicos habían llevado a cabo el trabajo dentro del Partido Laborista. El propósito de este trabajo no hubiera sido convertir al Partido Laborista en una organización socialista —una tarea imposible— sino exponer el papel traidor de la democracia social, y sobre esta base, ganar los mejores elementos dentro del Partido Laborista con el programa y perspectiva de la Cuarta Internacional.

A medida que la influencia de los trotskistas crecá a fines de los 1950, el Partido Laborista recurrió a la caza de brujas y a las expulsiones. Healy no podía ser intimidado. En 1959, los trotskistas formaron la SLL para perseguir la lucha contra el laborismo. Es significativo que en los Estados Unidos, el SWP se opuso a esta ruptura organizativa necesaria, ignorando el hecho de que la alternativa era la rendición política completa a la disciplina y la autoridad del Partido Laborista. Cannon, ahora un oportunista profundo, acusó a Gerry Healy de haber emprendido un "atracón de ultra izquierda".

Refutando las afirmaciones de Cannon que la vida fuera de los recintos del Partido Laborista era imposible, la SLL construyó una formidable oposición a la burocracia demócrata social dentro de la Juventud Socialista (Young Socialists, YS), en ese momento el movimiento juvenil del Partido Laborista. A principios de la década de 1960, se había ganado el liderazgo de la YS. Cuando el Partido Laborista tomó represalias con las expulsiones, el YS se reconstituyó como el movimiento juvenil de la SLL.

Entre 1961 y 1963, la SLL se opuso a las maniobras del SWP, entonces dirigido por Joseph Hansen, hacia una reunificación entre Comité Internacional y la organización internacional de los pablistas. El pretexto político para justificar la reunificación fue el derrocamiento del régimen de Batista en Cuba por las fuerzas guerrilleras dirigidas por Castro (quien, vale la pena recordar, contaba al principio con el apoyo de los Estados Unidos). La victoria de Castro, decía el SWP, demostraba que una revolución socialista podría ser llevada a la victoria y un estado obrero establecido bajo el liderazgo de un movimiento político que no era ni marxista ni trotskista, ni siquiera explícitamente socialista y sin base la clase obrera.

Por lo tanto, el objetivo de la reunificación fue la disolución de la Cuarta Internacional en el pantano político reaccionario de la política de la clase media izquierdista. Los esfuerzos para construir un movimiento socialista internacional de la clase obrera, sobre la base de la teoría marxista y guiada políticamente por el patrimonio de la lucha de Trotsky contra la traición de la Revolución de Octubre, iban a ser abandonados. De ahora en adelante confiarían que el destino de la revolución socialista estaría a cargo a una gran variedad de los nacionalistas burgueses y organizaciones radicales pequeño burgueses aliados con o dependientes de ellos, y de una forma u otra, de la burocracia soviética.

La oposición de la SLL y los trotskistas franceses en el PCI (que se convirtieron más tarde en la OCI) a la reunificación sin principios del SWP con los pablistas impidió la liquidación de la Cuarta Internacional. Por otra parte, la lucha de la SLL resultó la expansión de la labor del Comité Internacional, con la formación de la Liga Obrera en los Estados Unidos (Workers League, WL), la Liga Comunista Revolucionaria, en Sri Lanka, y, más tarde, a principios de 1970, la Bund Sozialistischer Arbeiter en Alemania y la SLL australiana.

La SLL creció bastante en los años que siguieron a su rechazo a la reunificación pablista del SWP. Este crecimiento, como explicaremos, no estuvo exento de contradicciones políticas. Sin embargo, no hubo duda de que la SLL proponía un programa revolucionario internacionalista que atrajo a abnegadas secciones políticamente más conscientes de la clase obrera en la Gran Bretaña, especialmente bajo condiciones del recrudecimiento de la lucha de clases que siguió a los acontecimientos de mayo y de junio de 1968 en Francia; sobre todo, el regreso de los conservadores al poder en junio de 1970.

En ese contexto entra Dave Hyland a la política revolucionaria. Dave Hyland fue uno de los trabajadores que fueron atraídos por la Liga Socialista del Trabajo. Me escribió una carta en octubre del 2005 en la que recordó las condiciones en que se incorporó a la SLL:

"Yo era un trabajador de 25 años de edad, en la planta de Kodak en Wealdstone y envuelto en una lucha contra los estalinistas en la fábrica y ddntro del sindicato de películas ACTT cuando leí Workers Press por primera. Me disgustaban los estalinistas intensamente, tanto por su duplicidad como por su condescendencia hacia los trabajadores, pero no los entendía políticamente. La primera copia de la Workers Press que compré llevaba un artículo central sobre el papel histórico del estalinismo en el Medio Oriente. Fue como quitarme una venda de los ojos. El artículo explicaba el papel político contrarrevolucionario del estalinismo y me aclaró que la lucha en su contra sólo podía llevarse a cabo como parte de un movimiento internacional". [Carta a David North, 9 de octubre del 2005]

David se unió en medio de la intensificación de la lucha de clases en la Gran Bretaña. En 1972, una huelga virtual general estalló cuando el gobierno de Heath encarceló a cinco trabajadores de los muelles que habían desafiado las disposiciones contra los piquetes de la nueva ley de relaciones laborales. El gobierno se vio obligado a liberar a los trabajadores. Ese mismo año, una huelga nacional de mineros de carbón obligó otro retiro del gobierno.

David se mantuvo hasta el final de su vida inmensamente orgulloso y agradecido por la educación política que había recibido dentro de la SLL. Se mostró especialmente agradecido por la labor de un sector de artistas e intelectuales que se habían unido al partido. En el 2010, tras la muerte de Corin Redgrave, Dave escribió una carta a la World Socialist Web Site:

"Me uní al precursor del WRP casi al mismo tiempo que Corin [Redgrave] a principios de 1970. Yo no lo conocía muy bien, pero por unos años tuve una relación política cercana con otros dos artistas /intelectuales dentro de la dirección—el director Roy Battersby y el guionista Roger Smith. Este fue el resultado de nuestra membrecía tanto de la SLL/WRP y el sindicato ACTT.

"Yo trabajaba en la fábrica de Kodak en Harrow y junto con los camaradas locales comenzamos la construcción de una rama del partido. Roy y Roger se lanzaron a este trabajo con mucho entusiasmo. Recuerdo que Roy hizo una serie de conferencias públicas sobre las "Dialéctica de la Naturaleza" y Roger dio un número de clases sobre el "Socialismo: utópico y científico", mientras que ambos a veces vendían su periódico en las puertas de la fábrica. Eran muy buenos para explicar ideas complejas y hacerlas más fáciles de entender. Estas conferencias y clases fueron muy importantes, ya que iban más allá de la discusión de los problemas inmediatos en la fábrica y el sindicato para tratar las cuestiones de teoría, historia y ciencia.

"Estas actividades fueron populares entre los miembros, así como las cuestiones relacionadas con avances internacionales importantes en Chile, Irlanda y Portugal. El interior de la fábrica era como una olla a presión. La dirección de la burocracia y el sindicato se unían para tratar de victimizar a los trotskistas. La mayoría de los trabajadores, mientras que simpatizaban con nosotros, no veían la necesidad real de un partido revolucionario cuando parecía que podían hacer caer a los gobiernos simplemente a través de su fuerza sindical". [Carta a la World Socialist Web Site, 16 de abril del 2010]

El período comprendido entre 1970 y 1974 vio un enorme crecimiento en la Liga Socialista del Trabajo. Este no era el momento ni el lugar para llevar a cabo una revisión exhaustiva de todos los problemas políticos que se habían desarrollado dentro de la SLL en el periodo antecedente, pero hay algunos puntos que realmente necesitaban hacerse notar para entender la crisis que posteriormente evolucionó fuera entendida.

Siempre es peligroso para un movimiento, cuando experimenta un rápido crecimiento, no tomar una actitud crítica ante ese crecimiento y adaptarse a la conciencia que prevalece en el movimiento de masas. La conciencia del movimiento de masas en la Gran Bretaña seguía siendo predominantemente sindicalista —la idea de que, a través de la victoria del Partido Laborista y de la derrota de los conservadores, se podrían resolver los principales problemas de la clase trabajadora.

Como Gerry Healy no había otro igual en el movimiento obrero británico: ni como organizador, ni como orador, ni como estratega político. Durante décadas condujo con integridad una lucha política contra toda forma de oportunismo. Su personaje político, forjado furante esas décadas, ejemplificaba una inquebrantable devoción y dedicación a la causa de la revolución socialista que era inmensamente atractiva para Dave Hyland.

Healy poseía la capacidad, en sus mejores momentos, de proyectar su inmensa confianza en la fuerza de la clase obrera. Esa habilidad encontró su expresión consumada durante el auge, de 1970 a 1974. El escuchar a Gerry Healy hablar durante ese período era una experiencia inspiradora e inolvidable. El colapso del gobierno conservador en febrero de 1974 reivindicó la confianza de Healy.

Healy había subestimado los enormes problemas que surgirían después de la derrota de los conservadores. Durante el período del gran auge, mientras que la SLL fue creciendo muy rápidamente, Healy solía decir que, "si la clase obrera puede vencer al maestro Tory, más lo puede hacer contra sus siervos". Pero como bine nos enseñan innumerables series de la televisión británica, el mayordomo es, no con poca frecuencia más hábil y decidido en el cuidado de los intereses de la familia que el "Milord" y la "Milady" que contratan sus servicios.

En 1974, los mayordomos políticos del Partido Laborista, con su larga tradición de la traición reformista, entendieron muy bien que su tarea principal era mantener el movimiento obrero de masas bajo control. Estaban decididos a explotar todas las formas de confusión política en la clase obrera, la resaca de ilusiones en el Partido Laborista, para dar tiempo a la clase dominante a tomar su venganza por las humillantes derrotas de la década de 1970. Y eso es exactamente lo que pasó. Mientras que el gobierno laborista traicionaba las esperanzas del movimiento de masas, la clase dominante preparaba a Margaret Thatcher para el poder.

A pesar de los impresionantes conquistas de la SLL durante el movimiento antitory no estaba, en definitiva, políticamente preparado para los retos que acompañaron el regreso del gobierno laborista. Se habían desarrollado dentro de la SLL, junto a sus éxitos prácticos, contradicciones políticas importantes durante el período anterior. Estas contradicciones tuvierno raices tando en circunstancias objetivas y como en los errores subjetivos de la dirección.

En las consecuencias que siguieron después de la ruptura con el SWP, la lucha contra la liquidación pablista llegó a considerarse cada vez más como una cuestión en gran parte de organización, más que de teórica y política que requerían una atención constante.

El crecimiento práctico del movimiento en la Gran Bretaña —la expansión de su influencia entre los jóvenes y en los sindicatos, la ampliación de sus recursos materiales— era visto como la respuesta fundamental y decisiva para el problema planteado por el estalinismo, la democracia social, el pablismo y diversas formas de oportunismo.

El problema de la revolución social llegó a ser visto cada vez más en un lugar de marco nacional. Las oportunidades inmediatas dentro de la Gran Bretaña eran evaluadas fuera del amplio contexto histórico e internacional de la revolución socialista. Esto creó la ilusión de que las ganancias tácticas en la Gran Bretaña resolverían de alguna manera los problemas que existían en las relaciones de fuerzas internacionales. El Comité Internacional era sólo para acompañar y ofrecer un poco de ayuda auxiliar a las actividades de la SLL en crecimiento en la Gran Bretaña.

La lucha internacional contra el revisionismo pablista, al nivel de las perspectivas teóricas y políticas, llegó a ser vista como una distracción de los problemas apremiantes de la construcción del partido británico. Inevitablemente, el enfoque en los problemas nacionales asumió la forma de una adaptación a la conciencia política limitada que dominó el movimiento de masas antitory. La expresión más grave de esta adaptación fue la transformación de la SLL en el Partido Revolucionario de los Trabajadores (Workers Revolutionary Party, WRP), en noviembre de 1973, sobre la base de una perspectiva predominantemente nacional. Las secciones del Comité Internacional no participaron en las discusiones que establecieron al WRP, y ni siquiera se les pidió participar en las deliberaciones del congreso fundacional.

Las concepciones y actitudes que he mencionado no surgieron de repente. De hecho, es posible encontrar en varios documentos y artículos producidos por la SLL durante el periodo del levantamiento declaraciones totalmente ortodoxas anticonservadoras sobre la cuestión del internacionalismo revolucionario y la lucha contra el pablismo. Pero un estudio más cuidadoso de la evolución de la SLL —que el CICI realizó a raíz de la escisión que siguió en 1985-86— comprobó que se desarrolla un vuelco hacia el oportunismo nacional a finales de los 1960s y cobró fuerza a principios de la década de los 1970s.

El Comité Internacional, en una serie de documentos, ha llamado la atención hacia el carácter abrupto y el carácter políticamente confuso de la división en 1971 con la OCI, la sección francesa del CICI. Las cuestiones esenciales de la perspectiva política que subyace al conflicto entre la SLL y la OCI casi no se habían discutido. La evasión de estas cuestiones significaba que los problemas críticos de la estrategia revolucionaria internacional que surgieran de los grandes acontecimientos de mayo y junio de 1968 en Francia ni fueron analizados o incorporados al programa del Comité Internacional.

Por otra parte, en la medida en que las tendencias oportunistas evidenciadas por la OCI fueron vistas simplemente como la expresión de los problemas de la organización francesa, la SLL falló en investigar cómo algunos problemas similares se manifestaban dentro de la organización británica.

Hubo otro elemento de conflicto con la organización francesa cuyo significado la SLL no reconoció. Casi desde el final de la Segunda Guerra Mundial, los intelectuales franceses habían estado a la vanguardia de la lucha contra el marxismo. Aunque desacreditado en Alemania debido a su infame colaboración con los nazis, Heidegger encontró innumerables acólitos en Francia. El existencialismo se convirtió en el furor de la intelectualidad francesa.

En las consecuencias de los trastornos de mayo y junio de 1968, aterrorizados por el fantasma de la revolución socialista, amplios sectores de la intelectualidad francesa y la juventud estudiantil cortaron toda conexión que habían mantenido previamente con el marxismo. En el entorno posterior a 1968 de reacción intelectual, incluso Sartre fue visto como demasiado conciliador con el marxismo. Una nueva generación de irracionalistas teóricos pasó a primer plano. La edad de Lyotard y Foucault había comenzado.

Habiendo roto con la OCI, el SLL era en gran parte inconsciente de estos desarrollos y sus consecuencias de largo alcance para el trabajo teórico y político del partido revolucionario.

Pero incluso antes de que la importancia de las cuestiones teóricas emergiera con claridad, las consecuencias políticas de la manipulación irresponsable de las diferencias con la OCI se hicieron sentir en el WRP.

En octubre de 1974, Alan Thornett, el principal líder sindicalista —eso es todo lo que realmente era, el principal líder sindicalista— del WRP, anuncia diferencias en una reunión de la Comisión Política. Las posiciones de Thornett, que expresaban ilusiones en el nuevo gobierno laborista, habían sido escritas por la OCI. Políticamente desleal y deshonesto, Thornett no reveló nunca que había estado colaborando con una organización rival.

No le tomó más de cinco minutos a Healy para darse cuenta de que Thornett no era el autor de las posiciones que estaba presentando al comité político del WRP. Entendió que los argumentos de Thornett reflejaban las posiciones políticas de la OCI, que para entonces se había aliado con el Partido Socialista de Mitterrand. El hecho de que ahora Thornett estaba avanzando las posiciones de la OCI en el liderazgo surgió de la negligencia de la lucha contra la OCI.

El conflicto con Thornett le proporcionó al WRP la oportunidad tardía de aclarar las diferencias con la OCI. Pero una vez más, la respuesta de Healy no era perseguir las cuestiones políticas, sino proceder rápidamente a un ajuste de cuentas organizacional con Thornett. El resultado fue que entre octubre y diciembre de 1974, el Partido Revolucionario de Trabajadores perdió varios cientos de miembros, incluyendo una sección sustancial de su base en los sindicatos.

Es evidencia de la fuerza política de Dave Hyland que él no lo sigue a Thornett. No se sorprendió de la provincial perspectiva sindicalista de Thornett. Fue repelido por la duplicidad de éste, su indiferencia a las tradiciones del movimiento trotskista, y su punto de vista oportunista. David permaneció leal al partido pero la crisis dentro del WRP se profundizó. Con el Partido Laborista en el poder, muchos de los reclutas ganados durante el movimiento antitory abandonaron el partido, y esto aumentó las presiones organizacionales. Healy trató de encontrar una manera de salir de esta crisis mediante la formación de todo tipo de relaciones sin escrúpulos con los movimientos nacionales burgueses y los gobiernos en el Medio Oriente.

La degeneración oportunista de la WRP creó conflicto con la Liga Obrera en el Comité Internacional.

Entre octubre de 1982 y febrero de 1984, la WL presentó una crítica detallada de las concepciones teóricas y el programa político del WRP. Sin embargo, estimamos en ese entonces que hubiera sido un grave error político de la Liga Obrera romper con el WRP sin discusión de las diferencias dentro del Comité Internacional. Nos dimos cuenta de que las posiciones políticas de la Liga Obrera apenas se conocían, y mucho menos se entendían, dentro del movimiento internacional.

En particular, la situación dentro de la propia WRP nos preocupaba mucho. A pesar de mis diferencias políticas con los dirigentes del WRP, yo tenía un gran respeto por ese partido. Yo sabía de su historia, sus décadas de lucha. Sabía que sus cuadros trabajaban muy duro, a menudo 12, 15 y hasta 18 horas por día. Estaba convencido de que había miembros del partido que estaban dedicados al trotskismo y darían la bienvenida a una discusión, si tuvieran la oportunidad, acerca de los temas críticos del programa internacional. No podía creer que no hubiera preocupación dentro de la organización acerca de la deriva oportunista cada vez más evidente. Pero, ¿cómo podía uno alcanzar a los miembros del partido?

Yo no tenía prácticamente ningún contacto con los miembros comunes y corrientes. Hablé en reuniones públicas. Estuve en las plataformas en Londres para la conmemoración ocasional del aniversario de la Prensa del WRP, o el aniversario del asesinato de Trotsky. Pero mi contacto con los miembros del partido, sobre todo fuera de Londres, simpre fue mínimo. Y el WRP se ocupó de que siguiera siendo así.

La situación cambió de repente a finales del verano de 1985. En la noche del 3 de septiembre de 1985, un día que nunca olvidaré, recibí una llamada de Michael Banda, secretario general del WRP, me pidió, crípticamente, que "reanudara la alianza" Se refería a un acuerdo anterior, que se remontaba a octubre de 1982, cuando Banda prometió que apoyaría mis esfuerzos para iniciar un debate sobre las concepciones teóricas y políticas falsas del WRP. En ese entonces, en cuestión de semanas Banda había roto su compromiso, después de haber llegado a un acuerdo totalmente oportunista con Healy.

Al día siguiente le informé a la Comisión Política de la Liga de Trabajadores de la llamada de Banda. Acordamos unánimemente que la Liga de Trabajadores no entraría en una alianza con ningún líder del WRP. Nos dimos cuenta que la dirección del Partido Revolucionario de Trabajadores se comportaba de una manera totalmente oportunista. Pensaron que podrían explotar y utilizar al Comité Internacional para regular sus propias disputas faccionales. Sin embargo, el Comité Internacional, en lo que se refería la WL, no iba a tolerar la subordinación de las necesidades del movimiento mundial a los intereses de las facciones de los líderes del WRP.

A medias de septiembre de 1985, Larry Porter y yo volamos a Inglaterra para averiguar lo que realmente estaba ocurriendo dentro de la organización. Simplemente habían anunciado que Healy dimitía debido a mala salud y vejez. Les puedo asegurar que no creímos esa explicación. Pero entendimos que esta crisis, cualquiera que fuera su causa inmediata, era el resultado de la desorientación política y el retroceso oportunista de los dirigentes.

Cuando me reuní con Banda, se hizo evidente que él no tenía ninguna explicación política de la crisis en el WRP. Le recordé las críticas políticas que se habían hecho en 1982 y 1984. Buscó entre sus archivos desorganizados y descubrió una copia de mi informe de febrero de 1984.

Banda admitió que estaba en lo correcto. Quería discutir los temas conmigo y me pidió si lo acompañaba a Yorkshire, donde tenía previsto reunirse con un compañero que había jugado un papel importante en la huelga de los mineros recientemente concluida. El camarada que planeaba visitar era Dave Hyland en Rotherham.

Yo conocía a Dave Hyland sólo de nombre. Yo nunca había hablado con él. El viaje en coche de tres horas hacia Rotherham resultó ser la más importante de todas mis muchas excursiones en la autopistas británicas. Después de llegar Banda a la casa de Dave, hubo una discusión bastante desenfocada sobre temas relacionados con el trabajo entre los mineros. Fue una discusión inconexa y mi atención se centró más en el extraordinario perro que estaba jugando en la cocina de Hyland. Aparte de bromas sin importancia, Dave y yo no hablamos.

Pero cuando nos íbamos, para mi sorpresa, Banda de repente sacó de su bolsillo una copia del informe que yo le había dado al Comité Internacional en febrero de 1984. Se lo dio a Dave Hyland y luego nos fuimos.

En el 2005, Dave me escribió:

"Cuando leí su [crítica de] Estudios de Dialéctica en 1985, y otros documentos que describen la discusión que había tenido lugar en la Liga Obrera desde 1982, fue un gran descubrimiento. El enfoque en las cuestiones históricas y teóricas, así como la política en general era totalmente diferente a la que existía en ese momento en el WRP, donde todo partía de la percepción sensorial inmediata e iniciativas concretas, en oposición a una perspectiva histórica marxista y el método científico. Es por eso que le llamé hace 20 años, y los acontecimientos posteriores han demostrado que esa llamada había sido la decisión política más importante de mi vida".

Recuerdo esa llamada telefónica muy bien. Yo estaba en Alemania con Uli Rippert. El 9 de octubre por la tarde, llamé a Detroit para reportarme y ver cómo iban las cosas, y me dijeron que habían recibido una llamada de un miembro del WRP en la Gran Bretaña. El nombre de ese miembro era Dave Hyland y que había pedido hablar conmigo. Encantado de recibir esta noticia, se la conté a Uli y le dije: "Finalmente ha sucedido. Una sección del partido británico se está poniendo en contacto con el Comité Internacional y quiere hablar con nosotros acerca de las cuestiones políticas".

No puedo exagerar lo crítico e importante que eso era. Hasta ese momento, estábamos aún en el exterior mirando hacia adentro Era como si fuéramos intrusos políticos de una organización a la que no teníamos acceso. Pero ahora había alguien que quería hablar con nosotros acerca de la crisis dentro del WRP y que estaba interesado en los documentos que habíamos escrito.

Varios días más tarde, me puse en contacto con Dave Hyland después de llegar a la Gran Bretaña. Nos conocimos por primera vez en la mañana del 12 de octubre de 1985. Y, créanlo o no, la primera reunión se llevó a cabo en la casa de Cliff Slaughter. Pero ni David ni yo nos sentimos especialmente bienvenidos. "Huéspedes no invitados", fue como Slaughter se refirió a nosotros. Dave y yo fuimos a un bar cercano para una discusión.

Después de hablar de la crisis dentro del WRP, Dave expresó su opinión —creo que más para retarme que para expresar su propia posición— que nunca había habido un movimiento trotskista en la Gran Bretaña. Esta fue la frase que Banda estaba promoviendo. Pasé cerca de tres horas revisando toda la historia de la lucha del Comité Internacional desde su fundación en 1953. Dave escuchó intensamente, a veces me pedía que ampliara en uno u otro punto. Al final de mi crítica, Dave cambió de posición. O tal vez sería más correcto decir que las dudas que aún tenía ahora habían sido clarificadas. Estuvo de acuerdo en que la lucha en el WRP tenía que ser librada sobre la base de un programa y una perspectiva internacional y sobre la base de la continuidad del movimiento trotskista en contra del crecimiento del pablismo en el Comité Internacional.

Dave me advirtió que tuviera cuidado con todas las facciones involucradas en la lucha dentro del Partido Revolucionario de los Trabajadores. Estuve de acuerdo con su evaluación. Los temas centrales no eran los asuntos de facciones que dividían a Healy, Banda y Slaughter, sino las cuestiones históricas y políticas que subyacían a la crisis del WRP.

A partir de entonces, Dave luchó para desarrollar el debate dentro del WRP sobre una base internacional. A diferencia de todas las otras seudo oposiciones dentro del WRP, Dave Hyland insistió en que la organización británica tenía que aceptar la autoridad política del Comité Internacional.

Banda y Slaughter trataron de echarle la culpa de todo lo que había ido mal en el WRP a Healy. Ellos eran, o al menos eso intentaron convencer a todo mundo, las víctimas indefensas y desamparadas de un megalómano político. No había nada que pudieran hacer. Por supuesto, nosotros sabíamos lo contrario. No habíamos olvidado que fue el propio Slaughter que había presentado una resolución en un congreso del WRP para otorgarle a Healy una autoridad supra constitucional e indisputable. Por otra parte, tanto él como Banda, como yo bien sabía, había colaborado con Healy para suprimir las críticas a la línea política del WRP y las concepciones teóricas.

En noviembre de 1985, el Comité Central del WRP aceptó una resolución que estipulaba que ser miembro de la organización requiería la aceptación de la autoridad política del CICI. Inmediatamente trataron de derrocar y anular esta decisión.

Y atacaron a Dave Hyland con cizaña, porque había liderado una facción minoritaria en el Comité Central del WRP. En realidad, su facción "minoritaria" representaba una mayoría de los miembros del WRP, si la membresía en verdad estaba abierta sólo para aquellos que aceptaban la autoridad del movimiento internacional.

La dirigencia del WRP empujaba la línea de "degeneración equivalente ", como si el Comité Internacional fuera responsable de las prácticas oportunistas de su organización.

Mientras tanto, en noviembre de 1985, un informe provisional fue preparado por un Comité de Control Internacional que había sido establecido por el CICI. Este informe provisional documentaba los acuerdos financieros sin ninguna integridad que la dirigencia del WRP había hecho con varios movimientos nacionales burgueses y los gobiernos burgueses en el Medio Oriente.

El informe fue presentado en una reunión del CICI, el 16 de diciembre de 1985. El párrafo clave en la resolución aprobada por el Comité Internacional declaraba:

"El informe provisional de la Comisión Internacional de Control ha revelado que el WRP ha llevado a cabo una traición histórica del CICI y la clase obrera. Con el fin de defender su integridad, el CICI, por lo tanto suspende al WRP como la sección británica".

Esa fue la resolución más importante jamás presentada en una reunión del Comité Internacional. El Comité Internacional estaba afirmando su autoridad sobre el WRP. Declaraba que el oportunismo político se vería severamente castigado, y que sólo aquellas organizaciones que aceptaran la autoridad del CICI y sus principios trotskistas podrían ser miembros.

Había cuatro delegados presentes en representación de la sección británica en ese momento: Cliff Slaughter, Tom Kemp, Simon Pirani y Dave Hyland. David Hyland fue el único delegado que votó a favor de esta resolución, que estaba de acuerdo de que sólo sobre la base de la aceptación de esa resolución, y de trabajar para superar el legado oportunista del WRP, podría el WRP regresar al camino del trotskismo.

Slaughter, Kemp y Pirani se opusieron. Kemp se comportó de una manera provocativa y repugnante, así como también Slaughter. Pirani, como era su costumbre en esa época, fingió perplejidad.

La aprobación de esa resolución marcó la derrota decisiva del oportunismo dentro de la Cuarta Internacional. Por fin, concluía la guerra civil dentro de la Cuarta Internacional, que había comenzado en 1953. Los trotskistas ortodoxos del Comité Internacional finalmente recuperaron el control de la organización internacional fundada por Trotsky en 1938.

Ahora bien, si se quieren entender las consecuencias políticas de esa reunión, sólo tiene uno que tener en cuenta la evolución posterior de los delegados que representaban al Partido Revolucionario de Trabajadores.

Para cuando esa reunión tomó lugar, Cliff Slaughter ya había estado tratando de organizar un reagrupamiento con los estalinistas y los pablistas. A finales de noviembre, en una reunión en el ‘Friends Hall' de Londres —para públicamente discutir la crisis del WRP en presencia de todas las tendencias podridas antitrotskistaa de la Gran Bretaña— Slaughter le dió la mano ese infame "experto" antitrotskista del Partido Comunista británico, Monty Johnstone.

En los años que siguieron después de la división, Slaughter rechazaría el marxismo, el leninismo y el trotskismo. Ha denunciado explícitamente la lucha por la conciencia marxista en la clase obrera y se ha reorientado a sí mismo políticamente hacia el anarquismo. La facción del WRP que dirigió estuvo activa en la guerra de Estados Unidos y de la OTAN en los Balcanes, bajo el pretexto de los derechos humanos.

Tom Kemp, en el tiempo de esa reunión, ya era parte del comité de redacción de la publicación estalinista Science and Society y nadie en el viejo WRP parece haberse opuesto a esto; pronto abandonó todo contacto con el movimiento trotskista.

En cuanto a Simon Pirani, más tarde escribió un libro sobre la clase obrera soviética en la década de los 1920s que desestima la importancia de la Oposición de Izquierda y tenía un carácter claramente anti Bolchevique. Ha desarrollado una carrera como un experto en la industria petrolera internacional, y trabaja con el Instituto Oxford para Estudios Energéticos. Entre sus trabajos más recientes está un artículo titulado "Política de Energía Rusa", publicado por el Centro de Estudios de Seguridad. Les sugiero a ustedes sacar sus propias conclusiones.

Después de la reunión celebrada en diciembre de 1985, los acontecimientos procedieron rápidamente. El WRP comenzó a instigar una ruptura con el Comité Internacional. Repudió la autoridad del CICI.

En febrero de 1986, la facción de Slaughter llamó a la policía para impedir que los miembros de la minoría liderada por Hyland entraran en la sala donde el congreso del partido iba a comenzar. Slaughter fue escoltado dentro del congreso por una falange de policías. La minoría liderada por Hyland no se desorientó en lo más mínimo. De inmediato se constituyó como el Partido Comunista Internacional, el representante legítimo del Comité Internacional y la continuidad histórica del trotskismo en la Gran Bretaña.

En cuanto a la facción de Slaughter, ésta se rompió rápidamente y se disolvió. ¡No hay un sólo miembro de esa organización que se mantenga activo en la política socialista revolucionaria!

Este fue un tiempo muy difícil para David Hyland y su familia. Pero las acciones de Dave fueron guiadas por integridad política. Se negó a dejarse llevar por consideraciones subjetivas. Después de haber adoptado una línea política basada en la integridad, no podía salirse de ella. Y él inspiró a los mejores elementos dentro del WRP para apoyar al Comité Internacional, incluyendo a su hija Julie y a su hijo, Tony.

El 9 de octubre del 2005, le escribí una carta a Dave con motivo del 20 aniversario de la llamada que hizo pidiendo discusiones. Escribí:

"Fue exactamente hace 20 años esta semana que usted hizo una llamada transatlántica a las oficinas de la Liga Obrera, y pidió un debate acerca de las cuestiones que se habían planteado en mi crítica Estudios de dialéctica de Healy y de las políticas del Comité Internacional bajo la dirección del Partido Revolucionario de los Trabajadores. Esta acción decisiva y de integridad marcó un punto de inflexión en la crisis política dentro del WRP y cambió radicalmente la relación de fuerzas en el seno del Comité Internacional entre el oportunismo y el trotskismo ortodoxo.

"Por primera vez, como resultado de tu determinación para descubrir las raíces teóricas, históricas y políticas reales de la crisis que había estallado en la sección británica en el verano de 1985, el agarre de la dirección nacional oportunista sobre el WRP se enfrentó a un importante y significativo desafío. En profunda distinción de diversas tendencias de oposición que habían surgido de vez en cuando en el interior de la organización británica, reconociste que la lucha contra los dirigentes de facciones de Healy, Banda y Slaughter sólo podía llevarse a cabo bajo la disciplina política del Comité Internacional y sobre la base de las lecciones estratégicas de la larga lucha de la Cuarta Internacional contra el estalinismo y las múltiples formas de revisionismo pablista.

"En los debates que tuvieron lugar en los días que siguieron a tu llamada, llegamos rápidamente a un acuerdo sobre la causa principal de la crisis dentro del WRP, es decir, su alejamiento y repudio de los principios que subyacen a la publicación de la Carta Abierta de 1953 y la lucha en contra de la reunificación de 1963 del SWP y del Secretariado Internacional pablista.

"Su firme rechazo del intento de Banda y Slaughter de denigrar la historia del Comité Internacional con su teoría repugnante e interesada de la igualdad de la degeneración nos permitió ganar los mejores elementos dentro de la sección británica a la bandera de internacionalismo. Esto contribuyó en una enorme medida a la victoria decisiva de la Comisión Internacional sobre todas las facciones oportunistas nacionales del antiguo Partido Revolucionario de los Trabajadores.

"En esta difícil lucha, usted basó su trabajo político en la historia de la Cuarta Internacional en su totalidad como el partido mundial de la revolución socialista, la cual, hay que subrayar, incluía todo lo que era positivo en el trabajo anterior del movimiento trotskista británico. Ahora es posible mirar hacia atrás los acontecimientos que tuvieron lugar hace 20 años en el Comité Internacional y reconocer que las luchas de aquel otoño sentaron las bases programáticas para la renovación de la Cuarta Internacional.

"La lucha contra el oportunismo nacionalista del WRP prepara al CICI para afrontar el reto histórico que supone la desaparición de la Unión Soviética y los profundos cambios en la naturaleza y la estructura del capitalismo global.

"El impacto combinado de estos desarrollos terminó para siempre la viabilidad de las luchas obreras y las organizaciones que procedían de una perspectiva nacional en vez de una perspectiva internacional. De la decisión que usted tomó en 1985 para luchar sobre la base del internacionalismo, hizo un aporte de inmensa y perdurable importancia a la formación del Comité Internacional y su sección en la Gran Bretaña. Por esto, yo y todos tus muchos compañeros de todo el mundo le debemos una deuda inolvidable de gratitud.

"Con un fuerte abrazo".

El compañero Dave nunca será olvidado. Su obra sigue viva en nuestro movimiento internacional. Será recordado por sus compañeros y seguirá siendo un ejemplo inspirador de la paciencia e integridad revolucionaria para las generaciones venideras.

 



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