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Nacionalismo o socialismo en Latinoamérica

Respuesta a un partidario de Hugo Chávez

Por Bill Van Auken
25 Marzo 2013

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Este artículo se publicó en inglés el 14 de marzo 2013

El World Socialist Web Site recibió varias cartas respondiendo a su artículo de perspectiva política del 8 de marzo titulada "Hugo Chávez y el socialismo".
Algunas expresaban indignación de que hayamos puesto al gobierno de Chávez bajo la lupa del análisis marxista, que lo definiéramos en términos de clase como burgués nacionalista y que lo colocáramos en el contexto histórico de regímenes previos y parecidos en América Latina.

Una carta típica fue la de LB de Gran Bretaña (ver más abajo), quién dijo estar "en shock" y declaró "Justo cuando los medios de prensa imperialistas intentan desacreditar la revolución bolivariana con verdades a medias y partidismos ideológicos, Bill Van Auken del WSWS repite los mismos mitos para sostener una posición que es esencialmente antimarxista".

¿Cuáles son estas "verdades a medias" y "mitos"? El que nos escribe se opone a que señalemos que, aunque Venezuela redujo considerablemente la pobreza bajo Chávez, la tasa de pobreza del país aún está por encima del promedio de América Latina y de que en los 14 años de su mandato no pudo alterar el estatus esencial de Venezuela de país oprimido, dependiente de las principales potencias ya sea por la exportación de una sola materia prima -petróleo- o por la importación de una amplia mayoría de sus bienes para el consumo y bienes de capital para la inversión.

¿Por qué el deseo de negar estos hechos objetivos, ignorar las realidades de clase y pintar al régimen de Venezuela de la forma más idealizada? La respuesta se vuelve clara en la siguiente oración de la carta: "En momentos en el que Estados imperialistas en crisis como Gran Bretaña se encuentran recortando perversamente las medidas de previsión y bienestar social y atacando el derecho de la clase trabajadora a viviendas, la revolución venezolana le permite a los marxistas demostrar que existe otra alternativa".

Aunque es necesario que la clase trabajadora en países como los EE.UU. y Gran Bretaña defienda a Venezuela -un país oprimido- contra toda agresión imperialista, el presentar la situación económica y política bajo Chávez como una "alternativa" para los trabajadores estadounidenses y británicos es irracional. ¿Acaso deberían ellos esperar hasta que las academias militares de West Point o Sandhurst produzcan un coronel "progresivo" para que los guíe al socialismo?.
Las alternativas a que LB se refiere son impuestas desde arriba; no son el producto de un movimiento político e independiente de la clase trabajadora en lucha por establecer sus propias organizaciones para tomar el poder. La adulación de Chávez está ligada al rechazo total, y a una profunda hostilidad, hacia el proletariado.

La carta de LB representa el punto de vista político de aquellos que quieren tranquilizar sus conciencies y sentirse bien consigo mismos a lo fácil: apoyando a algún jefe de Estado salvador que le traiga el "socialismo" a la clase trabajadora. En verdad todo eso es una falsificación del socialismo, cosa que sólo puede surgir por medio de las luchas de los trabajadores por su liberación.

En términos de clase, existe poco que distinga a aquellos que fomenta ilusiones en Chávez de los estratos pequeño burgueses que alimentan ilusiones en Barack Obama, cosa que el propio presidente venezolano señaló el año pasado cuando declaró que si hubiera sido él un ciudadano estadounidense también habría votado por Obama añadiendo que creía que si Obama fuese venezolano, lo habría apoyado a él, Chávez.

El corresponsal luego afirma que la definición de Chávez como un burgués nacionalista "no es sólo falsa, sino que ignora lo que es central". Continúa: "Como Lenin escribió en 1914: 'En todo nacionalismo burgués de una nación oprimida hay un contenido democrático general contra la opresión y a este contenido al cual le prestamos un apoyo incondicional…'. El pueblo oprimido de Venezuela conduce movimiento hacia el socialismo que encontró su expresión en el liderazgo revolucionario de Hugo Chávez".

Aquí uno se topa con una mescolanza de conceptos mal concebidos y contradictorios extraídos del estalinismo y del radicalismo pequeño burgués combinada junto con una cita sin digerir arrancada de Lenin.

El corresponsal parecer decir que es una calumnia definir a Chávez como un burgués nacionalista, pero incluso si lo fuera, Chávez -siguiendo el consejo de Lenin- aún merecería apoyo incondicional por ser la expresión y el liderazgo del movimiento del "pueblo oprimido de Venezuela" hacia el socialismo.

Al describir a Chávez como un burgués nacionalista, el término no es usado como un insulto, sino como una definición política rigurosa de los intereses de clase y los métodos que caracterizaron a su mandato. A pesar de sus programas de asistencia social y nacionalizaciones parciales, dirigió un gobierno burgués en un país cuya economía sigue siendo plenamente capitalista.

El estado que Chávez encabezaba estaba basado en las instituciones y burocracias que ya existían cuando asumió el cargo hace 14 años; primero y ante todo las fuerzas armadas, las cuales juegan un rol primordial en el manejo del gobierno.

El sector privado representa el 70 por ciento del producto bruto interno (PBI) venezolano, una porción mayor de la que había cuando Chávez fue elegido en 1998. La porción de la riqueza apropiada por la patronal relativo a la de los obreros se ha elevado bajo Chávez, alcanzando un récord del 48.8 por ciento en el 2008, una década después de que tomó el poder. Los bancos venezolanos son los más rentables y su mercado de acciones tiene el mejor desempeño en el mundo, con los precios de las acciones aumentando un 300 por ciento en el 2012, a la vez que caían los salarios reales.

El objeto de la calumnia en este caso no es Chávez sino Lenin. La cita mencionada es sacada de su contexto, que era una discusión dentro del movimiento marxista ruso sobre si se debía incluir en su programa lo que Lenin definió como la "demanda negativa" sobre el reconocimiento del derecho de Polonia -que era parte del imperio zarista- a la auto-determinación.

El término "negativo" fue usado para explicar que los marxistas no estaban abogando por la secesión, sino que reconocían ese derecho como táctica para superar las divisiones nacionales y unir a la clase trabajadora. El mismo artículo advierte contra "subordinar el proletariado a la política de la burguesía" y recalca que en cuanto a las demandas nacionales "el proletariado las subordina a la lucha de clases". Añade que "al proletariado le importa garantizar el desarrollo de su clase; a la burguesía le importa dificultar ese desarrollo, supeditando las tareas de dicho desarrollo a las tareas de 'su' nación" .

Es más, en 1917, en el período que precedió a la Revolución de Octubre, Lenin adoptaba la perspectiva desarrollada por León Trotsky en su Teoría de la Revolución Permanente, que demuestra que en los países con un desarrollo capitalista atrasado, como Rusia, los objetivos democráticos y nacionales históricamente asociados con la revolución burguesa sólo pueden ser llevados a cabo por la clase trabajadora, que se verá obligada a conquistar el poder y continuar con medidas socialistas.

La esencia de la posición de Trotsky radica en la lucha por la independencia política de la clase trabajadora y el rechazo a subordinarla a la burguesía nacional, sin importar que tan "izquierdistas" sean las políticas de esta.

En los últimos años de su vida, Trotsky directamente abordó esta cuestión en relación a las políticas nacionalistas del Presidente Lázaro Cárdenas en México, cuyo gobierno fue el único en el planeta que le otorgó al líder de la Revolución Rusa un asilo político cuándo éste se encontraba bajo asecho por los asesinos de la burocracia estalinista de Moscú.

En marzo 1938 Cárdenas, como respuesta a las luchas cada vez más militantes de los trabajadores petroleros mexicanos y la intransigencia arrogante de las empresas petroleros administrados por EE.UU. y Gran Bretaña, nacionalizó la industria petrolera mexicana junto con los ferrocarriles, colocándolos bajo administración obrera. Esas medidas tomadas hace casi 75 años y que desafiaban a las potencias imperialistas más poderosas, tuvieron un carácter más radical y profundo que cualquiera de las medidas tomadas por el gobierno de Chávez en Venezuela.

Trotsky insistió, no obstante, en definir estas medidas en términos de clase y delinear los intereses y objetivos independientes de la clase trabajadora. A pesar de contar con poderosa razones para preocuparse por preservar la buena voluntad del gobierno de Cárdenas, emprendió un análisis profundo a base de principios clasistas, sin excluir la defensa del gobierno contra las amenazas de los poderes imperialistas.

La evaluación de Trotsky es una firme fundación teórica para entender el carácter de regímenes como el de Chávez en Venezuela y la actitud que los marxistas deben adoptar hacia ellos.

Escribió, meses después de las nacionalizaciones:

"En los países industrialmente atrasados el capital extranjero juega un rol decisivo. De ahí la relativa debilidad de la burguesía nacional en relación al proletariado nacional. Esto crea condiciones especiales de poder estatal. El gobierno gira entre el capital extranjero y el nacional, entre la relativamente débil burguesía nacional y el relativamente poderoso proletariado. Esto le da al gobierno un carácter bonapartista de índole particular. Se eleva, por así decirlo, por encima de las clases. En realidad, puede gobernar o bien convirtiéndose en instrumento del capitalismo extranjero y sometiendo al proletariado en las cadenas de una dictadura policial, o maniobrando con el proletariado, llegando incluso a hacerle concesiones, ganando de este modo la posibilidad de disponer de cierta libertad en relación a los capitalistas extranjeros. La actual política (del gobierno mexicano) se ubica en la segunda alternativa; sus mayores conquistas son la expropiación de los ferrocarriles y de las compañías petroleras.

"Estas medidas se encuadran enteramente en los marcos del capitalismo de estado. Sin embargo, en un país semicolonial, el capitalismo de estado se halla bajo la gran presión del capital privado extranjero y de sus gobiernos, y no puede mantenerse sin el apoyo activo de los trabajadores. Eso es lo que explica por qué, sin dejar que el poder real escape de sus manos, (el gobierno mexicano) trata de darle a las organizaciones obreras una considerable parte de responsabilidad en la marcha de la producción de las ramas nacionalizadas de la industria.

¿Cuál debería ser la política del partido obrero en estas circunstancias? Sería, un error desastroso, un completo engaño, afirmar de que el camino hacia el socialismo no pasa por la revolución proletaria, sino por la nacionalización que haga el estado burgués en algunas ramas de la industria y su transferencia las organizaciones obreras" [nuestro énfasis].

Ha pasado mucho tiempo, y fluido demasiada sangre, desde que Trotsky escribió esas palabras hace 75 años. La Teoría de la Revolución Permanente, atacada por el estalinismo y la tendencia revisionista pablista que se separó del trotskismo, ha sido confirmada una y otra vez en lo negativo. Una cadena de movimientos nacionalistas burgueses -desde los estados independientes que fueron establecidos en las antiguas colonias de África, Asia y Oriente Medio, hasta los Sandinistas en Nicaragua y el Congreso Nacional Africano en Sudáfrica- no han sido capaces ni de oponerse al imperialismo de una manera consistente ni de resolver los problemas democráticos y nacionales fundamentales, ni hablar de construir el socialismo.

Aquellos como LB que quieren canonizar a Chávez, no les importa esa historia que es, más específicamente, también la historia de Latino América. La adulación que LB amontona sobre el difunto presidente venezolano y sus quejas contra los marxistas que rechazan subordinar la clase trabajadora a las políticas de Chávez hacen eco de las posiciones tomadas por izquierdistas pequeño burgueses en un período anterio, con desastrosas consecuencias para los trabajadores latinoamericanos.
En Argentina, estos elementos, incluyendo algunos que reclamaban ser socialistas e incluso trotskistas, apoyaron la subordinación del movimiento obrero a Juan Perón, el oficial militar nacionalista que fue presidente desde 1946 a 1955, y de nuevo en 1973 y 1974; cuándo murió y fue sucedido por su viuda. En Bolivia, las mismas fuerzas fomentaron ilusiones en el presidente militar General J.J. Torres, que estuvo en el poder brevemente en 1970 y 1971; en Perú apoyaron al General Juan Francisco Velasco Alvarado, que tuvo el poder de 1968 a 1975 apodándose "presidente del gobierno revolucionario".

Al igual Chávez, todos ellos llevaron a cabo nacionalizaciones, adoptaron políticas nacionalistas de izquierda y promovieron programas de asistencia social para los pobres. En cada caso, los efectos de la política pequeño burguesa de disfrazar de socialismo al nacionalismo burgués tuvo el propósito de dejar desarmada a la clase trabajadora contra golpes militares en que decenas de miles pagaron con sus vidas.

El camino a estas derrotas fue pavimentado con la glorificación del Castrismo y el guerrillerismo pequeño burgués como nuevas vías hacia el socialismo. Esta perspectiva sólo sirvió para aislar de los trabajadores a los elementos revolucionarios, llevar a estos últimos a desiguales enfrentamientos armados contra el Estado y a obstruir la construcción de partidos revolucionarios de la clase obrera. En ningún lugar el apoyo a tales regímenes o métodos ha llevado al socialismo.
LB acusa al WSWS por "ver como la única posibilidad de llegar al socialismo es el establecer células locales de su propia tendencia trotskista", como si esto fuese una ilusión sectaria. Sin embargo, la dura lección de la historia latinoamericana consiste en que la subordinación de la clase trabajadora al nacionalismo burgués y pequeño burgués sólo crea las condiciones para derrotas. La lucha por el socialismo requiere de la completa independencia política de la clase trabajadora y de la construcción de un liderazgo revolucionario marxista.

La perspectiva política a la que LB se opone tiene que ver con la dinámica de clase y los intereses que atraían a Chávez a ex radicales pequeño burgueses y a la seudoizquierda. Nuestra declaración dice que todos ellos se sienten atraídos al 'Socialismo del Siglo Veintiuno' de Chávez precisamente debido a su hostilidad al concepto marxista de que la transformación socialista sólo puede ocurrir con la lucha de la clase trabajadora independiente y consciente para acabar con capitalismo y tomar el poder en sus manos. En cambio lo que atrae a estos elementos políticos pequeño burgueses es una política diseñada para salvar al capitalismo, impuesta desde arriba por algún comandante carismático".

Tal evaluación está plenamente confirmada en la carta de LB, representante de esa capa política pequeña burguesa reaccionaria .

Carta de LB

El artículo del 8 de marzo en el World Socialist Web Site titulado "Hugo Chávez y el socialismo" me dio un shock. Justo cuando los medios de prensa imperialistas intentan desacreditar la revolución bolivariana con verdades a medias y partidismos ideológicos, Bill Van Auken del WSWS repite los mismos mitos para sostener una posición que es esencialmente antimarxista

El artículo admite que existe un "apoyo popular hacia las mejores innegables, aunque limitadas, en las condiciones sociales por las capas más empobrecidos del país bajo su presidencia. Esto incluye la reducción en un cincuenta porciento de la tasa de pobreza, que aún permanece por encima del promedio latinoamericano". En realidad, según la Comisión Económica de las Naciones Unidas para Latino América (CEPAL), Venezuela ahora tiene el tercer nivel más bajo de pobreza en Latino América. Cuando Chávez fue elegido en 1998, la pobreza se encontraba en el 50.4 por ciento. En el 2011, había caído al 27.8 por ciento y sigue cayendo. Cerca de 2.5 millones venezolanos fueron ayudados a salir de la pobreza extrema en el mismo período y la desigualdad venezolana disminuyó de una manera "sin paralelos en Latino América" (Institución Brookings), cayendo más de 2 por ciento cada año para alcanzar los niveles más bajos de desigualdad en la región (después de Cuba).

Venezuela ha eliminado el analfabetismo, la mortalidad infantil cayó de 25 a 13 por cada 1,000 nacimientos, otorgado la asistencia médica gratuita y la educación para todos, y construido 700,000 unidades de viviendas sociales tan sólo en los dos últimos años. En momentos en el que Estados imperialistas en crisis como Gran Bretaña se encuentran recortando perversamente las medidas de previsión y bienestar social y atacando el derecho de la clase trabajadora a viviendas, la revolución venezolana le permite a los marxistas demostrar que existe otra alternativa.

El WSWS desierta al marxismo e ignora estos hechos para justificar su reaccionaria posición de que la "'revolución Bolivariana' no ha logrado nada para alterar el estado de Venezuela como una nación dependiente y oprimida por el imperialismo". Los venezolanos saben que esto es una mentira. Por la mayor parte del siglo veinte, Venezuela fue gobernado por una élite corrupta aliada a los intereses petroleros imperialistas. Venezuela es una nación oprimido luchando por la liberación nacional y el socialismo. La aserción del WSWS de que Chávez fue un "burgués nacionalista" no sólo es falsa, sino ignora el punto central. Como Lenin escribió en 1914: 'En todo nacionalismo burgués de una nación oprimida hay un contenido democrático general contra la opresión y a este contenido le prestamos un apoyo incondicional…'. El pueblo oprimido de Venezuela conduce el movimiento hacia el socialismo que encontró su expresión en el liderazgo revolucionario de Hugo Chávez.

El WSWS no identifica de dónde proviene el apoyo a Chávez. Es la clase trabajadora la cual ha radicalizado directamente el proceso revolucionario, desde derrotar el golpe apoyado por el imperialismo en el 2002 al crecimiento de comunas y nuevas formas de democracia socialista. El WSWS tiene la razón cuando dice que "la lucha de clases en Venezuela y por toda Latino América se intensificará bajo el impacto de la crisis capitalista global cada vez más profunda", pero sólo ve la única posibilidad del socialismo es establecer células locales de su propia tendencia trotskista. En cambio el pueblo venezolano está luchando en el mundo real. Para continuar su lucha después de la muerte de su heroico líder, ellos cuentan con el apoyo de la Cuba socialista y los movimientos revolucionarios que hay por toda Latino América. Cuentan con la solidaridad de las gentes oprimidas desde Palestina a Grecia. Al atacar las conquistas del pueblo venezolano el WSWS acaba en el lado de los enemigos del socialismo.

1. Todas las citas de Lenín son de "El derecho de las naciones a la autodeterminación". [Haga clic en: www.marxists.org/espanol/lenin/obras/1910s/derech.htm ]

2. León Trotsky; La industria nacionalizada y la administración obrera. [Haga clic en: www.marxists.org/espanol/trotsky/ceip/escritos/libro6/T10V238.htm#_ftn1 ]

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