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La Organización Socialista Internacional y la brutal guerra contra Siria

Por David North y Alex Lantier
11 Junio 2013

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Este artículo apareció originalmente en nuestro sitio en inglés original el 11 de mayo, 2013.

El Primero de Mayo, la Organización Socialista Internacional (International Socialist Organization, ISO) publicó un documento titulado, "Campaña de Solidaridad Mundial con la Revolución Siria", firmado por un sospechoso y dispar grupo político de "activistas sirios, árabes e internacionales" que apoya la confabulación imperialista para tumbar al régimen de Bashar al-Assad.

El carácter totalmente reaccionario y políticamente siniestro de este documento es prácticamente evidente. La declaración de la ISO es un instrumento de propaganda a favor de la política de dominación imperialista; tiene como objetivo proporcionar una máscara de seudoizquierda, cínica y artificial -utilizando el lenguaje de los "derechos humanos"- a una guerra por encargo, librada por fuerzas reaccionarias mercenarias financiadas y armados por el imperialismo de EE.UU. y Europa. La declaración de la ISO descaradamente falsea el carácter de la oposición islamista de Siria y los objetivos estadounidenses en el Medio Oriente.

El momento de la publicación de la declaración tiene su significado político. Surgió medio de una campaña propagandista para preparar la opinión pública a favor de una intervención militar directa en Siria y de la instalación de un régimen títere en Damasco -que ahora se expande por toda la prensa estadounidense y europea . El día después de la publicación del documento, Israel bombardeo la capital de Siria desde el aire.

Las circunstancias que rodean la redacción de esta declaración, que surgió de una reunión del Foro Social Mundial en marzo, apestan peor que el diablo mismo. El Foro Social Mundial es una amalgama política "izquierdista" de cientas de organizaciones que giran alrededor de grupos de investigación financiados por las grandes compañías y vinculados a varias agencias de espionaje.

El Foro Social Mundial se reunió en Túnez y les brindó la oportunidad a las organizaciones seudoizquierdistas pequeño burguesas de codearse entre sí y de charlar sobre y compartir estrategias e intereses comunes con toda manera de espías políticos burgueses de renombre. Asistieron al evento en Túnez la infame Agencia de los Estados Unidos para el Desarrollo Internacional (AID), con una historia colaboración con la CIA en Asia y Latinoamérica; los dos grupos de investigación alemanes más importantes ligados al Partido Socialdemócrata, de Friedrich Ebert Stiftung y a la Unión Democrática Cristiana, de Konrad Adenauer Stiftung. Una figura muy destacada de la reunión fue Frank-Walter Steinmeier, dirigente derechista de SPD alemán. Había sido ministro de relaciones exteriores del 2005 al 2009 en el gobierno de coalición de la Canciller Ángela Merkel.

No es necesario tener gran perspicacia política para uno darse cuenta que el gobierno de Obama, junto con sus aliados europeos, consideraba a esta reunión una oportunidad para fomentar apoyo dizque popular a la expansión de sus planes bélicos contra Siria. Éste es el verdadero propósito del documento de la ISO.

Tiene gran significado que la ISO no identifique a los autores de la declaración y mucho menos da cuenta detallada de los debates que precedieron y acompañaron su redacción. Tampoco ofrece ninguna información acerca de cómo los signatarios se juntaron.

No importa cómo o quien lo haya escrito, su publicación es un ejemplo de ofuscación, evasión y engaño políticos. Comienza de la siguiente manera: "La declaración que sigue, firmada por intelectuales, académicos, artistas y activistas de más de 30 países, le recuerda al mundo que lo que hoy sucede es una revolución popular por la libertad y la dignidad, y por esa razón debe apoyada cueste lo que cueste".

Si al mundo hay que "recordarle" algo, es que la carnicería sangrienta que los mercenarios a la paga del imperialismo han llevado a cabo durante estos dos últimos años en Siria no se parece en nada a ninguna "revolución popular" y mucho menos a una a favor de "la libertad y la dignidad".

Washington, sus aliados de la OTAN y las monarquías de Arabia Saudita y Qatar están llevando a cabo una sangrienta guerra sectaria, valiéndose de milicias sunitas de la extrema derecha que actúan de testaferros. Funcionarios de Estados Unidos y de la prensa admiten que el Frente Al Nusra dirige las fuerzas militares de la oposición. Al Nusra surgió de Al Qaeda en Irak. Es un grupo terrorista que se formó durante la ocupación estadounidense. Recientemente juró lealtad al líder de Al Qaeda, Ayman al-Zawahiri.

El mismo gobierno de Estados Unidos ha revelado que, hasta el diciembre pasado, Al Nusra había llevado a cabo casi 600 ataques de bomba terroristas que han causado la muerte de miles de civiles sirios. Grupos de oposición han informado a los medios de información de saqueos y destrucción de fábricas, tales como plantas farmacéuticas y graneros en los alrededores de Alepo. Son culpables de masacres sectarias, como la que sucedió en Houla hace un año y, según funcionarios de las Naciones Unidas, de un ataque de gas venenoso que acabó con decenas de personas en el pueblo de Khan al-Asal.

El jeque Adnan Alal Arur, dirigente de la oposición sunita expresó la política sectaria de la oposición que Estados Unidos respalda demandando que a la minoría Alawita se le castigue "severa y dolorosamente". La secta Alawita es la secta a la que pertenecen Assad y la capa dirigente de su régimen. Arur aseguró que si los alawitas resisten a la oposición, "por Alá, los moleremos en trituradoras y tiraremos su carne a los perros" ¡Pues vaya con las estupideces de la ISO en cuanto a "la libertad y la dignidad"!

No existe ningún misterio inexplicable acerca de lo que sucede en el este del Mediterráneo y Levante. La guerra siria es el más reciente ejemplo de los intentos del capitalismo estadounidense -con el apoyo de los Estados dependientes ultra reaccionarios del golfo- para reestructurar violentamente la política del Medio Oriente y del Asia Central. Nada simboliza esto mejor que la instalación de regímenes neocoloniales siguiendo las invasiones de Afganistán en 2001 y de Irak en 2003; ofensiva que ha resultado en la pérdida de incontables cientos de miles de vidas. Como parte de esta ofensiva, Siria, que aparece en la lista del "eje del mal" de los funcionarios del gobierno de Bush, ha estado en las miras de Washington por más de 10 años.

La ISO miente descaradamente al pretender que esta intervención es progresista. Escribe que "la lucha en Siria es una extensión de la lucha por la libertad en la región y a través del mundo. No se puede separar de las luchas de los bahreiníes, egipcios, tunecinos, libios, yemenitas y otros pueblos que se han rebelado contra la opresión y el autoritarismo".

Estas palabras son una demagogia fraudulenta. La declaración de la ISO no se molesta en explicar concretamente como los eventos en Siria son una "extensión de la lucha por la libertad en la región y a través del mundo." El hecho es que Estados Unidos regularmente lanza ataques asesinos con aviones tipo drone contra los insurgentes yemenitas. Las manifestaciones en Bahrein están siendo despiadadamente suprimidas por los mismos regímenes del Consejo de Cooperación del Golfo que juegan un papel clave financiando la masacre en Siria.

Es una indecencia comparar los acontecimientos en Siria a la revolución egipcia. El movimiento popular de las masas que se desplegó en Egipto tuvo todas las características de una verdadera revolución. Las manifestaciones iniciales de las masas se convirtieron en una huelga general que exigió que Mubarak se fuera y que los niveles de vida del pueblo trabajador mejoraran. El movimiento revolucionario unificó a los musulmanes y cristianos que participaron en esas manifestaciones y huelgas. Lo que seguramente es la señal más clara de que el movimiento era popular y progresista, fue que el imperialismo yanqui se le opuso. Sólo después que de convencerse que a Mubarak no se lo podía salvar Estados Unidos cambió sus tácticas contrarrevolucionarias y promovió a la Hermandad Musulmana como alternativa a la vieja dictadura.

De los ejemplos que la ISO cita, solo uno es comparable a la lucha continua en Siria, la de Libia. Las acciones que tuvieron lugar en Libia durante 2012 fueron, tal como ahora se ve, un ensayo para la intervención en Siria. En ese entonces, los Estados Unidos y sus aliados de la OTAN, tal como lo hacen ahora, respaldaron y armaron a varios grupos terroristas islámicos para derrocar y asesinar a Gaddafi. El resultado de esa conspiración no ha sido la "libertad y la dignidad" de las masas libias, sino la destrucción casi total de toda una sociedad.

En la guerra de Siria, como en la de Libia que le precedió en 2011, Washington agobió a -y se aprovechó de- de las manifestaciones iniciales para justificar su plan de intervenir militarmente a gran escala contra un régimen del cual se había quejado por mucho tiempo. En ambas guerras, los representantes claves de Washington fueron las fuerzas sectarias sunitas con vínculos a Al Qaeda, todos veteranos, en Libia, del Grupo Luchador Islamita Libio y ahora del Frente Al-Nusra en Siria.

La declaración de la ISO inventa una historia que burdamente tergiversa a la realidad. Dice: "Esta es una rebelión desencadenada por los niños de Dehra y las manifestaciones de la juventud en las ciudades, de los campesinos en las zonas rurales y de los desposeídos y marginados de Siria. Fueron ellos los que volcaron a las calles en protestas pacíficas, manifestándose con canciones y estribillos antes de que el régimen los reprimiera bestialmente. Fue el régimen el que fomentó la militarización del movimiento pacífico sirio. El resultado ha sido que mucho hombres jóvenes se han armado, en primer lugar para defenderse a sí mismos".

Es más. la ISO usa la frase la "negación de lo otro" cuando discute la campaña de bombas terroristas. En verdad este es unos de los más insólitos ejemplos del uso del lenguaje posmodernista para esterilizar retóricamente las prácticas sangrienta de Al Nusra.

La manera en que la ISO presenta la guerra es pura propaganda del Departamento de Estado norteamericano. La "militarización" de las actividades de la oposición en Siria no constituyó ningún aspecto secundario de su reacción a las acciones del régimen de Assad, sino el elemento esencial de una estrategia de expansión y cambio de régimen que se había acordado de antemano con los patrocinadores extranjeros.

El ataque de la oposición contra Jisr al-Shughour a principios de junio, 2011, sucedió dos días después que un consejo de oposición respaldado por Estados Unidos se estableció en Antalya, Turquía. Su primera campaña importante en Alepo en febrero, 2012-impulsada por un bombardeo terrorista que James Clapper, director del Espionaje Nacional de Estados Unidos, atribuyó a Al Qaeda, fue seguido por noticias de aviones drones estadounidenses volando sobre Siria. Luego de la campaña de oposición en Damasco hacia finales de la primavera del 2012, que comenzó con la explosión de un autobomba el 10 de mayo y la masacre en Houla el 25 mayo, el New York Times confirmó que los Estados Unidos estaba armando a la oposición.

Desde ese entonces, el carácter violento de la oposición siria y la ayuda y material que recibe de la CIA y sus aliados -calculado en miles de toneladas- han sido información pública. No obstante, a pesar de esta ayuda, la oposición no ha logrado tumbar a Assad, hecho que comprueba que la política yihadista y de extrema derecha de ellos cuenta con muy poco apoyo de la población.

No cabe duda que Bashar al Assad es cabecilla de un régimen burgués y represivo, culpable de crímenes incontables contra la clase trabajadora siria. Como es el caso en todos los países ex coloniales en el Oriente Medio, la incapacidad de la burguesía nacional de lograr una reestructuración de la sociedad verdaderamente democrática ha desembocado en regímenes dictatoriales casi bonapartistas en que los derechos democráticos son despiadadamente suprimidos. No obstante, es un axioma de la política socialista que el derrocamiento de estos regímenes es la misión de la clase trabajadora. La lucha por la democracia y el socialismo bajo ninguna circunstancia puede dejarse en manos de las potencias imperialistas o de sus representantes.

Una perspectiva socialista en Siria procede históricamente de su naturaleza como país ex colonial cuyas divisiones sectarias se originaron en las reparto imperialista de las partes del viejo impero otomano entre Francia y El Reino Unido en el Medio Oriente después de la Primera Guerra Mundial). La tarea de abatir estas tensiones sectarias y proteger los recursos económicos que aseguren la prosperidad para todos sólo puede resolverse con la lucha unida de las masas del Medio Oriente por el socialismo. En esta lucha, tal como explica la Revolución Permanente de León Trotsky, en la lucha contra el imperialismo, la clase trabajadora juega el papel primordial.

Semejante lucha conlleva la unificación revolucionaria de los trabajadores en Siria, Iraq, Israel, Egipto y la Península Árabe y ha de trascender todos los obstáculos étnicos y religiosos; el derrocamiento de los reaccionarios reinos del Golfo Pérsico, que monopolizan la mayor parte de los ingresos petrolíferos y una lucha conjunta con la clase trabajadora de Estados Unidos y de Europa contra la amenaza de las intervenciones imperialistas.

Al alinearse con la oposición islamita en Siria y con sus patrocinadores en Washington, la ISO demuestra su hostilidad a todas estas luchas. Contribuye a la defensa de los privilegios de los que pagan a la oposición -la nobleza de los países del Golfo Pérsico y sus controladores imperiales en Estados Unidos y Europa- y a provocar las tensiones sectarias de la región, que son exacerbadas por las masacres perpetradas por la oposición y por la propaganda de la derecha. Lejos de ser progresistas, los intereses que sirven son reaccionarios.

El 6 de mayo, el Wall Street Journal reveló, sin ninguna delicadeza, la el verdadero propósito de a Estados Unidos en estas guerras. El editorial dice lo siguiente: "El objetivo inmediato sería limitar la proliferación de las armas de destrucción en masa. Pero el objetivo estratégico más importante sigue siendo la derrota de Irán, nuestro adversario principal en la región. El peligro de una victoria yihadista [es decir, de Al Qaeda] en Damasco es real, por lo menos a corto plazo. Pero Israel y Turquía pueden contenerla".

Es decir, el Wall Street Journal considera que la victoria islamita en Siria es un paso hacia delante. En realidad el objetivo estratégico clave del gobierno en Washington no es otra cosa que la derrota del régimen iraní y el establecimiento de su hegemonía sobre un Medio Oriente riquísimo en petróleo. Hegemonía que utilizaría en contra de sus rivales geopolíticos, Rusia y China, naciones han respaldado a Assad. Estos conflictos internacionales, que son la causa de la guerra en Siria, refutan la afirmación de la ISO que lo que ésta respalda es una revolución.

La ISO minimiza la importancia a su alianza abierta con el imperialismo al comentar con ironía que "La revolución siria se ha visto con un mundo dado vuelta, donde Estados dizque amigos de los árabes, como Rusia, China e Irán le han brindado apoyo a la masacre del pueblo. Por otro lado, los Estados que nunca habían apoyado la democracia o la independencia, sobre todo Estados Unidos y sus aliados en el Golfo, intervienen para apoyar a los revolucionarios."

Es el análisis de la ISO el que está al revés. ¿Es en realidad necesario explicar que ni Wall Street, ni el Pentágono, ni las compañías de petróleo, ni ningún príncipe de los reinos del Golfo Pérsico luchan por ninguna revolución? ¿No es mucho más probable que la ISO, siguiendo la pauta de evolución de toda la seudoizquierda, sigue la línea política dictada por el Departamento de Estado norteamericano?

En cuanto al asunto de los signatarios de esta carta, ya hemos señalado que la ISO no ofrece ninguna explicación de cómo este grupo tan dispar fue enlazado y convencido a prostituirse políticamente en defensa del imperialismo.

Varios de los signatarios, tales como Tariq Ali, Gilbert Achear, Sherry Wolf y Michael Löwy, por largo tiempo se han asociado con las intrigas políticas y reaccionarias de una seudoizquierda que más y más se mueve hacia la derecha. Sin embargo, no cabe duda que otros, que se dejaron engañar con el fraudulento argumento de los "derechos humanos", firmaron el documento posiblemente sin leerlo y sin ningún conocimiento de envergadura sobre lo que sucede en Siria. Urge que estos individuos recapaciten y reconsideren su asociación con este ejercicio proguerra, reaccionario y propagandista y quiten sus nombres de esa lista de signatarios.

En cuanto a la ISO, sus mentiras y eufemismos la han desenmascarado irrevocable y completamente como agencia del imperialismo yanqui con la misión de crear apoyo popular para la agresión contra Siria. Es cómplice político de los crímenes perpetrados contra el pueblo sirio, y cómplice directo del imperialismo.

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