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Argentina: inundaciones dervastadoreas

Por Rafael Azul
23 Abril 2013

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Este artículo apareció en inglés el 18 de abril 2013

Las tormentas comenzaron el primero de abril en La Plata, ciudad de 900,000 habitantes y capital de la provincia de Buenos Aires. Varios barrios sufrieron inundaciones; algunos quedaron bajo dos metros de agua. 58 personas murieron a causa de las tormentas, la mayoría ahogados. En tan solo cuatro horas, cayeron 400 milímetros de agua, lo que récords y abrumó tanto anticuada infraestructura, como el sistema de drenaje. La tormenta impactó a 78,000 hogares y 450,000 personas; la mayoría de estos perdió todos sus bienes. El sistema de salud público y las agencias de preparación para desastres fueron agobiadas. Cincuenta y dos de las víctimas murieron en La Plata, seis en Buenos Aires, inclusive un trabajador de tránsito que quedó electrocutado en uno de los túneles del tren subterráneo
La Plata, ubicada a 60 kilómetros al sur de Buenos Aires, ha sufrido inundaciones anteriores a esta, inclusive en 2002, 2005, 2008 y 2010; Buenos Aires también, la más reciente inundación en esa ciudad ocurrió en 2001. En Santa Fe las hubo en 2003 y 2007. La región entera, la parte norte de la pampa -la Pampa Húmeda-, es una inmensa llanura de inundación.

Con cada inundación, los políticos exigían y prometían una mejora del sistema de drenaje de tormentas y de otras infraestructuras. Informes de ingeniería de la Universidad de La Plata en 2007 habían advertido a los funcionarios del gobierno municipal acerca del peligro de inundaciones y recomendado cambios estructurales en la cuenca del arroyo El Gato para mejorar su drenaje. El Gato atraviesa San Carlos, Ringuelet y Tolosa, regiones que sufrieron los peores daños. El ayuntamiento parece haber ignorado los informes. En por lo memos un vecindario de Buenos Aires, fallaron las bombas que habían sido colocadas para emergencias de este tipo.

Otra tormenta, esta vez el jueves, 11 de abril, también inundó a Santa Fe, a orillas del Río Paraná, a 750 Km., hacia el norte, de Buenos Aires. Varios de los barrios en la sección oeste de ciudad quedaron bajo un metro de agua. Las escuelas cerraron y el sistema de transporte público cesó sus servicios.

Los peores barrios afectados han sido las villas miseria que rodean a Buenos Aires y La Plata, donde residen trabajadores inmigrantes y las capas más explotadas de los trabajadores pobres. Son testimonio a la degradación de las normas de vida de la clase obrera, resultado de décadas de la política de libre empresa promulgada por régimen tras régimen. Aproximadamente el 30 por ciento de los hogares viven por debajo de la líneas de la pobreza en el área metropolitana de Buenos Aires. Más de la mitad de ellos trabajan horas parciales por salarios de hambre en el sector informal. No tienen beneficios de atención médica. También afectados quedaron otros vecindarios mejor establecidos de la clase media y obrera, tales como Tolosa en La Plata y Saavedra-Mitre en Buenos Aires.

Tolosa es el barrio natal de la presidente. Durante una visita dos días después de la tormenta, los residentes acosaron a la Sra. Fernández y le pintaron las noches de horror que habían pasado sin ninguna ayuda. Describieron como la gente había quedado atrapada en sus carros y arrastrada por la corriente. "Nos quedamos solos para valernos por nosotros mismos", decían. La presidente, obviamente fuera de su elemento, no pudo contestar con ninguna coherencia; durante un momento no le quedó otra que encoger los hombros y le echo toda la culpa a la tormenta: "La lluvia. Es la lluvia", insinuando de esa manera que nadie era responsable de la tragedia, excepto la naturaleza.

La verdad es que meteorólogos le habían seguido la pista a la tormenta y correctamente habían predicho su intensidad y su curso. Su furia extraordinaria se le ha atribuido al proceso global de calentamiento del clima.

El impacto de la tormenta se multiplicó muchas veces debido al crecimiento caótico, sin planificación y totalmente basado en el afán de lucro de ambas ciudades. Luego de la crisis crediticia del 2001 y 2002, informes de ingenieros y reglamentos de zonificación fueron descartados, y parques fueron pavimentados. La construcción de rascacielos alteró la trayectoria de ríos y riachuelos, causando así el bloqueo del drenaje de agua. El jueves pasado, residentes del vecindario obrero, Mitre, se manifestaron en un centro comercial local, acusándolo de ser responsable de bombear agua directamente en el vecindario.

Las inundaciones también revelan los pobres recursos consagrados a la atención médica. Después de toda una década de dotaciones insuficientes y reducciones presupuestales, las clínicas y hospitales han quedado sin ningún sistema de seguridad suplementario para abastecer electricidad y agua potable. Ha habido informes acerca de escasez de vendajes, guantes, y jeringuillas, ni mencionar unidades móviles equipadas adecuadamente. El septiembre pasado, el Sindicato Médico (AMRA) tocó la alarma acerca del deterioro de los hospitales y exigió que el Gobernador Daniel Scioli declarara un estado de emergencia para el sistema de atención médica de la provincia y tomara pasos para arreglar los problemas.

Según ese informe de AMRA, escaseaban elementos básicos en casi todos los hospitales y clínicas públicas. Encima de eso hacia falta más empleados capacitados, especialmente para las salas de emergencia.

Aunque las aguas han retrocedido, los médicos señalan que la población ahora se enfrenta al peligro de enfermedades infecciosas relacionadas con inundaciones y han pedido la distribución sin demora de botiquines de primeros auxilios para limpiar y desinfectar los hogares afectados, así como también medidas para prevenir el crecimiento de los mosquitos y abastecimientos de suplementos nutritivos adicionales al arroz, la harina y la polenta que ahora se distribuyen.

Hasta ahora las manifestaciones y protestas han ocurrido en barrios individuales, sin coordinación, en conformidad con estrategia el esfuerzo consciente de las autoridades federales y provinciales para aislarlas.
A medida que la furia crece en las zonas afectadas, el gobierno de Cristina Fernández ha dependido de varias artimañas para frustrar, desmoralizar y diluirla. Con ese fin hace uso del movimiento juvenil peronista La Cámpora, de los sindicatos y de los partidos de la seudoizquierda.

La Cámporaes el "movimiento juvenil" oficial e institucionalizado de los peronistas. Uno de sus dirigentes es el hijo de la presidente, Máximo Kirchner. La Cámporaanunció desde muy temprano que enviaría 15,000 de sus militantes a los barrios platenses. Oficialmente, era para ayudar con la limpieza y distribuir colchones secos y otros artículos.

Pero el motivo ulterior era espiar y conseguir información, intimidar y confundir. Participa en manifestaciones y asambleas y, en nombre de la solidaridad, trata de desalentar al pueblo de cualquier oposición concertada y unida al gobierno. Fomenta el veneno del nacionalismo burgués, que es un callejón sin salida. Se supone que el régimen usa a este siniestro y presunto movimiento juvenil para promover los derechos humanos y el latino americanismo, pero en realidad lo usa para controlar y apaciguar la disconformidad. Desde el 2006, esta nueva reencarnación de la Juventud Peronista ha funcionado como organización de patoteros para defender a la presidente y como abre paso para "dirigentes juveniles" a carreras dentro de la maquinaria peronista.

La Cámporafunciona como agencia policial disfrazada de movimiento juvenil. Dos días después de las inundaciones, sus miembros intervinieron en la asamblea de uno de los barrios de la plata que se había convocado para debatir la causa de las inundaciones. Intimidaron a fotógrafos, trataron de controlar el debate y de prevenir la grabación en vídeo de los procesos hasta que los echaron los ciudadanos allí congregados. Ha habido acusaciones de que miembros del grupo se han apoderado de donaciones del público en general para entonces distribuirlas como suyas a vecindarios selectos.

La federación sindical oficial, la Confederación General de Trabajadores (CGT), después de inicialmente parecer que se oponía a la política del gobierno hacia las víctimas de las inundaciones, echó para atrás. Uno de sus 'dirigentes de peso' le declaró al Clarín, diario de Buenos Aires, que "No podemos endurecernos cuando está tan fresca la tragedia de las inundaciones".

Hugo Moyano, líder de una grupo disidente dentro de la CGT (CGC Opositora), criticó a la presidenta por no ser lo suficientemente peronista. "El país ya está al limite", advirtió Moyano, quien a la vez pidió que el estado interviniera más en la economía para crear empleos. Ningún ala de la CGT propone una movilización en nombre de las víctimas de la tormenta, muchos los cuales pertenecen a esas organizaciones.

Los partidos seudoizquierdistas se hicieron eco de Moyano. No importa cuales diferencias existan entre sí, estos partidos políticos-El Partido Obrero (PO) y los varios grupos que emergieron de la ruptura del Movimiento al Socialismo (MAS) después de la muerte de su antiguo líder, Nahuel Moreno, en 1987: el Movimiento Socialista de los Trabajadores (MST), el Partido Socialista de los Trabajadores Unificado (PSTU), y el Partido de los Trabajadores Socialistas (PTS)-todos participaron en el movimiento de solidaridad y ayudaron a distribuir asistencia a la vez que culpaban a la política del gobierno en el poder: el liberalismo de la libre empresa. Igual que Moyano, todos favorecen un retorno al peronismo antiguo en que el estado obligaba al sector privado a obedecer regulaciones estrictas al mismo tiempo que le ofrecía ciertas concesiones a la clase trabajadora.

El Frente Izquierdista, alianza electoral de tres organizaciones seudoizquierdistas -el PO, el PTS y la Izquierda Socialista (IS)-emitió una declaración demandando la exoneración de impuestos, y subvenciones para las víctimas, la construcción de viviendas, y la movilización de estudiantes y sindicales para establecer una "alternativa izquierdista" similar al llamamiento de Moyano, por un capitalismo optimizado y más inclusivo.

Similarmente, el MTS, por medio de uno de sus diputados electos en Buenos Aires, le rogó a las autoridades federales y municipales que fueran más generosas.

"Este modelo no va más", advierte una declaración del PDSU del 10 de abril, refiriéndose a un modelo económico en que el pago de deudas es más importante que las inversiones en las infraestructuras sociales. Según el PSTU, lo que se necesita es un "modelo alternativo", impuesto por un gobierno de "los trabajadores de los sectores empobrecidos", que detenga los pagos de deudas y distribuya los recursos así obtenidos para aumentar la atención médica y la educación, para pagar salarios más altos y buenas pensiones.

Todas estas organizaciones seudoizquierdistas omiten el hecho que ninguna de esas medidas se puede llevar a cabo bajo el capitalismo. Los bancos y las grandes empresas que anteponen las ganancias privadas a las necesidades de las clases media y obrera y que le dictan a políticos peronistas tales como la Presidente Fernández necesitan ser nacionalizados y convertidos en propiedad pública bajo control democrático.

Para esto es necesario romper con el gobierno burgués de Cristina Fernández, con el mito del peronismo, y con la política de la izquierda pequeño burguesa. Se requiere el establecimiento de un partido socialista en Argentina que vincule todas las luchas obreras en el continente americano y en todo el mundo a base de un programa socialista e internacionalista. Ese es el programa del Comité Internacional de la Cuarta Internacional.

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