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Golpe de Estado en Paraguay

Por Bill Van Auken
12 Julio 2012

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El golpe de estado supuestamente constitucional que derrocó al presidente electo Fernando Lugo el 22 de junio es otra indicación de las crecientes tensiones clasistas que ahora imperan en América Latina en todo el mundo; cada vez vez son más insostenibles formas democráticas bajo el capitalismo.

No cabe duda de que la apresurada incriminación de Lugo - tramada por ambas cámaras del parlamento Paraguayo en apenas 30 horas después de éste fuera acusado por los dos partidos tradicionales de la oligarquía dirigente del país - fue llevado a cabo con la complicidad indispensable del imperialismo estadounidense.

Un ex clérigo y proponente de la Teología de la Liberación, Lugo fue elegido en 2008, promoviendo a "un capitalismo socialmente responsable".

Sin partido propio, su ascenso a la presidencia contó con el apoyo de una coalición: una combinación de grupos de la izquierda nacionalista y asociaciones campesinas e indígenas con el Partido Liberal: por largo tiempo un instrumento derechista de la oligarquía paraguaya. Ese partido había sido tolerado como oposición dócil durante la dictadura de 35 años de Alfredo Stroessner; duró desde el año 1954 hasta el 1989. El vicepresidente Fernando Franco asumió el mando luego de apoyar la incriminación de su compañero de fórmula; es líder del Partido Liberal

En Paraguay, Lugo fue incapaz de cumplir con ninguna reforma importante, al someterse constantemente a las fuerzas de la reacción. Se había comprometido a la defensa de la propiedad privada; los hilos del poder nunca se escaparon de las manos de los Liberales y los Colorados de Stroessner, quienes habían dirigido - y continúan dirigiendo - el país durante las seis décadas previas a las elecciones del 2008.

A pesar de la impotencia de Lugo, los círculos de poder temían que la presencia de éste alentaba esperanzas entre los trabajadores y sectores oprimidos paraguayos. En particular había la preocupación que las masas campesinas desposeídas: encontrándose con manos vacías en ausencia de una reforma agraria genuina, tomarían ese asunto en sus propias manos. En un país donde un 2 por ciento de la población controla mas de 75 por ciento de la tierra, y donde mucha de esa tierra fue expropiada de sus dueños y parcelada a los favorecidos políticos Colorados de la dictadura de Stroessner, la causa de tales temores queda clara.

El pretexto principal para el juicio político contra Lugo fue la masacre infligida por las fuerzas de seguridad paraguayas en su esfuerzo a desalojar a unos 100 campesinos ocupando las tierras de un miembro del Partido Colorado que había sido político durante de la época de Stroessner. Once campesinos y seis policías resultaron muertos y hubo decenas mas de heridos y detenidos. Los partidos derechistas en el Congreso Paraguayo culparon a Lugo, no por fusilar a campesinos, sino por quedarse corto y no completar la matanza.

Es obvia la similitud entre este golpe de junio 2012 en Paraguay y el golpe de junio 2009 que derrocó al presidente electo de Honduras, Manuel Zelaya. En ambos casos, los representantes políticos de la oligarquía expulsaron a presidentes dizque de izquierda oponiendose virulentamente a reformas - por más mezquinas que fueran - alegando que éstas eran abusos inaguantables contra su riqueza y poder. En ambos casos, estatutos legales y constitucionales fueron retorcidos para servir fines enteramente antidemocráticos.

En el caso de Zelaya, soldados invadieron el palacio presidencial y a empujones trasladaron a éste, todavía en su piyama, a un avión que lo llevó al exilio. Tales métodos no resultaron ser necesarios en el caso de Lugo, quien públicamente acepto el golpe de estado con docilidad; sólo se unió a las manifestaciones en su apoyo tardíamente. Sin embargo, en Paraguay, al igual que en Honduras, la violencia indudablemente ocurrirá más tarde; sus blancos serán los trabajadores, campesinos y estudiantes del país.

La estructura social de los dos países tienen mucho en común - Paraguay es el segundo país más pobre en Sudamérica y Honduras el segundo más pobre en Centroamérica, la desigualdad social en ambas naciones más y más adquiere niveles sin precedentes, en gran medida a causa de la penetración capitales transnacionales.

Los dos países son focos de atención del aparato militar y de inteligencia de los Estados Unidos, que colabora estrechamente con sus contrapartes. Las fuerzas de seguridad paraguayas son frutos del entrenamiento del - y son aconsejadas por - el Pentágono, quien no soportaría el derrocamiento de un gobierno sin dar su visto bueno de antemano.

En Honduras, Washington estableció la base militar mas grande en Latinoamérica. Hay informes que indican que, poco antes de la destitución de Lugo, hubo negociaciones sobre la construcción de una base militar norteamericana entre generales estadounidenses y los mismos políticos que lo derrocaron.

En el agosto del año pasado, ABC Color, el principal diario derechista en Paraguay, informó que el Diputado José López Chavez, que preside la Comisión de la Defensa de la cámara baja paraguaya, se había reunido con generales estadounidenses de visita al país para discutir el establecimiento de una basa estadounidense en la escasamente poblada región del Chaco, cerca de la frontera con Bolivia. López Chavez está a la cabeza de una facción disidente del Partido Colorado: facción dirigida por el general retirado - y ex golpista - Lino Oviedo; uno de los organizadores de este golpe de estado parlamentario.

Aunque Lugo procuro serenar a Washington - permitiendo que tropas de las fuerzas especiales de los Estados Unidos operaran en Paraguay so pretexto de entrenar a tropas paraguayas en tácticas "contraterroristas" y "operaciones militares avanzadas en territorios urbanos", no permitió los ejercicios a gran escala propuestos por el Pentágono en el 2010. Un cable secreto proveniente de la embajada estadounidense y difundida por WikiLeaks revela que oficiales de la embajada de esa nación norteamericana procuraron envolver a ministros del gobierno y comandantes militares paraguayas para forzar la aprobación de esas maniobras, conocidas como "Nuevo Horizonte." El cable acusa Lugo de "echarse para atrás" y tratar de congraciarse con Hugo Chavez con el fin de negociar términos favorables sobre a la importación de petróleo.

WikiLeaks ha revelado otros cables secretos que van desde el 2009 y llevan titulares tales como "Políticos paraguayos conspiran putsch parlamentario" y "Retornan rumores de juicio político contra Lugo". Éstos indican que la embajada de Estados Unidos estaba íntimamente familiarizada con, y sin lugar a dudas involucrada en secreto en las confabulaciones tramadas por la derecha paraguaya.

Tras el golpe de estado en Honduras, y la ampliación de la participación de Estados Unidos en la "guerra contra las drogas" en México y América Central, el golpe de estado paraguayo una señal más de que el gobierno de Obama cada vez más se vira abiertamente a conspiraciones contrarrevolucionarias y a la fuerza militar para restablecer la hegemonía de Estados Unidos en Latinoamérica.del capitalismo estadounidense en competencia contra poderosos rivales chinos y europeos,

Los sucesos de Paraguay y Honduras demuestran una vez más que la gente trabajadora en América Latina no puede derrotar a la intervención imperialistas y la opresión de las clases gobernantes fuera de la movilización política independiente por el socialismo. En ambos países, las actividades contrarrevolucionarias fueron facilitadas por la subordinación a políticos capitalistas—Lugo y Zelaya—de los trabajadores, los campesinos y los oprimidos; a su vez estos políticos estaban controlados y bajo órdenes de los partidos burgueses de derecha.

La lección más decisiva de los presuntos golpes parlamentarios en estos dos países es la necesidad de construir nuevos partidos revolucionarios de la clase trabajadora, independientes de todos los sectores burgueses para luchar por una unión de estados socialistas americanos.

 



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