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Presidente Piñera reprime movimiento estudiantil chileno

Por Luis Arce
11 Octubre 2011

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Usando policía a caballo, disparando balines, tirando gases lacrimógenos y chorros de agua, el presidente ultraderechista Sebastián Piñera reprimió violentamente la marcha estudiantil del jueves pasado en Chile. Cientos de manifestantes sufrieron heridas y 250fueron detenidos.

La policía atacó a los transeúntes, golpearon a periodistas y realizó un ataque brutal sobre todo contra los líderes estudiantiles al salir estos de una conferencia de prensa.

La marcha fue convocada por la Confederación de Estudiantes de Chile (ConFech) después que se rompiera el diálogo con el gobierno cuando se iba a discutir la demanda de gratuidad en la educación. El movimiento de protesta de cinco meses ha sido testigo de la ocupación de más de 100 escuelas secundarias en todo el país, y del cierre de una docena de universidades por huelgas y protestas.

El gobierno no sólo tuvo el descaro de presentar la misma propuesta que fuera rechazada dos semanas atrás, si no que Piñera había anunciado el domingo pasado un proyecto de ley que criminalizaría las marchas estudiantiles y las ocupaciones de locales secundarios y universitarios. La propuesta incluye pena de cárcel de hasta tres años.

En lo que va del año se han registrado en Santiago 132 marchas, 36 de las mayores relacionadas al movimiento estudiantil.

Como era de esperarse, al romperse el diálogo los estudiantes decidieron retomar las movilizaciones, pero esta vez se dieron con la sorpresa que la intendenta de la región metropolita, Cecilia Pérez se negó a dar permiso para marchara por la Alameda, la principal vía de Santiago, tal como lo habían hecho anteriormente hasta llegar a la casa presidencial La Moneda.

La negativa sólo tiene una explicación: servir de provocación y dar luz verde a la represión.

El jueves de la semana pasada, la Universidad de Chile y muchos lugares céntricos se convirtieron en verdaderos campos de batalla. Los violentos enfrentamientos duraron todo el día con los estudiantes tratando de tomar la Alameda que había sido cercada por las Fuerzas Especiales de Carabineros.

Los universitarios se defendieron levantando barricadas frente al local de la Universidad de Chile, en la céntrica intersección entre Gran Avenida con Salesianos y los secundarios montaron su propia barricada en el Liceo Darío Salas.

Según el diario La Tercera, "a través de altoparlantes, Carabineros llamaron a los manifestantes a que se ubiquen en el Parque Bustamante, ya que la marcha no estaba autorizada por la Alameda." Esto sólo sirvió para aglutinarlos en un solo lugar para luego agredirlos con el fin de dispersarlos. Todo indicaba a que la operación policial había sido planeada de ante mano.

"Residentes del sector de Plaza Italia auxilian a aquellos manifestantes afectados por la acción de los carros lanzaguas y lanzagases... Y como resultado de la agresión contra los estudiantes, "el tránsito se encuentra cortado desde Plaza Italia al oriente," comentó el diario santiaguino.

La lucha estudiantil recibió apoyo en diversas ciudades chilenas. En Valparaíso 2.500 entre secundarios y universitarios marcharon hacia el Congreso. En Valdivia cerca de 1.000 estudiantes y trabajadores de la Universidad Austral marcharon por las principales vías de la ciudad.

Hubo varios enfrentamientos en la norteña ciudad de Antofagasta, donde las Fuerzas Especiales de la policía usaron cañones de agua con el pretexto de que los manifestantes estaban obstruyendo el tráfico.

El jueves concluyó con el pueblo saliendo a las calles a demostrar su repudio a la violencia del gobierno con los típicos "cacerolazos", que se dejaron escuchar a lo largo de todo Chile. Las encuestas indican que los estudiantes cuentan con 70 por ciento de apoyo popular.

La secuencia de eventos que llevaron al diálogo, la ruptura de éste provocada por la terquedad del gobierno y la negativa de dejar marchar en la Alameda, indican que la violencia fue cuidadosamente provocada por el presidente Piñera para culpar a los dirigentes, acusándolos de romper la ley, poner al pueblo chileno en contra del movimiento estudiantil, y presionar para pasar la ley que criminalice las movilizaciones.

A la amenaza de la intendente Cecilia Pérez, que "yo siempre voy a hacer cumplir la ley por sobre aquellas personas irresponsables que pretenden estar por sobre ella", se sumó Juan Antonio Coloma, presidente del partido pinochetista Unión Demócrata Independiente (UDI), declarando que "Chile tiene que enfrentar con decisión y con la ley las continuas alteraciones del orden público que se están produciendo."

Por su parte, Piñera, quien se hiciera multimillonario en los 1970 mientras Pinochet reprimía brutalmente a la clase obrera chilena, dijo:

"A nuestro gobierno no le van a temblar las manos y siempre va a poner por delante el derecho de las inmensas mayorías", informó La Tercera refiriéndose a la iniciativa legal [encarcelar a los estudiantes], que se tramitará con carácter de urgencia en el Parlamento.

Esto no es más que una amenaza de un presidente que cuenta con menos del 30 por ciento de aprobación, es detestado por millones de chilenos que apoyan las movilizaciones estudiantiles y que desean un cambio radical al modelo neo liberal impuesto a punta de cañón por Pinochet.

Con qué sector de la sociedad chilena se identifica Piñera fue perfectamente descrito por el ministro de educación Felipe Bulnes quien insiste que el gobierno tiene "otra visión" y que "el gobierno no quiere que los más pobres financien a los más ricos."

El gobierno ha rechazado todo cambio estructural fundamental en el sistema educativo de Chile, proponiendo en su lugar $4 mil millones en fondos adicionales y reformas menores, al tiempo que rechaza el control estatal y la educación gratuita para todos. Los estudiantes dijeron que las negociaciones eran como "hablar con una pared".

En todo el mundo la educación por el lucro ha servido para profundizar la desigualdad social entre una élite pequeña que se ha enriquecido desmesuradamente a costa de las inmensas mayorías. Es parte integral de la ola de privatizaciones y especulación financiera que ha producido la crisis económica mundial más grande de los últimos tres cuartos de siglo.

La decisión de Piñera de optar por la represión tomó de sorpresa a los partidos de la Concertación. Ellos fueron los primeros en aplaudir la apertura al diálogo y sienten que la ruptura y la violenta respuesta del presidente los pone en peligro de ser vistos como cómplices del gobierno.

En un texto titulado Nuestro Compromiso, los partidos de la Concertación—Partido Socialista (PS), Demócrata Cristiano (DC), Partido Radical Social Demócrata (PRSD) y Partido por la Democracia (PPD) —se refieren a una "nueva etapa" y plantean tres puntos: una nueva Constitución, una Agenda para la Igualdad y el Desarrollo Inclusivo.

Aquello no es más que charlatanería reciclada de una coalición que gobernó Chile por 20 años, de 1990 al 2010, sin un solo intento de reformar el sistema educacional. Su fin es impedir que el movimiento estudiantil se oriente hacia una solución socialista al problema de la educación, lo cual implicaría enfrentarse al Estado capitalista que ellos defienden.

La declaración de la ex presidente y dirigente socialista, Michelle Bachelet que durante su gobierno "no contamos... con el apoyo de todos los sectores políticos para avanzar en el fin del lucro, en la gratuidad y en asegurar una educación de calidad para todos", es una mentira. La mayor huelga estudiantil que movilizó a más de medio millón de jóvenes se dio en 2006 para demandar que la entonces presidenta Bachelet repudie la ley de educación pinochetista.

Al interior de la Concertación se discutió la necesidad de incluir a otras organizaciones políticas como el Partido Comunista y el Partido Progresista, así como construir un nuevo partido de centroizquierda. Esta desesperada de reagrupar su coalición que cuenta con solo 11 por ciento de apoyo, muy por debajo que el propio Piñera.

El PCCh es llamado a participar por su influencia en el movimiento estudiantil, pero sobre todo debido a sus credenciales de haber sido el principal responsable de mantener a la clase obrera atada al gobierno del presidente Salvador Allende con su política de vía parlamentaria al socialismo, llegando inclusive a apoyar la represión de mineros en huelga, crear ilusiones en la "profesionalidad" del ejército chileno y así allanar el camino para el golpe de estado que sumió al pueblo chileno en 17 años de dictadura.

La Federación de Estudiantes ConFech junto con la Central Unitaria de Trabajadores (CUT) ha convocado otra huelga general en apoyo de las demandas de los estudiantes para el 18 y 19 octubre.

Al mismo tiempo, sin embargo, la líder de la CONFECH de Camila Vallejo, que está afiliada a la rama juvenil del Partido Comunista de Chile, la JJ.CC., dijo a la televisión TVN en Chile, que el movimiento estudiantil tenía que empezar a pensar en el "largo plazo" acerca de cómo se daría cuenta de sus demandas.??

"No podemos estar tres años en paro ", dijo, "obviamente vamos a tener que buscar condiciones de movilización distinta." Indicó que esta podría centrarse en " que en próximos hechos políticos, como las elecciones".??

Es evidente que los políticos de la Concertación y sus aliados en el Partido Comunista de Chile desea canalizar el movimiento popular de masas de estudiantes chilenos detrás de una campaña para que la desacreditado coalición encabezada por el Partido Socialista vuelva al poder. Teniendo en cuenta su desempeño sobre dos décadas, sin embargo, este camino es una receta para la traición de la lucha de los estudiantes.??

Esta lucha por el derecho a una educación gratuita y de alta calidad para todos, está en contradicción directa con las medidas de austeridad que se están aplicando los gobiernos capitalistas de todo el mundo. Sólo puede lograrse a través de la movilización independiente y revolucionaria de toda la clase obrera en la lucha para poner fin al capitalismo en Chile como parte de la lucha por el socialismo en toda América Latina y a escala mundial.

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