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Charla en la Universidad de Sydney, Australia

Análisis marxista del colapso mundial de la economía capitalista

Por Nick Beams
13 Noviembre 2010

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Nick Beams, Secretario Nacional del Partido Socialista por la Igualdad de Australia y miembro de la Junta Editorial del World Socialist Web Site, presentó la siguiente charla en la Universidad de Western Sydney el 14 de septiembre, 2010. Lo auspiciaron las facultades de Derecho y de Economía y Finanzas.

Aproximadamente 100 estudiantes y académicos asistieron al evento. La charla fue seguida por un animado debate donde Beams contestó varias preguntas, entre ellas la índole del capital financiero, el carácter de la clase trabajadora en la sociedad moderna, y la viabilidad del socialismo.

La charla en su versión original en inglés fue publicada en el WSWS el 17 de septiembre, 2010.

1. Mañana es el 15 de septiembre, fecha que marca el segundo aniversario del colapso de Lehman Brothers, el banco de inversión de Wall Street. Este derrumbe puso en marcha una serie de eventos que culminó, luego de tres semanas, en el descalabro de Wall Street y que llevó al sistema económico mundial al borde del colapso. El presidente de Estados Unidos se presentó en la televisión nacional para declarar que "existen sectores importantes del sistema bancario estadounidense que están a punto de quebrar". Advirtió que si no se tomaban medidas de emergencia inmediatamente "Estados Unidos sufriría un pánico bancario". Esto no se había oído desde la década de los 1930.

Ahora que han transcurrido dos años, ¿cuál es la situación? El rescate que los principales gobiernos y los bancos centrales organizaron para proveer billones de dólares a las principales instituciones financieras del mundo ha permitido que siga funcionando el sistema financiero mundial. Pero a pesar de este enorme rescate económico—la mayor acción de su tipo en toda la historia del capitalismo, equivalente según ciertos cálculos a $14 billones, o sea, a un 25 por ciento del Producto Bruto Interno (PBI) mundial—todavía no se ha resuelto la crisis sistemática fundamental que produjo el colapso. Más bien, el insólito rescate valorado en tanto dinero simplemente ha creado nuevas contradicciones en la economía capitalista mundial, tal como lo ejemplificara la crisis crediticia europea el mayo pasado.

2. Dos años después del colapso del sistema financiero, ha quedado claro que la economía capitalista mundial se encuentra sumergida en la crisis más profunda desde la Gran Depresión de la década de los 1930. En Estados Unidos, casi 30 millones de habitantes han quedado sin empleo, están subempleadas o simplemente han cesado de buscar trabajo porque no pueden encontrarlo. La mitad de los desempleados han estado sin trabajo por más de seis meses. Esta tasa de desempleo a largo plazo es la más alta desde los 1930. La prensa se ha referido ya varias veces a una recesión de doble fondo. Y en cuanto a Estados Unidos se refiere, ni siquiera ha habido una simple "recuperación".

3. Si nos fijamos en Europa, la situación no es mejor. El pueblo británico está a punto de sufrir toda una serie de recortes presupuestales y de empleos promulgados por el gobierno, acción no vista desde el fin de la Segunda Guerra Mundial y que eclipsa hasta los recortes impuestos bajo el infame gobierno de Thatcher durante la década de los 1980. En el continente europeo, el proyecto de una sola moneda, el euro, se encuentra en duda a pesar del rescate de €70 billones que se organizó en mayo. Nadie cree que la crisis se ha resuelto. Más bien, un informe reciente preparado por un analista de Morgan Stanley en Londres advirtió que los impagos del gobierno en cuanto a la deuda son inevitables. "La única duda", escribe el analista, "no es si [los gobiernos] cumplirán o no sus promesas, sino cuales de ellas no cumplirán y que forma tomarán esos incumplimientos". La crisis crediticia soberana no había llegado a su fin y era a nivel mundial. El análisis se basó en que el principal elemento determinante no era la proporción de la deuda al PBI, sino la proporción de la deuda a los ingresos de los gobiernos, que sirven para pagar las deudas. Los ingresos gubernamentales han sufrido una caída mucho mayor que la del PBI. Ayer, Wolfgang Münchau, columnista europeo para el Financial Times, escribió lo siguiente: "Dos años después del colapso de Lehman, la fragilidad del sector bancario europeo todavía es un problema. Apuesto que en cinco años todavía estaremos hablando de ello. Eso, a su vez, significa que la crisis económica va a continuar indefinidamente, por lo menos en la Eurozona".

4. Si nos fijamos en Asia, encontramos el continuo estancamiento económico de Japón, tanto así que ha pasado de ser la segunda economía más importante en el mundo a la tercera, habiendo sido superada por China. Hay que preguntar: ¿El surgimiento chino contradice al desarrollo general de la economía? ¿Es posible que el desarrollo económico de China pueda ofrecer una base estable a la economía mundial? De ninguna manera, porque, a fin de cuentas, la expansión de la economía china depende de la expansión de la economía mundial. Cabe recordar que después del primer gran derrumbe de la economía capitalista en 1914, Estados Unidos gozó de una gran prosperidad durante la década de los 1920, sólo para derrumbarse cuando se estrelló contra las barreras a su expansión impuestas por la crisis de la economía mundial en general. A finales del 2008, China sufrió una grave crisis que el gobierno trató de contrarrestar con un paquete de estímulos económicos valorado en $500 mil millones y una enorme expansión del crédito. Se calcula que solo en el año 2009, los bancos chinos emitieron una cifra record de $1.4 billones en nuevos préstamos. En vez de convertirse en una nueva base de estabilidad para la economía mundial, la expansión de China más se parece a un termómetro para medir la temperatura de la perenne crisis del sistema capitalista mundial.

5. ¿Cómo hemos de interpretar estos procesos? Por supuesto, es necesario abstraer las tendencias fundamentales del desarrollo de toda una serie de diferentes sucesos económicos. Pero una abstracción de semejante índole no puede contradecir a la realidad objetiva externa, ni tampoco a los procesos que tratamos de comprender. Por esta razón, todos los conceptos nacionalistas—como aquellos que tratan de pintar a Australia o a cualquier otro país como si éstos estuvieran navegando los mares de la economía mundial tratando de aguantar los golpes violentos de factores externos—son profundamente anticientíficos. Hace ya 80 años que León Trotsky explicó las bases del análisis científico: "El marxismo parte de la economía mundial, no como suma de sus sectores nacionales, sino como la realidad poderosa e independiente creada por la división internacional del trabajo y el mercado mundial a medida que, en nuestra época, dominan imperiosamente a los mercados nacionales". [1] Explicó, además, que cada situación nacional sólo puede entenderse como una "combinación original" de las características básicas del proceso mundial. Este es el método sobre el cual yo me basaré.

6. Debería notarse desde el comienzo que la crisis no solo golpea a la economía capitalista mundial, sino a todo el marco ideológico dentro del cual la burguesía y sus representantes—los economistas en este caso—tratan de explicarla. El colapso de la economía mundial es la refutación más espectacular del "libre mercado", cuya ideología ha dominado durante los últimos treinta años. De acuerdo a esta doctrina, la organización de la economía basada en el capitalismo no sólo ha sido el mayor éxito que la humanidad ha logrado, sino que verdaderamente es la única que funciona de acuerdo a las leyes de la razón, o, para el que tiene inclinaciones religiosas, de acuerdo a los deseos de Dios mismo.

7. Justamente después de empezar la crisis, la Reina Elizabeth de Inglaterra hizo su famosa pregunta a un grupo de economistas británicos de la Escuela de Economía de Londres: ¿Por qué ninguno de ellos se había dado cuenta de que la crisis se acercaba? En el verano del 2009, los mejores economistas de Inglaterra se reunieron para darle una respuesta. Luego de laboriosamente tratar el problema, la carta que le entregaron al Palacio de Buckingham concluyó de la siguiente manera: "En resumen, Su Majestad, el fracaso en prever el momento preciso, el alcance y la severidad de la crisis y actuar para evitarla, aunque tenga muchas causas, se debió principalmente al fracaso de la imaginación colectiva de mucha gente inteligente, en este país y a nivel internacional, para comprender el peligro que el sistema en su totalidad corría".

Esta es una confesión condenatoria del presente estado de la ciencia de la economía burguesa y sus fundamentos. Nadie se dio cuenta del peligro sistémico porque la supuesto básico de todo análisis de la economía burguesa parte de que no existen contradicciones o procesos inherentes en la economía capitalista que puedan poner en riesgo al sistema. Mucho antes de la famosa afirmación de Francis Fukuyama que la disolución de la Unión Soviética había causado el fin de la historia, los economistas burgueses habían concluido que la economía del mercado capitalista, basado en la propiedad privada de los medios de producción, era el único sistema racional posible porque refleja a la misma naturaleza humana.

8. Aparte de estas ideologías que tanto perduran, había una razón más elemental e inmediata. Las innovaciones más recientes de lo que hoy pasa como teoría económica burguesa, como por ejemplo la hipótesis de los mercados eficientes, fueron en realidad la expresión más directa de las necesidades del capital bancario. Éste ha asumido un papel poderosísimo en la economía capitalista mundial durante las tres últimas décadas. Dicha hipótesis sostiene que el mercado siempre tiene la razón debido a que en cualquier momento dado el precio se basa en toda la información disponible. Por lo tanto, nadie puede saber más que el mercado, y todo intento para regularlo, lo cual necesariamente se basa en información parcial o limitada, termina en la ineficacia.

¿Por qué se ha hecho pasar como "ciencia" toda esta basura? Porque le sirve a intereses económicos muy determinados. Como lo puso un informe reciente: "Sin la hipótesis de los mercados eficientes, la gran mayoría de las estructuras muchos de los modelo de riesgo riesgos y valuación de activos financieros—y de las cuales las grandes instituciones bancarias y fondos de inversión se valen—tendrían que ser echados a la basura". [2] Pero como ya sabemos, los bancos, las y los fondos de inversión ganaron muchísimos miles de millones de dólares comerciando productos financieros, recompensando suntuosamente a sus ejecutivos y estrategas en inversiones. Simplemente decidieron ignorar toda advertencia acerca de la verdadera situación de los mercados financieros. En la introducción a su libro recientemente publicado, Raghuran Rajan, ex economista principal del FMI, nos recuerda que fue acérrimamente criticado en el 2005 durante el cónclave anual de banqueros centrales que se celebró en Jackson Hole a finales de agosto. El gran pecado de Rajan había sido señalar el creciente problema de los mercados financieros cuando el tema principal que la concurrencia debatía si Alan Greenspan, que estaba a punto de retirarse, había sido el mas importnte banquero de la historia, o solamente uno de los mejores. [3]

9. Permítanme enfocar ahora el análisis de esta crisis en base al método marxista. Este análisis ha de basarse en las leyes de la economía capitalista y en un entendimiento de la interacción entre estas leyes y la evolución histórica del capitalismo; ambas se reciprocan y funcionan dentro del mismo sistema. El economista burgués Joseph Schumpeter, quien hoy día está muy de moda debido a sus ideas acerca de la "destrucción creativa" del capitalismo, era adversario del marxismo, pero igual apreciaba enormemente el método de análisis de Marx y sus éxitos. Escribe lo siguiente: "Hay...algo que tiene una importancia fundamental en la metodología [del análisis] de la economía que Marx en efecto logró. Los economistas siempre han trabajado directamente con la historia de la economía o se han basado en las obras de otros sobre la historia. Pero los hechos verídicos de la historia de la economía siempre han sido relegados a un compartimiento aparte. Si de alguna manera lograban entrar en la historia, era meramente para dar ejemplos de los resultados o posiblemente para verificarlos. Era una mezcla mecánica. Pero la mezcla de Marx es química; es decir, introdujo esos hechos en una lógica que produce resultados. Fue el primer economista importante que se dio cuenta y enseñó, de manera sistemática, como la teoría de la economía puede convertirse en análisis histórico y como la narración histórica puede convertirse en histoire raisonnée". [4]

10. Marx presenció solo el comienzo del desarrollo histórico del capitalismo. Su método de análisis histórico se profundizó en un aspecto bastante importante en 1921 cuando León Trotsky presentó un concepto que ha probado ser decisivo en la evolución del análisis del desarrollo histórico del capitalismo, sobre todo en cuanto al colapso del la actualidad se refiere.

Al hacer su análisis, Trotsky explicó que era imprescindible diferenciar entre las fluctuaciones a corto plazo de la economía capitalista—prosperidad, crisis, declive, recesión, recuperación—y las etapas prolongadas de desarrollo dentro de las que éstas ocurren. En 1921 ya era claro que había llegado a su fin la severa recesión en la que habían caído las principales economías capitalistas luego de concluir la Primera Guerra Mundial, y la recuperación económica estaba en camino. Mantenían enérgicamente los economistas burgueses de la época que el colapso del capitalismo proclamado por los marxistas no había sido más que producto de la imaginación izquierdista. Miren, declararon ellos, el capitalismo ha sobrevivido. Ha probado su viabilidad. Declararon que el socialismo, y mucho menos la Revolución Rusa, no podía justificarse desde el punto de vista histórico

11. Trotsky desarrolló su análisis en oposición a ambos conceptos y en contra de la interpretación "izquierdista" que sostenía que, desde el colapso de 1914, el destino del capitalismo era irse cuesta abajo sin paro. Pero Trotsky se opuso a las aseveraciones de los "izquierdistas" y explicó que había indicios muy claros de una recuperación y que éstos adquirirían fuerza. Pero eso decía nada a la viabilidad histórica del sistema capitalista. Sólo mostraba que el capitalismo seguía vivo como el hombre que muere jadeando. Sí, el capitalismo seguía vivito y coleando, pero de ninguna manera iba a regresar a la fase de expansión que había precedido a la Primera Guerra Mundial. Es más, toda recuperación pronto crearía las condiciones para una nueva crisis económica más honda aún.

El próximo período confirmó ese análisis. El capitalismo estaba muy lejos de gozar una etapa de crecimiento febril; fue sólo entre 1925-1926 que las economías europeas regresaron a los niveles de producción que habían alcanzado antes de la guerra. Pero justamente tres años después, el colapso de Wall Street en octubre de1929 señaló el principio de la Gran Depresión.

12. ¿Era posible una nueva recuperación dentro de lo que Trotsky llamó la curva del desarrollo capitalista? Trotsky no descartó esa teoría, pero sí insistió que solo podría ocurrir bajo condiciones muy concretas.

"Si admitimos—y admitámoslo por el momento—que la clase trabajadora puede fracasar en sus luchas revolucionarias y le permite a la burguesía controlar el destino del mundo por muchos años, digamos, dos o tres décadas, entonces podemos estar seguros que cierto nuevo tipo de equilibrio será establecido. Europa violentamente retrocederá. Millones de trabajadores europeos morirán a causa del desempleo y la desnutrición. Estados Unidos se verá obligado a adoptar una nueva orientación en el mercado mundial, transformar sus industrias y sufrir carestía por un período bastante considerable. Luego, después que se haya establecido una nueva división mundial de la mano de obra y ésta agonice por 15 o 25 años, una nueva época de crecimiento capitalista quizás pueda seguir". [5]

Este asombroso análisis, que de manera tan exacta bosquejó la trayectoria de los próximos 25 años, se hizo en 1921. Fue sobre la sangre y huesos de millones que la nueva recuperación capitalista se hizo posible. No obstante, el punto principal que quiero resaltar no es la visión del análisis de Trotsky, sino el método sobre el cual se basó.

Trotsky no fue la única figura de la época en darse cuenta de que el capitalismo tenía diferentes etapas de desarrollo. Eran aparentes a todo observador con cierto conocimiento de la economía. La gran recuperación que tomó lugar a mediados de la Era Victoriana entre 1851 y 1873 fue muy diferente a la Gran Depresión que siguió después entre 1873 y 1896. Y ésta fue a su vez muy diferente a la expansión capitalista que ocurrió durante la primera década del Siglo XX.

Estas etapas han continuado desde el período desde que Trotsky comenzó a analizarlas. El período entre las guerras es muy diferente a la recuperación post Guerra, la cual, a su vez, difiere de los 1970 y 1980, así como también el período entre 1990 y 2008 claramente constituye una nueva fase de desarrollo capitalista.

La pregunta que se tenía que responder no era si existían estas etapas, sino investigar sus raíces.

Trotsky desarrolló su análisis en oposición a las teorías del economista ruso Kondratiev, quien sostenía que prolongadas faces de desarrollo eran condicionadas por los procesos económicos del capitalismo mismo; es decir, igual que las fluctuaciones a corto plazo de los ciclos del comercio. Pero Trotsky insistió que el desarrollo de una recuperación capitalista no era nada automático; era condicionado por las "condiciones externas a través de cuyos canales el desarrollo capitalista se desenlaza". El desarrollo histórico del capitalismo durante los 70 años que han transcurrido desde la muerte de Trotsky comprueban ese análisis.

13. La recuperación que ocurrió después de la Guerra hacia fines de los 1940 no salió automáticamente de los procesos económicos. En primer lugar, fue posible porque los dirigentes estalinistas y socialdemócratas traicionaron el recrudecimiento de las luchas obreras durante los últimos años de la Segunda Guerra Mundial y el período inmediatamente después. Fue por medio de estas traiciones que la nueva estabilización política del orden capitalista fue posible—sistema que había quedado totalmente desacreditado, por lo menos en el continente europeo— debido a su colaboración con los Nazis. Y fue esa nueva estabilización lo que formó las bases para la nueva reestructuración de la economía mundial bajo el liderazgo del dominio económico de Estados Unidos. Esta reestructuración facilitó la expansión de los métodos productivos y tecnológicos más modernos de producción de Estados Unidos a los otros países capitalistas avanzados, de manera que se logró un aumento en la tasa de ganancias. Fue ésta la base de la recuperación que tomó lugar luego de la Guerra.

14. Durante los 25 años posteriores a la Guerra, la economía mundial capitalista gozó de un crecimiento sin precedentes. También de una estabilidad económica. Pero las contradicciones que habían estallado durante la primera mitad del Siglo XX no habían sido superadas. A partir de mediados de los 1960 en adelante, se impuso de nuevo la tendencia de la tasa de ganancias a caer—la cual parecía haber sido superada.

Las tensiones aumentaron en relación a los acuerdos monetarios de la post-guerra internacional. En el marco del Acuerdo de 1944 de Bretton Woods, las principales monedas fueron fijadas en entre sí y con el dólar de EE.UU. El dólar de EE.UU., a su vez, estaba atado al oro al precio fijo de 35 dólares por onza. Pero, por demanda, se podía cambiar dólares por oro a precio fijado. En virtud de este acuerdo, el dólar de EE.UU. efectivamente funcionaba como dinero mundial, facilitando así la recuperación del comercio mundial y la inversión, que tenía todo, el cual se había derrumbado en la década de los años 1930, y que fue fundamental para la expansión de la economía mundial capitalista en su conjunto .

No obstante, aunque funcionaba como moneda mundial, el dólar era todavía la moneda de un estado-nación. Esta contradicción entre las dos funciones comenzó a relucir desde finales de los 1950 en adelante. La expansión del comercio internacional y de las inversiones mundiales requería la exportación de dólares para proveer la liquidez internacional que se requería. A la misma vez, mientras más circulaban esos dólares en el resto del mundo, más insostenible era el afán de canjear dólares por oro. Ante semejante contradicción, Nixon cortó el Nudo Gordeano el 15 de agosto de 1971 y rompió la relación entre el dólar y el oro.

15. El colapso del sistema de Bretton Woods del 1971 al 1973 y la aparición de una recesión mundial en 1974-1975 fue el indicio de que la prosperidad de la posguerra había llegado a su fin. La recesión, que hasta ese punto fue la más profunda desde los 1930, terminó, pero las mejores condiciones logradas durante la prosperidad posguerra no regresaron. Más bien cedieron paso al fenómeno de la "estancaflación"; es decir, la continuación de una tasa de desempleo bastante alta en combinación con niveles de inflación que batieron el record.

Así como la crisis de ahora ha refutado de manera contundente las doctrinas del "libre mercado" que reinaron durante las tres últimas décadas, el colapso de la prosperidad posguerra fue igualmente devastador para las doctrinas keynesianas que habían predominado durante el cuarto de siglo después de la Segunda Guerra Mundial.

De acuerdo a estas doctrinas, la intervención del gobierno en la economía podría prevenir el resurgimiento de las condiciones que se habían desarrollado en los 1930. El mismo presidente de Estados Unidos, Nixon, declaró en 1969 que "Ahora todos somos keynesianos". Pero cuando se vio cara a cara con la crisis que se presentó a mediados de la década de los 1970, su aplicación de medidas keynesianas sólo empeoró la crisis. La doctrina de que la pronta intervención del gobierno podía de alguna manera arreglar el sistema capitalista quedó hecha añicos. Durante los últimos treinta años, los partidarios de Keynes han criticado ferozmente a los fanáticos del "libre mercado", insistiendo que si tan sólo hubiera un retorno al programa keynesiano, los excesos del capitalismo podrían por lo menos controlarse. Pero ellos nunca han podido contestar una simple pregunta: si las medidas keynesianas causaron la mayor expansión del capitalismo en toda su historia—un período de beneficios para todos cuando la marea creciente podía hacer flotar a todos -¿por qué no pudieron prevenir su colapso?

16. El capitalismo reaccionó a la crisis de los 1970 de la misma manera de siempre: emprendió una enorme reestructuración de las relaciones socio-económicas con el propósito de expandir las acumulaciones y contrarrestar la caída de la tasa de las ganancias. Pero este proceso no era ni automático ni predestinado. La burguesía pudo quedarse con las riendas del poder e iniciar este proceso desde aproximadamente 1979-1980 en adelante sólo porque fue mantenida en el poder por traiciones a las grandes luchas de la clase trabajadora entre 1968 y 1975.

17. La reestructuración económica, cuyo comienzo coincide más o menos con la llegada al poder de los gobiernos de Thatcher y Reagan, incluyó la destrucción de las industrias que habían sido fundamentales en la creación de la prosperidad del período posguerra. El capital bancario jugó un papel clave en ese proceso; sin embargo, sería un error creer que el ascenso de este capital comenzó durante este período simplemente porque no había suficientes oportunidades para las inversiones lucrativas. Claro, como Marx había notado, no era que la estafa o el engaño no existían, pero, a un nivel más profundo, el capital se esmeraba en desarrollar nuevas tecnologías y métodos de producción para aumentar la tasa de las ganancias de ciertas empresas por encima de la tasa de ganancias promedio que declinaba.

El capital financiero, como representante del capital en general, jugó el papel principal en la reorganización de la industria capitalista. Por medio de fusiones y adquisiciones, forzó el desarrollo de nuevas tecnologías en el proceso de producción, impuso la reducción de gastos, y así logró imponer la separación de la producción y la exportación de empleos al extranjero. Y es de esta manera que se inició el proceso que hemos llegado a conocer como la globalización de la producción.

Estas medidas comenzaron en los 1980, pero de por sí no pudieron establecer un nuevo período de recuperación capitalista. Para que ese proceso se diera, tenía que suceder un enorme cambio en las condiciones externas dentro de las cuales la producción capitalista se desarrolla. Es decir, un cambio en la topografía de la economía.

18. Y ese cambio apareció con la disolución de la Unión Soviética y la integración de China en el mercado capitalista mundial, y el abandono eventual de la planificación de la economía nacional en los países menos desarrollados—sobre todo en la India—y, además, la introducción del régimen del "libre mercado".

Estos cambios causaron un cambio enorme en la estructura de la economía capitalista mundial. Aproximadamente dos mil millones de trabajadores ingresaron al mercado mundial con salarios muy por debajo al salario de los países capitalistas avanzados. Se le inyectó nueva sangre a las arterias de la economía capitalista, lo que creó las condiciones para un nuevo período de recuperación capitalista que comenzó en los 1990.

(En los 1920, Trotsky había planteado semejante posibilidad si la Unión Soviética fuera derrocada y China esclavizada. La reintegración de estas regiones en la economía mundial capitalista no ocurrió como Trotsky lo había imaginado, pero su punto principal todavía mantiene vigencia. )

19. La expansión económica que comenzó durante la década de los 1990, sin embargo, no se pareció en nada a las que habían ocurrido antes. Dicha recuperación, que siguió a la Segunda Guerra Mundial, se basó en la expansión de los métodos industriales de producción de Estados Unidos al resto del mundo, sobre todo a los otros países capitalistas avanzados. El aumento en la tasa de las ganancias, que era la razón para la recuperación, se debió al incremento en la productividad del trabajo en las industrias manufactureras de los países principales.

En los años 1990, se desarrolló un nuevo modo de acumulación por medio del cual las mayores empresas en los países capitalistas avanzados comenzaron a jugar un papel muy diferente en la cadena por la cual se desarrolla el valor. Diseñaron nuevos productos e introdujeron innovaciones tecnológicas en los procesos de manufactura y organizaron el mercadeo de los productos que se producían. Pero los procesos manufactureros fueron puestos en práctica por diferentes empresas en regiones con mano de obra barata. Varias de esas empresas se han convertido en corporaciones bastante grandes. La empresa china, Foxconn, la cual ha estado en las noticias últimamente debido a que por lo menos 11 de sus trabajadores se han suicidado, tiene una fuerza laboral de más de 920,000. Fabrican iPhones, PlayStations, y computadoras Dell. Los gerentes de la compañía dicen el chiste de que en veinte años el mundo entero contará con solo dos empresas: Foxconn, que fabricará de todo y Wal-Mart venderá todo.

Pero este chiste tiene algo de verdad. Indica que existe un modo totalmente nuevo para acumular ganancias como consecuencia de la restructuración global de los últimos veinte años,

20. El modo de producción capitalista tiene como fin fundamental la extracción de la plusvalía de la clase trabajadora. Pero más y más las empresas mayores han participado no tanto en la extracción de la plusvalía como tal, sino en la expropiación de la plusvalía que se extrae de otros lugares. Consideremos el iPod 64-Gb, el cual se vende por más o menos $400. Solo $13 de este precio proviene del costo de la mano de obra de los trabajadores en la Foxconn. Hay grandes inversiones en el desarrollo de programas de software y nuevas tecnologías. Pero este coste se distribuye en una gran cantidad de unidades y constituye solo una fracción del precio final. Hay una enorme cantidad de plusvalía que se extrae del proceso de producción, puesto que los salarios en China constituyen de un vigésimo a un trigésimo de los salarios en Estados Unidos. Pero la vasta porción de esta plusvalía no va a la empresa manufacturera. La mayor parte se distribuye a la empresa matriz, Apple, a los varios bufetes de abogados encargados de proteger la marca, a los centros comerciales, a las tiendas que venden y distribuyen sus productos, a las agencias publicitarias que los promueven, etc. Es un proceso de acumulación de ganancias muy diferente a la que Henry Ford había desarrollado.

21. Este cambio en el modo de acumulación se expresa por medio del surgimiento de la financiación; es decir, la acumulación de ganancias no a través de la extracción directa de la plusvalía, sino por medio de actividades bancarias. Un buen ejemplo es General Motors, la cual en otra época fue la mayor empresa industrial del mundo. Antes de declararse en quiebra y ser reestructurada, su sucursal bancaria, GMAC, era una fuente de mayores ganancias que la rama manufacturera. A base de esto, se podría decir que General Motors pasó de ser una empresa industrial con una sucursal bancaria a una empresa bancaria con una sucursal industrial.

22. El punto hasta donde ha llegado el dominio de las instituciones financieras se puede ver en toda una serie de estadísticas. Hace más o menos treinta años, las ganancias de las empresas financieras en Estados Unidos constituían menos del 10 por ciento de todas las ganancias empresariales. Para el 2007 éstas constituían aproximadamente el 40 por ciento.

En 1980, el PBI mundial tenía un valor de $10 billones, pero los activos financieros mundiales llegaban a $12 billones. En el 2007, durante el apogeo del auge financiero, los activos financieros globales eran $196 billones. En comparación, el valor del PIB mundial fue valorado en $55 billones. Es decir, a través de la trayectoria de un cuarto de siglo, los activos financieros mundiales habían aumentado de un poco más del 100 por ciento del PIB a más del 350 por ciento. O para ponerlo de otra manera, durante el período entre 1980 y 2007 los activos financieros crecieron aproximadamente cuatro veces más rápido que el PBI mundial.

23. El significado de este enorme desnivel se esclarece cuando consideramos lo que los activos financieros representan. En sí no representan ninguna riqueza verdadera, sino un reclamo sobre la riqueza. Las acciones de una empresa no representan la riqueza como tal sino títulos de propiedad—un reclamo sobre las ganancias que la empresa genera. Lo mismo con los bonos, ya sean emitidos por el gobierno o una empresa. Estos títulos de propiedad pueden ser vendidos y comprados y así se convierten en una fuente de ganancias. Este proceso produce la ilusión que el dinero simplemente genera dinero sin la necesidad de que intervenga algún proceso de producción—un tipo de paraíso capitalista. Pero a fin de cuentas, los activos financieros no pueden ser separados de sus raíces terrenales, pues representan reclamos sobre la riqueza verdadera.

Lo que las estadísticas indican es que estos reclamos han superado ampliamente sus bases reales. ¿Cómo llegó a suceder esto? Parecía que el capital financiero por cierto tiempo podía desafiar las leyes de la economía política. Pero solo por cierto período. Esas leyes eventualmente tenían que imponerse de la misma manera, como explicara Marx, la ley de la gravedad se impone cuando una casa se cae, es decir, en forma de una crisis.

24. El capital financiero continuó su expansión y las ganancia aumentaban sin cesar a medida que los bancos centrales inyectaban dinero en el sistema económico. Pero la Gran Moderación (tal como Bernanke, presidente del Banco Federal de Reservas de Estados Unidos, llamara al período de tasas de interés e inflación bajas), significaba que había declinado la tasa de rendimiento—y el rendimiento de los activos de alto riesgo. Ahora tenía que crearse activos financieros de un riesgo aun mayor para mantener una determinada tasa de rendimiento. Este proceso entero terminó en el debacle de los préstamos hipotecarios de alto riesgo. El crédito basado en estos préstamos se estableció sin tomar en cuenta los riesgos cuando se asumió que, con la continua inyección de liquidez al sistema económico los precios de las casas seguirían aumentando. Cuando el mercado de la vivienda en Estados Unidos comenzó a desplomarse y la burbuja basada en los préstamos de alto riesgo empezó a reventar, se produjo una reacción en cadena en Estados Unidos y luego en el sistema económico mundial. La crisis crediticia basada en los préstamos de alto riesgo fue sólo la fuerza catalizadora de una crisis que se había estado formando durante las dos décadas anteriores.

25. Cuando la crisis se manifestó hace ya dos años, los gobiernos y bancos centrales por todo el mundo inyectaron billones de dólares en los bancos e instituciones de inversión. La esencia de este proceso era bastante clara: borrar estos "activos tóxicos" de los libros de contabilidad de los bancos y convertirlos en la responsabilidad del estado. Luego de años de declaraciones que no había dinero para los programas sociales, de repente aparece el dinero por todas partes. Pero esta artimaña—el reemplazamiento de la deuda privada por la deuda pública—no resolvió el problema; simplemente lo transfirió. Ahora el estado capitalista ha asumido la responsabilidad de restaurar el valor del sistema financiero, lo que significa una enorme reestructuración de las relaciones sociales y clasistas y un ataque violento y directo contra la clase trabajadora.

La llamada crisis de la deuda soberana de abril y mayo fue la manera en que los mercados financieros trasmitieron sus órdenes a los gobiernos para que se iniciara el ataque con la puesta en práctica de programas de austeridad brutales.

26. El título de esta charla se refiere al colapso del capitalismo. Espero que mis comentarios hayan aclarado lo que ello significa. El colapso no significa que la economía capitalista simplemente ha quedado paralizada. Eso está muy lejos de la verdad. Significa la apertura de un nuevo período de la historia en el que el destino de la sociedad se decidirá en las próximas décadas. ¿De qué manera sucederá eso? No por medio de leyes o reglamentaciones, sino a través de enormes luchas sociales y de clases. Serán luchas de dimensiones revolucionarias: las clases gobernantes ya no pueden gobernar como antes y la clase trabajadora no puede vivir bajo las nuevas condiciones que se le imponen.

27. ¿Qué saldrá de esta crisis? De acuerdo a un libro recientemente publicado del escritor sobre economía, lo que saldrá es una nueva forma de capitalismo. Según explica él, Marx no se equivocó cuando señaló las contradicciones internas del modo de producción capitalista, pero si erró al insistir que esas contradicciones conducían a su derrocamiento. El capitalismo, insiste Kaletsky, se dobla y se adapta, pero no se quiebra. El capitalismo se ha visto ante crisis en el pasado, pero las continuas adaptaciones han permitido su desarrollo. Varias de estas crisis hicieron temblar al sistema hasta sus raíces, pero siempre surgió una nueva forma de capitalismo. Y así será otra vez.

28. Es verdad que el capitalismo pudo librarse del colapso de 1914, pero, ¿a qué precio? Eventualmente se estableció un nuevo equilibrio, pero, ¿a base de qué? Cómo Trotsky había advertido, a base de la sangre y los huesos de millones de personas. Y ahora ha ocurrido un nuevo colapso. El capitalismo tratará de adaptarse a la nueva situación a la que se enfrenta. ¿Qué forma asumirá esa adaptación? Aquí hay dos procesos involucrados.

En primer lugar, el capital debe adaptarse intensificando la extracción de plusvalía creada por la clase trabajadora para facilitar la acumulación del capital. ¿De qué manera? En Estados Unidos vemos la introducción de salarios por debajo del nivel de pobreza en General Motors, donde el salario inicial para un trabajador es $14.00 la hora. El gobierno de Obama ha declarado que para Estados Unidos progrese tiene que aumentar sus exportaciones. Pero, ¿cómo se va a lograr esto? Los sueldos en EE.UU. tienen que reducirse al nivel de los que sus competidores ofrecen. Para que el sistema económico disponga de recursos, se tiene que destruir los servicios sociales, la atención a la salud y demás necesidades. A pesar de sus variaciones nacionales, este proceso ahora toma lugar en todo el mundo. En Australia, la enorme inestabilidad del sistema político y la también enormemente inestable economía basada en "doble pistas" son indicios de lo que nos espera.

No sólo deben ser reestructuradas las relaciones entres las clases sociales a nivel mundial sino que también deben serlo las relaciones entre las potencias capitalistas principales. Luego de la catástrofe de las primeras cuatro décadas del Siglo XX, el capitalismo mundial se restableció en base de la fortaleza del capitalismo estadounidense. Pero ahora la decadencia de ese mismo capitalismo es la piedra angular de la crisis. ¿Cómo puede el imperialismo norteamericano tratar de salirse del problema? Con el militarismo. Como se puede ver tan claramente en esta región [Australia y el Sud Este de Asia] a medida que el antagonismo entre China y Estados Unidos se intensifica, las tensiones geopolíticas son enormes y van creciendo. Estos conflictos no hacen más que recordar los antagonismos de la década de los años 1930. Y terminarán de la misma manera: con la guerra. Pero esta vez, en lugar de terminar con armas nucleares, la guerra empezará con ellas.

Los partidarios del capitalismo nos dicen que el capitalismo "se va a adaptar". Sí, no cabe duda. Pero las diferentes maneras en que escogerá adaptarse amenazan la propia existencia de la humanidad. Ahí la razón por la cual tiene que ser derrocado y remplazado por una economía socialista mundial planificada racionalmente para que la humanidad pueda resumir su progreso histórico.

Notas:

[1] León Trotsky, La revolución permanente, New Park, London, 1975, pág. 22.

[2] Anatole Kaletsky, El capitalismo, Bloomsbury, London, 2010, pág. 177.

[3] Raghuram G. Rajan, Fault Lines, Princeton University Press, Princeton, 2010, pág 3.

[4] Joseph Schumpeter, El capitalismo, el socialismo y la democracia, Allen and Unwin, London, 1976, pág. 44.

[5] León Trotsky, Los primeros cinco años de la Internacional Comunista, vol. 1, New Park, London, 1973, pág. 263.

 



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