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Crece la ira popular en Haití; Estados Unidos envía tropas

Por Bill Van Auken
18 Enero 2010

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Los primeros contingentes de una fuerza militar estadounidense de 10,000 tropas acaba de llegar a Haití. A la vez, la ira del pueblo hierve más y más; la ayuda internacional hasta ahora ha fracasado en llegar a los millones de personas que el terremoto del martes dejó heridos, sin hogar e indigentes.

Ha habido informes de saqueos. Residentes de Puerto Príncipe han construido barricadas en las calles con los cadáveres mismos para en las calles y se juntan a montones en las fueras de los hospitales y depósitos.

Funcionarios haitianos informaron el viernes que ya se han enterrado 40,000 cadáveres, muchos en fosas comunes tipo basureros. Se calcula que todavía tienen que recuperarse 100,000 cuerpos más. En varias zonas, la cantidad de muertos es tan abrumadora que los cuerpos son amontonados para ser quemados.

Alex Larsen, Ministro de la Salud del país, declaró que la cantidad de muertos debido al terremoto del 12 de enero llegaría al medio millón. Otras 250,000 personas resultarán heridas.

El jueves por la noche, más de 300 paracaidistas de combate, miembros de la División Aérea No. 82, aterrizaron en el aeropuerto de Puerto Príncipe. Provenían del Fuerte Bragg, estado de Carolina del Norte. Una flotilla naval de Estados Unidos, con la participación del portaviones nuclear USS Carl Vincent, llegó a la costa el viernes.

A los paracaidistas, que constituyen el grupo de avanzada de una fuerza militar que eventualmente constará de aproximadamente 3,000 tropas militares, se unirán más de 2,000 marinos de la Unidad Expedicionaria de Marinos de Guerra No. 22, basada en el Campamento Lejeune, Carolina del Norte. Los marinos llegaron en el barco anfibio, USS Bataan, y han albergarse en el puerto de Puerto Príncipe, listos para ser activados en caso de disturbios sociales.

El jefe del Estado Mayor, el General Mike Mullen, anunció que, si era necesario, Estados Unidos desplegaría más de 10,000 tropas al azotado país caribeño.

US Joint Chiefs of Staff Chairman Gen. Mike Mullen said that even more than 10,000 US troops would be deployed in the ravaged Caribbean nation if required.

Las condiciones de vida se han vuelto desesperantes para las casi tres millones de personas afectadas por el terremoto. Se les ha vuelto imposible recibir agua y comida; la atención médica es rudimentaria o casi no existe. La electricidad y la comunicación telefónica han desaparecido.

El viernes, corresponsales en la capital haitiana reportaron que había pocas señales--si es que había algunas—de que la ayuda había llegado al pueblo.

Por lo menos 300,000 personas han quedado sin techo debido a la enorme cantidad de edificios y estructuras que se desplomaron a causa del terremoto que azotó a Puerto Príncipe y a sus cercanías. La fuerza del temblor, en magnitud de 7, embistió con una fuerza equivalente a 500,000 toneladas de dinamita; o sea, 25 veces mayor que la bomba atómica que destruyó a Hiroshima.

Un evento semejantemente catastrófico habría infligido daños enormes en cualquier lugar, pero en Haití, los efectos se han multiplicado por sus condiciones de intensa pobreza y atraso económico, resultado de todo un siglo de opresión imperialista, principalmente a manos de Washington.

Para muchas de las víctimas del temblor—los que han quedado atrapados en los escombros y los que han sufrido lesiones internas, fracturas múltiples y heridas severas que siguen sin tratamiento médico— el tiempo se acaba, y los impedimentos a la ayuda equivalen a una sentencia de muerte

"La gente está sin agua, los niños no tienen ni comida ni techo", dijo Ian Rodgers, asesor de antigüedad de la agencia, "Salvemos a los niños", a la cadena noticiera de cable, CNN. "Lo que vamos a encontrar con la falta de agua es la posibilidad de enfermedades con diarrea que, por supuesto, pueden matar a los niños en cuestión de horas si no se les atiende debidamente".

Añade Rodgers que "Es muy posible que la situación pase de ser espantosa y desesperada a absolutamente catastrófica si no recibimos suficientes alimentos y medicinas para colaborar con los niños y sus familias y así ayudarlos".

En otras palabras, cientos de miles que sobrevivieron la destrucción inicial pueden morir debido a las enfermedades y y las lesiones que han sufrido.

La ausencia de una infraestructura adecuada—aeropuertos, carreteras e instalaciones portuarias para transportar provisiones— así también como la escasez casi total de esfuerzos por parte del gobierno para coordinar las actividades de rescate no se deben solamente al desastre natural del martes. Ni tampoco se deben simplemente a "los azares de la vida", como lo expresara el viernes Robert Gates, Secretario de Defensa de Estados Unidos".

Más bien manifiestan el atraso al cual Haití ha sido forzado, condenado por los bancos y empresas principales que el gobierno de Estados Unidos representa y por las agencias bancarias internacionales. Su único interés en Haití ha sido el de aves de rapiña: sacar superganancias por medio de salarios que dejan al pueblo medio muerto de hambre. Ambos han socavado sistemáticamente al gobierno haitiano desde 1986, cuando las rebeliones de las masas le pusieron fin a la dictadura de los Duvaliers que Estados Unidos había respaldado y apoyado por 30 años.

Después de la deposición de la dictadura, un golpe de estado dirigido por tropas estadounidenses derrocó al primer presidente electo no sola una, sino dos veces: en 1991 y 2004. Mientras tanto, Washington y las agencias prestamistas bancarias lanzaron su campaña para imponer una continua serie de privatizaciones que le arrancó al estado haitiano todo poder y todos los recursos materiales.

Aún en los mejores tiempos, los servicios públicos en Haití, tales como la atención médica, la vivienda, la transportación, la comunicación, la electricidad, el agua potable y el alcantarillado, han sido extremadamente inadecuados o tenues.

En lugar de desarrollar la infraestructura del país o aliviar la pobreza despampanante, Washington se ha preocupado principalmente en mantener el orden y prevenir que los haitianos que tratan de escapar las opresiva situación de su patria logren llegar a las costas de Estados Unidos.

La intervención que ahora montan el gobierno de Obama y el Pentágono se basa en motivos similares. También la impulsan los esfuerzos acelerados de Washington para reafirmar su dominio en el hemisferio, lo cual se expresó durante los últimos meses en el golpe militar derechista en Honduras y el acuerdo para apresurar la construcción de bases militares estadounidenses en Colombia.

El despliegue de tropas ha adquirido mayor prioridad que la distribución de ayuda. Como reportara el Miami Herald el viernes, "El tráfico aéreo de cargamentos cedió paso a las fuerzas militares para que éstas pudieran transportar equipo de movilización y las primeras 100 tropas de un despliegue de 900 paracaidistas integrantes de la División Aérea No. 82 basada en Carolina del Norte".

UNICEF, que ha acumulado provisiones de auxilio en Panamá, envió un avión lleno de botiquines de primeros auxilios, cobijas (frazadas, mantas) y tiendas de campaña, pero a éste se le prohibió el permiso para aterrizar y se vio forzado a regresar a Panamá.

Las actividades de rescate iniciales perceptiblemente se concentraron en ayudar a los ciudadanos estadounidenses y otros extranjeros. Equipos de búsqueda y rescate que llegaron de Estados Unidos y Francia primero enfocaron la atención sobre el Hotel Montana, de cuatro estrellas pero arrasado completamente por el terremoto. Este hotel había funcionado como un oasis para la clase gobernante haitiana y visitantes extranjeros y como sede de la misión de paz de la ONU. Los haitianos fueron abandonados a excavar con escombros y sus propias manos para encontrar a sus seres queridos y vecinos.

Los primeros en ser evacuados del aeropuerto de Puerto Príncipe, que había sufrido grandes daños y quedado bajo el control de las fuerzas militares yanquis, fueron los ciudadanos de Estados Unidos.

Los haitiano están muy conscientes de las vidas de los extranjeros se valoran más que la de ellos mismos. "Estaban furiosos pero no sorprendidos que habían sido abandonados para que desenterraran a los atrapados, cargaran a sus muertos y mendigaran por ayuda para los moribundos", reportó el Los Angeles Times.

Mayor información reporta que la ira de los sobrevivientes del terremoto crece más y más debido la ayuda que se ha atrasado. También se ha reportado intercambios de disparos y jóvenes saqueando con machetes en mano. Funcionarios internacionales advierten que mientras más dure la situación, mayores oportunidades habrán para que ésta se convierta en una rebelión de las masas.

"Desafortunadamente", dijo David Wimhurst, vocero de la misión de paz que Brasil encabeza, "lentamente se están volviendo más iracundos e impacientes. Temo que todos estamos conscientes de que la situación se está tornando más tensa porque los más pobres, quienes tienen necesidad de tanto, todavía esperan para que les llegue ayuda. Creo que se puedan perder los estribos".

Kim Boldue, directora de la Misión de la ONU, expresó que "el peligro de disturbios sociales que pronto puedan suceder" hace imperante que las provisiones de auxilio lleguen cuanto antes.

La verdadera actitud del imperialismo yanqui hacia el pueblo haitiano encontró su expresión en un artículo publicado por la revista Time bajo el título, "¿Podrán las pandillas apoderarse del control en medio del caos que reina en Haití?" El artículo declara lo siguiente: "A medida que los funcionarios haitianos y extranjeros tratan de coordinar una eficaz reacción a lo que probablemente es el peor desastre que ha azotado al país más pobre del Hemisferio Occidental, todos necesitan prestar mucha atención a las ratas humanas que de repente salen a la superficie en tiempos como éstos".

El artículo continúa con la siguiente advertencia: "Es casi seguro que bandas criminales en los vecindarios pobres, tales como Cité Soleil y La Saline, traten de explotar la falta de seguridad". El artículo entonces cita a Robert Perito, a quien considera un experto en pandillas haitianas. Perito dice que la presunta amenaza "seguramente la razón por la cual el despliegue militar de Estados Unidos ahora añade el elemento de la seguridad".

Perito se expresa como miembro del Instituto de la Paz (Institute of Peace), organización que recibe fondos del gobierno y mantiene vínculos muy íntimos con el espionaje yanqui y el Pentágono

Time agrega que "Las fuerzas militares de Estados Unidos han tenido bastante experiencia con las pandillas de Puerto Príncipe" y hace notar que por lo regular éstas son de "naturaleza política" y se ligan, según Perito, "alrededor de figuras tipo Robin Hood que son carismáticas y despiadadas".

Time added: "The US military has had its share of experience with Port-au-Prince's gangs," noting that they are often "political in nature," coalescing, as Perito put it, "around charismatic and ruthless Robin Hood figures."

Existe toda posibilidad que el despliegue de tropas yanquis se use contra el pueblo de Haití para suprimir la sublevación de las masas. Luego de haber ocupado al país durante veinte años durante la primera mitad del Siglo XX e intervenido dos veces más—en 1994 y 2004—las fuerzas militares de Estados Unidos otra vez asumen el control de lo que comandantes de antigüedad afirman será una operación de larga duración.

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