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El Partido Socialista de la Igualdad (Australia) celebra Congreso de Fundación

26 Febrero 2010

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El Partido Socialista de la Igualdad (PSI) en Australia celebró su congreso de fundación en Sídney el 21-25 de enero, marcando un decisivo paso adelante para la Cuarta Internacional. El congreso fue parte de una iniciativa del Comité Internacional de la Cuarta Internacional (CICI), comenzado con el congreso fundacional de su partido hermano el PSI de Estados Unidos en agosto de 2008, en respuesta a la descomposición del capitalismo mundial a partir de la crisis financiera y económica mundial de 2007-2008.

El congreso de cinco días fue un evento internacional, contando con la participación de representantes del partido trotskista mundial, el CICI, y delegados de EE.UU., Gran Bretaña, Alemania, Sri Lanka y Nueva Zelanda, y de todas las regiones de Australia. Los líderes de las secciones del CICI se dirigieron al Congreso, señalando su importancia histórica para el movimiento en Australia y en todo el mundo.

El congreso fue el resultado de más una década de preparación teórica, política y organizativa en el CICI y el PSI. Después de meses de intensas discusiones dentro del partido en el curso de 2009, seguido de un agudo debate durante el congreso, los delegados adoptaron por unanimidad los documentos fundacionales del PSI: La Resolución de Perspectivas y Los Fundamentos Históricos del Partido Socialista de la Igualdad (Australia). El Congreso también adoptó el documento del PSI de EE.UU., Los Fundamentos Históricos e Internacionales del Partido de la Igualdad Socialista, que resume las experiencias estratégicas de la clase obrera internacional a lo largo de todo el siglo XX, y una declaración de principios.

El Congreso eligió un nuevo Comité Nacional del PSI, el cual reeligió a Nick Beams como Secretario Nacional.

La Resolución de Perspectivas y Los Fundamentos Históricos del Partido Socialista de la Igualdad (Australia) revisa las experiencias políticas más importantes en la lucha por el marxismo en Australia en los últimos 120 años, y presenta el análisis de la PSI de las tareas políticas que enfrenta el partido y la clase trabajadora.

La primera sección del documento señala las consecuencias revolucionarias de la actual crisis financiera y económica mundial. "La crisis financiera de 2007-2008 no fue una crisis coyuntural de la cual habrá un regreso al statu-quo-ante. Más bien, la crisis es la forma mediante la cual se está llevando a cabo una masiva reestructuración del capitalismo mundial, afectando las relaciones sociales y políticas dentro de cada país, y las relaciones entre las principales potencias capitalistas”. La "reestructuración" de las relaciones económicas y de clase a escala mundial "impulsará a la clase trabajadora hacia la lucha política".

Uno de los aspectos principales de la Resolución es el examen de la “excepcionalidad” australiana. "A lo largo de la historia del movimiento de los trabajadores australianos, las burocracias sindicales, junto con las diversas organizaciones que en el pasado fueron radicales, han promovido el mito de la excepcionalidad de Australia como un contrapeso para el desarrollo de la consciencia socialista. En la última parte del siglo XIX y principios del XX este consistía en caracterizar a Australia como el paraíso del ‘trabajador', donde las leyes de la lucha de clases no aplican”.

La excepcionalismo australiano, continúa el documento, siempre fue un mito, porque el desarrollo del capitalismo en Australia fue totalmente impulsado por las fuerzas económicas globales. Sin embargo, la excepcionalidad "se ha sostenido durante décadas en una combinación de poderosos factores materiales. El aislamiento geográfico y las ventajas materiales que se derivan de la relación económica del estado colonizador del Imperio Británico, en el que las exportaciones de lana y otros productos permitieron un estándar de vida relativamente alto, promovió una perspectiva insular”.

El documento se refiere a unos pocos, pero extraordinariamente perspicaces, comentarios sobre Australia formulados por Vladimir Lenin, León Trotsky y otros dirigentes internacionales marxista. Trotsky señaló que si bien el establecimiento de la democracia en Rusia necesitaba un "grandioso giro revolucionario" en 1917, las condiciones en Australia eran muy diferentes: "La democracia australiana creció orgánicamente de la tierra virgen de un nuevo continente y de inmediato asumió un carácter conservador y sometió para si a un proletariado joven, pero muy privilegiado".

La excepcionalidad de Australia, explica la resolución, encontró su expresión en el Partido Laborista y la burocracia sindical. "En estrecha relación desde sus orígenes con el estado capitalista y apoyándose en ciertos privilegios materiales, la burocracia sindical ha jugado un papel clave, sobre todo en tiempos de crisis económica y política, en la movilización de las fuerzas ideológicas y materiales para contrarrestar las doctrinas ‘foráneas' del marxismo y el internacionalismo socialista ".

Central a este papel fue la adhesión, por el movimiento obrero y sindical, a la doctrina de una “Australia Blanca", que reflejaba los temores de la emergente clase capitalista australiana de que la introducción de mano de obra de Asia crearía una "clase peligrosa", es decir, un proletariado con vínculos con las masas oprimidas de la región de Asia oriental.

"La utopía reaccionaria de un ‘paraíso de obreros blancos', donde los niveles de vida estarían protegidos mediante la prohibición de la inmigración de trabajadores de ‘color', sirvió de apoyo para el programa de reformismo nacional. La Australia ‘blanca' contó con el apoyo de aranceles para proteger la industria local, y, por tanto, los salarios. Los salarios y las condiciones de trabajo estaban regulados por el Estado, con los sindicatos dando un reconocimiento oficial a la estructura jurídica del Estado a través del sistema de arbitraje federal. Una Australia ‘blanca', la protección arancelaria y el arbitraje en asuntos laborales constituyeron la base de lo que luego llegó a ser conocida como la ‘acuerdo australiano'."

El documento cita registros recientemente hechos públicos de la Internacional Comunista (Comintern), que se creó a raíz de la Revolución Rusa de 1917 para luchar por el socialismo mundial. En su IV Congreso, celebrado en noviembre de 1922, el Comintern planteó dos cuestiones de fundamental importancia para la orientación del joven Partido Comunista de Australia (PCA): unificar a los trabajadores de la región del Pacífico y desarrollar tácticas que desenmascararían al Partido Laborista para que los trabajadores con consciencia de clase rompan con él. El IX Congreso pidió a los partidos comunistas de Estados Unidos, Canadá y Australia, a que "llevaran a cabo una vigorosa campaña contra las restrictivas leyes de inmigración y explicarle a las masas proletarias en estos países que a largo plazo las leyes, al inflamar el odio racial, recaerán sobre ellos".

La Resolución de Perspectivas examina la degeneración del PCA en manos de la burocracia estalinista y su programa nacionalista del "socialismo en un solo país", y la valiente lucha emprendida por la *primera organización trotskista en Australia, establecida en 1933, contra el estalinismo, laborismo y el centrismo. Guiados por el análisis de Trotsky sobre el carácter imperialista de la Segunda Guerra Mundial, estos trotskistas fueron los únicos en mantener un programa que defiende los intereses independientes de la clase obrera. En su victoria de 1945 sobre los estalinistas en los astilleros de reparación naval en Cockatoo Island y Morts Dock en Sídney, demostraron la importancia de la lucha por una línea política principista dentro de la clase obrera.

Mientras que los trotskistas habían sido capaces de resistir los violentos ataques de los estalinistas y el estado durante la guerra, sucumbieron a las presiones generadas por el restablecimiento del equilibrio capitalista después de la guerra, expresadas en la aparición de oportunismo pablista. Rechazaron la formación de la CICI en 1953 y terminaron liquidándose en el Partido Laborista. La lucha por el trotskismo se reanudó en Australia con la fundación de la Liga Socialista del Trabajo (LST) en 1972. El período comprendido entre 1968 y 1975, marcado por el mayor movimiento revolucionario de la clase obrera internacional desde la década de 1920, se convirtió en la fuerza motriz de la radicalización de una nueva generación y del viraje al marxismo revolucionario de las capas más conscientes en Australia y otros países.

Apenas tres años después de su creación, la LST fue lanzada en la conmoción del golpe de estado en Canberra — cuando el gobierno laborista de Whitlam fue derrocado por la clase dirigente después que fallara en reprimir un poderoso movimiento demandando alzas salariales. El documento examina esta importante experiencia estratégica para la clase trabajadora de Australia e internacional, y aclara las dificultades políticas que enfrentó la LST como consecuencia de la líneas cada vez más oportunista y nacionalista del Partido Revolucionario de los Trabajadores (PRT) en Gran Bretaña, en ese entonces la más antigua y experimentada sección del CICI. El documento explica que las lecciones de esta y posteriores experiencias de la SLL y la clase trabajadora australiana pudieron ser asimiladas sólo después de la derrota de la dirección del PRT británico en su intento de dividir al CICI en 1985-86, que abrió una nueva era en la historia de la Cuarta Internacional.

El documento advierte que, como en todos los anteriores períodos de crisis en el siglo pasado, el Partido Laborista fue llevado al gobierno para aplicar el programa de la élite corporativa. "En medio de la mayor crisis económica desde la Gran Depresión de la década de 1930, los laboristas una vez más se encargan de defender el capitalismo australiano apoyando a los bancos, instituciones financieras y corporaciones en detrimento directo de la clase obrera. Esto requiere nada menos que la reestructuración violenta "de las relaciones económicas y de clase. El gobierno laborista de Rudd no es ni una alternativa "progresista" a los liberales, ni un "mal menor", pero un instrumento en manos de la élite gobernante para ejecutar su agenda."

La resolución deja claro que el inevitable levantamiento político de la clase obrera no "ocurrirá a través de las estructuras y organizaciones políticas existentes, sino que asumirá la forma de una rebelión en contra de ellos, lo que plantea la necesidad de una nueva perspectiva política dirigida hacia la completa reorganización de la sociedad y la construcción de nuevos organismos para llevarlo a cabo. Todo el trabajo del PSI está dirigido hacia la preparación para este nuevo periodo histórico."

La Declaración de Principios aprobada por el Congreso elabora las posiciones programáticas básicas del PSI, estrechamente unidas al objetivo de ganar el apoyo de los trabajadores australianos para el programa del socialismo internacional, la unificación de los trabajadores de todos los países y la creación de un Estado Socialista Unido del Mundo.

La Declaración hace hincapié en la importancia de la teoría marxista: “El Partido Socialista de la Igualdad, como una sección del CICI, defiende la concepción clásica — desarrollada sistemáticamente por Lenin en la construcción del partido bolchevique y llevada adelante por Trotsky en la lucha por fundar y construir la Cuarta Internacional — que la consciencia socialista revolucionaria no se desarrolla de forma espontánea en la clase obrera. La consciencia socialista requiere el conocimiento científico de las leyes del desarrollo histórico y del modo de producción capitalista. Este conocimiento y comprensión deben ser introducidos en la clase obrera, y esta es la principal tarea del movimiento marxista.”

En su discurso inaugural, que se publicará en el WSWS, Nick Beams enfatiza que el PSI era fundado en base a un análisis histórico, la asimilación de las experiencias estratégicas de la clase obrera y los principios derivados de la historia del movimiento trotskista. Este método de enfoque es diametralmente opuesto a todos los ex radicales, como el nuevo “Partido Anticapitalista" en Francia, que rechazó explícitamente la necesidad de un acuerdo entre los miembros del partido en las lecciones básica de la historia y política de la lucha por el socialismo en el siglo XX.

Beams llamó la atención al 25 aniversario este año de la derrota de los líderes de la PRT británico. Guiados por una clara perspectiva histórica, los trotskistas ortodoxos habían sido capaces de derrotar definitivamente las tendencias oportunistas que se habían adaptado a aparatos reformistas laboristas, estalinistas y organizaciones nacionalistas. Esa victoria en última instancia, reflejaba grandes cambios económicos y políticos.

Beams explicó que la globalización de la producción durante el último cuarto de siglo había duplicado la fuerza laboral del mundo e integrado a la clase obrera internacional, incluso en Australia, en una escala sin precedentes. Al mismo tiempo, el declive de los Estados Unidos, el bastión del capitalismo global desde la Segunda Guerra Mundial, tiene consecuencias profundamente desestabilizadoras.

Más esencialmente, Beams dijo, los últimos 25 años han aclarado el papel de los oportunistas pablistas que una vez afirmaban que representaban el trotskismo auténtico. En Australia, como en Francia, ahora están tratando de establecer un frente amplio de “partidos anticapitalistas" con tendencias anti-revolucionarias y han rechazado totalmente a Trotsky y la Cuarta Internacional. A diferencia del período anterior de la radicalización de masas desde 1968 hasta 1975, el PSI hoy es indiscutiblemente el único partido trotskista.

David North, el presidente nacional del PSI en EE.UU. y presidente de la junta editorial internacional del World Socialist Web Site, presentó el saludo de la delegación estadounidense al Congreso. North dijo que la cuidadosa preparación y discusión de los documentos del Congreso habían capacitado al partido para un período de crisis económica y política intensa.

North señaló el paralelismo existente entre las primeras décadas de los siglos XX y XI. Hoy, las profundas contradicciones económicas y avances tecnológicos que habían madurado, podían producir levantamientos no menos explosivos que los de la década de 1910-1920, que produjo la Primera Guerra Mundial y la Revolución Rusa de 1917.

North explicó que desde el último período de convulsiones revolucionarias, en la década de 1960 y principios de 1970, el movimiento trotskista había emprendido un resurgimiento decisivo. Aunque la década de 1980 había sido testigo de una contraofensiva de la clase capitalista y la década de 1990 comenzó con el triunfalismo en los círculos gobernantes sobre el colapso de la Unión Soviética, la tendencia dominante ha sido la prolongada caída del capitalismo estadounidense. El rearme del CICI después del conflicto de 1982-86 con el PRT británico estaba ligado a su análisis correcto de los desarrollos mundiales que finalmente liquidó al estalinismo y dio lugar a la mayor crisis del capitalismo mundial en 70 años.

"El resurgimiento de la lucha de clases tomará de inmediato un carácter global", subrayó North. "El comienzo de una lucha seria de cualquier sección de la clase obrera internacional hará estallar hasta el cielo la situación política. Nuestra perspectiva se basa en el resurgimiento de la clase obrera internacional".

En los próximos días, el World Socialist Web Site publicará [en su versión en inglés] el informe de apertura al Congreso de Nick Beams, seguido por los documentos fundacionales del Partido Socialista de la Igualdad (Australia).

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