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Más de 60 inmigrantes mueren en julio en los cruces fronterizos de Arizona

Por Josué Olmos
10 Agosto 2010

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En julio, más de 60 inmigrantes murieron en los desiertos de Arizona al tratar de cruzar al país desde México. Cincuenta y nueve cuerpos de los fallecidos fueron encontrados en tres condados en la centro-sur del estado, los de Pima, Santa Cruz y Pinal. Este es el mayor número de muertes de inmigrantes a lo largo de este tramo de la frontera México-Estados Unidos desde julio de 2005, y la segundo más alto de la historia.

La oficina del médico forense del condado de Pima (siglas en inglés, PCME), que se ocupa de los cadáveres encontrados en los tres condados, presuntamente recibió los cadáveres de más de 150 inmigrantes en lo que va año, y más de 1.650 desde 2001.

El PCME recibió tantos cuerpos este verano que están llenas sus instalaciones que pueden albergar hasta 200 cuerpos. La agencia necesitó de un tráiler refrigerado de 55 pies para albergar los cadáveres adicionales. En el peor día de julio, siete cadáveres fueron llevados a la oficina del PCME.

La cifra de inmigrantes muertos en la frontera es casi igual al número de muertes de tropas de EE.UU. en Afganistán para el mismo mes—66 en julio, el mes más mortífero en la guerra de casi nueve años de duración. Además, el número total de muertes en la frontera desde 2001 eclipsa la cantidad total de muertes de tropas de EE.UU. en la guerra de Afganistán, más de 1.200, en aproximadamente el mismo período de tiempo.

La mayoría de las muertes de inmigrantes en julio se han atribuido a hipertermia, o la exposición al calor. El resto no se pudo o está todavía por determinar, pero se cree que el calor es la principal causa de estas muertes. Ahogamiento y accidentes de tráfico son también causas comunes de muerte para los inmigrantes.

Muchos de los cuerpos fueron encontrados al suroeste de Tucson, Arizona. La ciudad informó de 18 días en julio con temperaturas superiores a 100 grados Fahrenheit (38 grados Celsius), pero las temperaturas en los desiertos circundantes son generalmente más altas.

El viaje de Sonora, México, a Tucson es un viaje de por lo menos 65 millas. Una vez cruzada la frontera los coyotes (traficantes de personas) a menudo dejan en el desierto a los inmigrantes a su propia suerte.

En la década de 1990 se reportaron menos de 50 muertes por año. La última década ha visto un aumento enorme en el número de muertes en la frontera. En 2005, el año más fatal, 492 muertes fueron reportadas a lo largo de la frontera, y en 2009, 422.

Arizona, con tan sólo 389 millas de la frontera de 1.969 kilómetros entre los EE.UU. y México, representa un número desproporcionadamente alto de muertes de inmigrantes reportadas cada año.

No es casualidad que cientos de inmigrantes mueran en Arizona y en toda la frontera México-Estados Unidos cada año. Estas muertes se producen debido a la política explícita del gobierno de los EE.UU., a través del departamento de Seguridad Nacional y la agencia de Aduanas y Protección Fronteriza de EE.UU., que impide a los inmigrantes viajar por las ciudades y zonas pobladas y los limita a las zonas con climas más severos y peligrosos terrenos.

Estos hechos, que son ampliamente reconocidos, fueron confirmados en un amplio estudio de 2007 por el Instituto Binacional de Inmigración en la Universidad de Arizona en Tucson.

El estudio explica cómo la política del gobierno de EE.UU. de "prevención mediante la disuasión" ha resultado en "una quintuplicación de los gastos de vigilancia de la frontera y la militarización de la frontera con nuevas barreras, puestos de control fortificados, nuevas formas vigilancia de alta tecnología y miles de nuevas agentes patrullando la frontera México-Estados Unidos ".

Estas políticas crearon lo que el estudio llama "efecto de embudo", forzando a los inmigrantes a cruzar por las regiones más desoladas y aisladas. El estudio concluyó que, desde que estas políticas se han puesto en su lugar, las muertes en la frontera han aumentado de manera exponencial. "Durante loa años anteriores al “efecto de embudo ' (1990-1999), la oficina médica [del condado Pima] recibía en promedio unos 14 cuerpos de inmigrantes clandestinos por año ", señaló el estudio. "En contraste, durante el “embudo” (2000-2005), en promedio, 160 cadáveres fueron enviados a la oficina del examinador médico cada año."

Estos y otros hechos llevaron a dicha institución a la conclusión irrefutable de que es la política del gobierno la que ha creado este efecto de embudo, y que "es sin duda la causa estructural primaria de la muerte de miles de hombres, mujeres y niños provenientes de México, América Central y América del Sur cruzando sin autorización a los Estados Unidos".

Además, el estudio puso en duda la exactitud del número de muertes de inmigrantes en la frontera. "Los criterios de la Patrulla Fronteriza para el recuento de muertes en la frontera ha llevado a conteos inexactos de inmigrantes que muerieron cruzando la frontera sin autorización… [y por lo tanto] el verdadero número de muertes en la actualidad es imposible de conocer."

La llamada "reforma migratoria integral" del gobierno de Obama busca continuar y reforzar las políticas que han llevado a las más de 1.650 muertes en la frontera durante la última década.

Antes de llevar a cabo la "reforma" en el país, Obama ha prometido lanzar un "enfoque estratégico e integrado sin precedentes de protección de fronteras y de los esfuerzos de seguridad." En el lenguaje común, esto significa un aumento de la militarización de la frontera.

Este proceso ya ha comenzado con el despliegue de más tropas de la Guardia Nacional a la frontera de Arizona este mes, y con una mayor financiación para los equipos de alta tecnología militar, incluyendo aviones no tripulados que han sido utilizados por la administración Obama para asesinar a civiles inocentes en Afganistán y Pakistán.

La intensión de Obama de una “reforma migratoria integral" es similar a la de las políticas reaccionarias de los republicanos: que los inmigrantes representan una amenaza para el nivel de vida de los trabajadores en los EE.UU. La amenaza real para los trabajadores no es, sin embargo, los inmigrantes, es el ataque feroz de la clase dominante contra la vida y los derechos democráticos de la clase trabajadora, tanto nacionales como internacionales.

 



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