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Las economías exportadoras de Asia en caída libre

Por John Chan
27 Febrero 2009

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Este artículo apareció en nuestro sitio en su inglés original el 14 de febrero del 2009.

Las asombrosas caídas en las exportaciones que se han registrado en todos los países asiáticos han dejado estupefactos a los analistas económicos y le han puesto fin a todas las aseveraciones que aseguraban que la depresión global pronto iba a tocar fondo. Según el Fondo Monetario Internacional [FMI], la proyección de crecimiento en Asia para este año es de sólo un 2,7%; es decir, menos de un tercio de la tasa índice de crecimiento en un 9% de 2007. La predicción es de un punto menos por debajo del porcentaje total durante la crisis financiera asiática de 1997-98.

Richard Martin, analista del Mercado Internacional de Valores de Asia (IMA, por sus siglas en inglés) comentó en The Australian: "Es algo así como observar un choque de trenes a cámara lenta. El Norte de Asia ahora sufre el mayor colapso en la demanda desde la Segunda Guerra Mundial". Richard Franulovi,c del banco Westpac declaró que "la velocidad del descenso enquistado en los últimos datos sobre Asia va a la par con la del colapso estadounidense durante la depresión de la década de los 1930".

Japón, la segunda mayor economía mundial, ya está en recesión y todavía sigue en declive. Las exportaciones japonesas, comparadas con las cifras del año anterior, disminuyeron en un 35% el pasado diciembre a medida que la demanda global por sus automóvoles, industria electrónica y bienes de capital desaparecía. En diciembre, la producción industrial disminuyó, de mes a mes, en un de 9,6%, lo cual batió el récord.

El economista principal del Banco de Japón, Kazuo Momma, advirtió esta semana que la economía se encaraba a una contracción "que no se podía imaginar", mientras que los analistas calcularon que, durante el último trimestre de 2008, se había registrado una tasa anual de contracción del 10%, peor aún que en EEUU. El gobierno advirtió que 125.000 trabajadores irregulares, principalmente de fánbrica, perderían sus empleos durante los seis meses hasta marzo, pero un cálculo de la misma industria indicó una cifra mucho más alta: 400.000.

China, denominada como el "taller del mundo", está sufriendo duros golpes. Las exportaciones disminuyeron por un tercer mes consecutivo en enero hasta caer en un 17,5% desde el año anterior tras un descenso en un 2,8% en diciembre. Según declaró el miércoles la Administración General de Aduanas, las importaciones se habían hundido todavía más: en un 43,1% en diciembre, el doble del 21,3% de la caída interanual.

Debido a que muchas de las importaciones de China son contribuciones a las exportaciones manufactureras del país, la marcada caída de las importaciones indica que la actividad industrial va a disminuir aún más. Las importaciones de maquinaria y productos de tecnología avanzada cayeron bruscamente en un 40%, lo que supone un desastre también para los países que venden esos componentes para que los monten las industrias chinas. Los envíos desde Japón disminuyeron en un 43,5% comparados con los del año anterior; los de Corea del Sur en un 46,4% y los de Taiwán, en un 58%.

Aunque muchos economistas predicen que China continuará creciendo este año en un 5-6%, esas cifras no son más fiables que las que se han proclamado enteriormente: que China continuaría expandiéndose a un ritmo que casi bate el récord. Más de 20 millones de trabajadores han perdido sus empleos, y varios analistas advierten que 50 millones más los perderán si la economía sigue deteriorándose.

La India, que es la otra economía que previamente había sido proclamada como posible baluarte contra la depresión mundial, también padece lo suyo. Las exportaciones cayeron en enero un en un 24%. Según las estadísticas oficiales, un millón de trabajadores indios del sector exportador han perdido sus empleos desde el mes de septiembre, cuando se presentó la crisis financiera global en EEUU. Los trabajadores de la industria textil, del sector de las piedras preciosas y de la joyería han sido los más afectados. Se espera que medio millón de trabajadores adicionales pierdan sus empleos en marzo.

Aunque a la India se le conoce más por los servicios que presta a la externalización en el sector de la información tecnológoca, en estos últimos años se ha convertido en uno de los exportadores asiáticos principales, cuyas exportaciones hicieron que el PBI del país aumentara de un 16,9% en 2002-03 a un 24,8% en 2007-08. Las industrias exportadoras, que emplean 150 millones de trabajadores, son el segundo sector más importante después del agrícola. Se proyecta que la expansión económica de la India para año fiscal que termina en marzo sea en el 7,1%, lo que supone un descenso en el 9,1 desde el pasado año.

Para el próximo año fiscal, los economistas creen que las tasas de crecimiento de la India por lo más alcanzarán casi el 6%. Citigroup calculó una tasa de crecimiento en sólo un 5,5%. Aunque la India depende menos de las exportaciones que la mayoría de los países del Asia Oriental, su posición financiera es mucho más débil. La deuda pública de Nueva Delhi supone el 75% de su PIB, lo cual se compara con sólo el 18,5% de China, lo que le deja mucho menos espacio para los grandes paquetes de estímulos.

La situación en Corea del Sur es igualmente inhóspita. Las exportaciones, que consituyen la fuerza motriz principal de la economía, se desplomaron en un 32,8% en enero. El Ministro de Finanzas, Yoon Jeung-hyun, advirtió el martes que la cuarta mayor economía de Asia se contraería en un 2% este año, modificación muy marcada de la proyección oficial anterior de un 3% de crecimiento. Según Yoon, esto significaría la pérdida de 200.000 empleos en 2009. Incluso esta cifra es demasiado optimista si se la compara con la proyección del FMI de un crecimiento negativo en un 4%. El Credit Suisse ha proyectado una recesión que por lo menos llegará al 7%..

Taiwán, la sexta economía mayor del Asia, vio cómo en enero caían sus exportaciones en un 44,1%, desde el año anterior. Fue la mayor caída desde que comenzara la documentación oficial en 1972. Las importaciones disminuyeron en un 56,5% en el mismo mes. Para una economía en que las exportaciones suponen el 70% del PIB, el impacto es devastador. Este año Morgan Stanley ha revisado marcadamente su tasa de crecimiento para Taiwán, fijándola en -6%, lo cual representa una caída en 0,5% desde el año anterior. CLS, agencia de corredores de bolsa con sede en Hong Kong, predijo la semana pasada una contracción aún mayor: en un 11%.

Las economías del Asia Sureste que dependen de la exportación también sufren. La proyección del FMI para Filipinas es de sólo un 2,25% este año, comparado con un 4,6% del pasado año y un 7,1% en 2007. La predicción oficial para Singapur en 2009, centro financiero y comercial de la región, es de una contracción en un 5%, lo cual representa la recesión más profunda desde que se fundara la ciudad-estado en 1965. Las exportaciones de Malasia se contrajeron en diciembre en un 14,9% respecto al año anterior, con las exportaciones a EEUU en un descenso hasta el 30%. Los analistas esperan que la economía de Malasia aumente el 1 y el 1,5% en 2009, muy por debajo del objetivo del gobierno de lograr el 3,5%. El banco central de Indonesia predice que la economía del país va a descender en un 4-5% en 1009, comparado con el 6,2% de 2008.

Las tasas de ahorro altas y las instituciones financieras relativamente seguras no han impedido que las economías asiáticas padezcan pérdidas enormes. Después de la crisis financiera de 1997-98, los países asiáticos se esmeraron en aumentar sus exportaciones para poder acumular grandes reservas de divisas que les sirvieran de protección contra otras sacudidas financieras semejantes. Sin embargo, la consecuencia es que simplemente han cambiado su dependencia de las finanzas globales por la dependencia de la demanda global.

El analista del Credit Suisse, Cem Karacadag, ha calculado que las exportaciones netas constituyen dos terceras partes del PBI en Hong Kong y Singapur, casi la mitad en Malasia y una tercera parte en Taiwán y Corea del Sur. Calculó que, aún sin tomar en cuenta los impactos secundarios, cada caída en un 10% en las exportaciones reduciría la expansión de Corea del Sur y Taiwán en el 2 %, y hasta el 7% la de Hong Kong y Singapur.

Durante la década pasada, la parte correspondiente a las exportaciones del PIB chino se duplicó hasta alcanzar el 40%. Con una inmensa oferta de mano de obra barata y vigilada excesivamente por la policía — y junto a una infraestructura desarrollada por el estado — China se ha convertido en un punto final de montaje para las empresas transnacionales. Èstas suministraban diversos componentes, materias primas y bienes de capital fabricados en otros lugares de Asia a las fábricas chinas, transformando la región en una maquinaria de exportación gigante. Parecía que China había reemplazado a Estados Unidos como motor de la expansión en muchos países del Asia.

Pero la verdad es que, como señalara Jong Wha-Lee, del Banco de Desarrollo del Asia, el comercio entre los países de la región ocultó el hecho que el 60% de la demanda final para los productos asiáticos todavía provenía de los países capitalistas avanzados de América del Norte, Europa y Japón. En enero, las exportaciones de China a los EEUU y a la Unión Europea disminuyeron en un porcentaje de 9,8% y 17,4%, respectivamente. Como la demanda se ha desplomado en el Occidente, la prosperidad comercial interna, que principalmente abarcaba los componentes, inversiones y bienes de capital, se ha evaporado a toda velocidad.

El Korea Times se lamentaba la pasada semana: "China ha surgido como la mayor amenaza para la economía coreana" porque la "gran dependencia respecto a China ha hecho al país especialmente vulnerable al riesgo que China ahora plantea". Comparadas a las estadísticas del año anterior, las exportaciones de Corea a China, muchas de ellas destinadas a la re exportación, disminuyeron en un 33% en diciembre y un 46,4% en enero debido a la caída acelerada de la demanda global por productos "chinos".

Las autoridades chinas han alzado sus voces para promover la perspectiva de provocar un "rebote" con un estímulo de los gastos para la infraestructura y con órdenes a los bancos estatales para que aumenten el crédito. Pero los analistas se muestran escépticos de que los gastos estatales puedan estimular las inversiones privadas. El economista Wang Qing, de Morgan Stanley China, le dijo al Wall Street Journal: "Los beneficios y la rentabilidad serán muy escasos en 2009, y ello la razón principal por la que no espero que haya mucha inversión privada, especialmente en el sector de la manufactura, en la que China sufre un problema de capacidad excesiva". Calculó que este año las inversiones en la manufactura sería cero este año, con una caída en el 12% de descenso de la inversiones en bienes raíces.

El 10 de febrero, el Financial Times explicó: "Más que nada, China no puede escaparse de un ambiente económico global de mayor alcance. El estímulo fiscal del gobierno se diseñó para que la economía pudiera seguir funcionando hasta que se recuperaran los consumidores del Occidente. Pero los índices más recientes muestran que la economía global podría continuar en una depresión más prolongada de lo que originalmentese se había creído.?

La misma conclusión puede aplicarse a todos los paquetes de estímulos que corren por toda Asia. La mayoría de los países asiáticos son simplemente mercados de mano de obra barata inmensos cuyas exportaciones abruman sus mercados interiores relativamente prqueños. Enfrentándose a la depresión global, cada una trata de exportar más, lo que significa quitarle a sus vecinos sectores del mercado. Esto ahora causa que las tensiones provocadas por el comercio aumenten . Desde octubre, India ha emprendido diecisiete investigaciones de las importaciones chinas y ha impuesto restricciones al acero, a los textiles y a los petroquímicos chinos. En enero, la India también prohibió la importación de juguetes chinos por seis meses para proteger su propia industria juguetera.

Además de oponer a sus "propios" trabajadores en contra de otros trabajadores en los países vecinos, las clases gobernantes asiáticas para nada comprenden — y mucho menos tienen alguna solución a — la crisis económica Varios se han vuelto a los dioses en búsqueda de soluciones. Durante el Año Nuevo chino, un alto funcionario de antigüedad de Hong Kong jugó con los palitos de la suerte en nombre de la ciudad, pero escogió el del número menos afortunado: el 2. Según informó el Financial Times, "un adivino del templo de Che Kung, rodeado de incienso y con la vista hacia los cielos para lograr la inspiración, declaró que ello significaba que Hong Kong no se podía aislar del caos financiero global".

(Traducido del inglés para Rebelión[http://rebelion.org/noticia.php?id=81153] por Sinfo Fernández)

 



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