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La guerra de Georgia: La LCR en la estela de la política exterior de Sarkozy

Por Peter Schwarz
3 Noviembre 2008

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Este artículo apareció en nuestro sitio en su inglés original el 11 de septiembre de 2008.

En seguida se reconoce la verdadera orientación clasista de un partido por la forma en que reacciona ante los acontecimientos políticos, por su capacidad de considerar las nuevas situaciones y de proporcionar una orientación política correcta. A juzgar por la reacción de la LCR (Liga Comunista Revolucionaria) en Francia ante la reciente crisis de Georgia, está claro que los conceptos de este partido en materia de política exterior corresponden en gran parte a la de la élite dirigente del país.

La LCR, fundada en 1969, se está convirtiendo en un « nuevo partido anticapitalista» (NPA). La Liga presenta este partido como alternativa socialista a los partidos políticos burgueses y sería totalmente independiente del Partido Socialista, el cual ha quedado completamente desacreditado. Pero su reacción a la guerra en Georgia, apoyada también por el Partido Socialista, no dista mucho de la del gobierno francés.

En principio, hay que señalar que la LCR le presta muy poca importancia a un acontecimiento que domina, sin embargo, la actualidad desde hace semanas y que nos acerca peligrosamente a un posible conflicto armado entre Rusia y los Estados Unidos, dos potencias nucleares. En su página web, en la que diariamente adopta una postura acerca de los asuntos sociales y políticos y ofrece información sobre las últimas intervenciones de su portavoz, Olivier Besancenot, sólo hay un breve comunicado de una veintena de páginas sobre la guerra en el Cáucaso. Y está tan bien escondido que sólo se puede encontrar con la ayuda de la opción « Rechercher » .

Por su contenido, la toma de posición de la LCR se hace eco de la actitud adoptada por los gobiernos europeos, que se preocupan por el estallido de las hostilidades en el Cáucaso y defienden al presidente francés Sarkozy que, en calidad de presidente del Consejo de la Unión Europea, ha negociado un alto el fuego. Al igual que Sarkozy y la Unión Europea, la Liga toma la postura de que está por encima de los partidos y desea la paz, y pinta con los colores más favorables el papel que éstos últimos han jugado.

De manera salomónica, la organización declara: «Pero las razones de este conflicto son múltiples y los fracasos compartidos», y formula que todos los protagonistas son igualmente responsables.

A propósito del ataque a Osetia del Sur por parte de Georgia que desencadenó la guerra, escribe con comprensión: « La ofensiva — probablemente mal calculada — lanzada por los responsables georgianos está motivada a la vez por la voluntad de hacer respetar la integridad territorial de un estado de límites discutidos y la de afirmarse política y militarmente frente al vecino ruso ».

La LCR reprocha a los dirigentes rusos de querer «mostrar a la U.E. y a los EE.UU. que han regresado como potencia imperialista de primer plano, que reivindican el papel de policía regional y que la entrada en la OTAN de varios países y regiones anteriormente miembros del Pacto de Varsovia continúa siendo una amenaza para ellos ».

Y en cuanto a la responsabilidad de la OTAN, escribe con mansedumbre: «Desde este punto de vista, la responsabilidad de los dirigentes occidentales está comprometida, ya que son los que deciden ampliar a la OTAN o no, organización a la que Georgia pretende integrarse».

Por último , la LCR dice que los dirigentes rusos y georgianos presentan grandes similitudes: «Los dos son ultranacionalistas, autoritarios y militaristas, y la mayoría de la población de estos países no sacará partido de dicho conflicto».

El comunicado termina con un llamamiento general a la fraternidad de los pueblos: «Al otro lado de las fronteras, los intereses del mundo del trabajo son los mismos para todos. La fraternidad debe imponerse, pasando por el respeto del derecho de todos los pueblos a disponer de ellos mismos...Todo eso exige la formación de un movimiento de solidaridad internacional entre los pueblos».

Este tipo de llamamiento a la comprensión entre los pueblos es, en el fondo, pacifista; totalmente compatible con la política exterior de Sarkozy y de su ministro de Asuntos Exteriores, Bernard Kouchner.

La LCR escamotea todos los asuntos esenciales: las consecuencias catastróficas de la disolución de la Unión Soviética que ha provocado un nuevo estallido de conflictos nacionales, manipulados y explotados por las grandes potencias; la movida agresora del imperialismo estadounidense y europeo hacia las reservas de gas natural y petróliferas del Mar Caspio y de Asia Central y el cerco militar de Rusia que lo acompaña; la responsabilidad de los Estados Unidos y de su marioneta georgiana, Saakachvili, en haber provocado esta guerra debido al ataque nocturno de la capital de Osetia del Sur; y por último, la complicidad de Francia, Alemania y otras potencias europeas que defienden sus propios intereses estratégicos en la región y que, a pesar de sus diferencias tácticas, claramente se han declarado a favor de EE.UU.

Evidentemente, el régimen ruso de Putin y Medvedev no merece ni confianza ni apoyo, pues representa los intereses de la clase dirigente de los nuevos ricos que ha destruido y saqueado la Unión Soviética y que reprime a la clase obrera. Pero al tratar de borrar las causas de la guerra en el Cáucaso y culpar igualmente a todos por haber causado la guerra,y acompañando a los llamamientos generales a la fraternización de los pueblos, la LCR desarma a la clase obrera frente a los enormes peligros que la amenazan por parte de la política agresiva del imperialismo estadounidense y europeo. Otorga credibilidad a la política del gobierno francés que oculta, éste también, sus deseos imperialistas tras las generalidades sobre la paz, la fraternidad de los pueblos y la autodeterminación.

No es la primera vez que la política exterior de Sarkozy disfruta del apoyo de la LCR. La LCR apoyó sin ninguna crítica los esfuerzos de Kozovo para independizarse de Serbia que el Ministro de Asuntos Exteriores francés, Kouchner, avanzó de manera determinante..

Por otra parte, Kouchner es un viejo conocido del fundador de la LCR, Alain Krivine. En la década de los 60, los dos eran dirigentes del CVN (Comité Vietnam Nacional). Luego Kouchner se unió al Partido Socialista y, tras el éxito electoral de Sarkozy, se pasó al bando de éste. Krivine ha sido hasta hoy un dirigente de gran influencia en la LCR.

La balcanización del Cáucaso

El comunicado de la LCR está fechado el 12 de agosto, cinco días después que Georgia atacara a Tskhinvali. Y aunque los acontecimientos se hayan precipitado y la presidencia francesa de la Unión Europea haya jugado un papel muy activo en ese conflicto, ya hace más de un mes que la Liga no se pronuncia sobre el conflicto georgiano,.Este silencio es también una forma de complicidad.

Sólo la edición del 4 de septiembre de Rouge, periódico de la LCR (que no se editó durante el mes de agosto), contiene otro breve artículo acerca del conflicto caucásico que no es de su redacción, pero qued sí consiste de extractos de la postura del grupo ruso, Vpered («Adelante»).

Vpered describe la guerra en el Cáucaso como un conflicto entre dos bloques imperialistas y pone a Rusia y a los Estados Unidos en el mismo plano. El grupo indudablemente se esmera en , distanciarse del régimen de Putin y grupo escribe: «Rechazamos toda solidaridad con el imperialismo ruso, así como todo apoyo al estado de Putin y Medvedev».

Al mismo tiempo, Vpered se hace «partidario(s) de una solidaridad completa e incondicional con el pueblo oseto», y declara que apoya «el derecho de Osetia del Sur a la autodeterminación, hasta la independencia de Georgia y la creación de un estado independiente o la unificación con Osetia del Norte, como componente de la Federación de Rusia».

La postura de Vpered sufre una contradicción insoluble; confía la protección de los osetios a este régimen ruso, incluso con respecto del cual se distancia. El artículo puntualiza: «Así, las relaciones de fuerzas concretas a nivel internacional, al igual que la gran debilidad del movimiento obrero internacional y georgiano, hace que hoy la población de Osetia no tenga otros defensores que no sean los ejércitos de la Rusia imperialista».

La edición de septiembre de la revista en inglés del Secretariado Unificado al cual se integra LCR, International Viewpoint, contiene igualmente dos artículos sobre el conflicto del Cáucaso: el texto ya citado de Vpered y un artículo redactado por la revista británica, Socialist Resistance.

Ésta última califica también el conflicto del Cáucaso de «guerra imperialista que enfrenta a los imperialismos ruso y estadounidense, siendo Georgia la representante de Estados Unidos»; sin embargo, claramente responsabiliza a los Estados Unidos mucho más de lo que hace Vpered.

Pero los dos artículos llegan a sus conclusiones. Vpered y Socialist Resistance se declaran sin ninguna reservación a favor del principio de la autodeterminación nacional, defendiendo « incondicionalmente el combate de los osetios por la autodeterminación», como dice Vpered.

La realización de este principio rersultaría en la balcanización total del Cáucaso y la división de éste en incontables mini-estados basados en la étnica y en un conflicto perpetuo entre las fronteras que como consecuencia traería la represión y la persecusión de las minorías étnicas. Dado que estos estadis no son viables en una economía mundializada, se convertirían en juguete de las grandes potencias. Desencadenaría una situación terrible parecida a la que sucedió en los Balcanes luego que desapareciera Yugoslavia, que, como puede observarse, forma parte del Cáucaso.

Los marxistas defienden desde hace mucho tiempo el punto de vista de que la solución de la cuestión nacional tiene que ir de la mano de la revolución socialista. Solo una federación socialista que puede garantizar una existencia equitaqtiva y basada en la paz de las numerosas nacionalidades del Cáucaso.

La r evolución de octubre produjo dicha solución, que fue sin embargo saboteada por el chovinismo de la Madre Rusia y la burocracia estalinista que se desarrollaba. Poco antes de fallecer, ya Lenin se había enemistado con Stalin debido a la sitiación en Georgia. Con la desaparición de la Unión Soviética, los conflictos nacionales se encendieron, y las potencias imperialistas los usaron para penetrar en el Cáucaso y en Asia Central.

Resulta revelador que la LCR y sus amigos políticos a nivel internacional no tomen siquiera en consideración una solución socialista, ni que hagan referencia a la experiencia de la Unión Soviética. Esto revela mucho acerca de su orientación social. Insistir que se forme un estado se ha convertido en la marca de fábrica de los pequeños elementos burgueses que aspiran a la ascensión social y a una relación privilegiada con las potencias imperialistas.

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