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Cientos de miles manifiestan contra los planes pro guerra de los Estados Unidos contra Irak

Por Kate Randall
24 Enero 2003

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El sábado cientos de miles de personas asistieron a manifestaciones en Washington, D.C., San Francisco y otras ciudades por todo los Estados Unidos y Canadá para mostrar su oposición a la guerra inminente del gobierno de Bush contra Irak.

Estas manifestaciones anti guerra, que en términos de participantes fueron mayores que las que tomaron lugar el octubre pasado, fueron las más numerosas de Norteamérica desde la era de la guerra de Vietnam. Se calcula que más de medio millón participó, con 200,000 en la capital de la nación. Muchos viajaron desde lejos, hasta de la Florida y el estado de Iowa.

Manifestaciones simultáneas también tomaron lugar en las ciudades de San Francisco, Seattle, Portland, Honolulu, Albuquerque, Des Moines, Ann Arbor, Lansing, Tampa, y muchas otras ciudades estadounidenses en diferentes estados.

Los manifestantes también salieron a la calle en Nueva Zelanda, Japón, Hong Kong, Holanda, Francia, Italia, Suecia, Egipto y Siria. En términos de la cantidad de gente y alcance internacional, las manifestaciones indicaron que el sentimiento anti guerra se está desarrollando velozmente en los Estados Unidos y por todo el mundo.

Las manifestaciones hicieron añicos del mito que los órganos de prensa ha propagado: que el gobierno de Bush y su política bélica gozan de un consenso político y del apoyo de las masas. La gran participación ocurrió a pesar que la prensa no le dio casi nada de publicidad a las manifestaciones y que sistemáticamente ha suprimido todo informe acerca de la oposición interna a los planes de guerra del gobierno.

La diferencia entre la manera en que los ámbitos oficiales pintan la "popularidad" de Bush y la realidad que las manifestaciones del sábado revelaron enfoca muy bien el abismo que separa a toda la prensa y a los políticos de las masas amplias de los Estados Unidos.

En San Francisco, más de 100,000 se reunieron en el centro comercial de la ciudad y marcharon de la Plaza Justin Herman al Centro Cívico, o sea, más de una milla. Entre los actores Martin Sheen y Ed Begley, hijo, y Barbara Lee (de la ciudad de Oakland) y Lynn Woolsey (de la ciudad de santa Rosa), diputadas Democráticas ante el Congreso nacional, participaron como discursantes.

En Washington, más de 200,000 se reunieron en la plaza central de la ciudad, que está rodeada de los famosos museos del Smithsonian, el capitolio y el Monumento a Washington. Los manifestantes se encontraron con temperaturas 14 grados centígrados bajo cero, pero el intenso frío no previno que expresaran su oposición a los planes de guerra del gobierno. Participaron tanto las viejas generaciones como la juventud de hoy. Gran parte de los manifestantes vinieron de los liceos y universidades.

Amy, de la ciudad de Hoboken estado de Nueva Jersey, articuló los sentimientos de muchos de los presentes. Dijo: "Tengo la sensación básica que el gobierno de Bush tiene planes nefastos. Los inspectores han de presentar el 27 de enero, y no importa lo que digan, Bush va a empezar la guerra después de ello".

Amy continúa: "Eso es sólo dentro una semana. Me dije que era mejor salir antes que las bombas empezaran a caer y dejar saber que yo y mucha otra gente no apoyan esta guerra. Quieren petróleo y quieren construir el oleoducto. Quieren apoderarse más y más del mundo y no les importa a quien tienen que bombardear para lograrlo". ( Ver artículo que acompaña a éste para más entrevistas con los manifestantes de Washington)

Antes de la manifestación en Washington comenzar, la policía anunció que planeaba usar cámaras de video "para poder controlar las masas y la seguridad del público". Usaron 14 cámaras de televisión de circuito cerrado que habían montado en las azoteas de los edificios del centro comercial y en helicópteros para filmar en video las zonas públicas de la plaza central, el capitolio, la Casa Blanca y otras zonas.

A pesar de la policía sostener que no iba a espiar contra individuos, las autoridades pueden mantener las fotografías y las videocintas de los participantes en la manifestación en sus archivos permanentes. Este enorme espionaje se llevá a cabo claramente para intimidar y suprimir la disensión, y en realidad constituye una infracción de las garantías constitucionales referentes a la libertad de reunión y de la expresión.

International ANSWER [REACCIÓN Internacional]* organizó la manifestación. Entre los discursantes se encontraron varios miembros destacados del Partido Democrático; o sea, el mismo partido que votó preponderantemente para darle poderes de guerra a Bush. Entre otros que se dirigieron al público se encontraban activistas con muchos años de experiencia en el movimiento pro paz; actores famosos; varios dirigentes de los sindicatos obreros; y líderes religiosos.

Ramsey Clark, ex Fiscal de la Nación, recibió una acogida muy entusiasta cuando presentó el caso para enjuiciar a Bush en el Congreso. Declaró que "La Constitución dice que el presidente, el vice presidente y los funcionarios civiles de los Estados Unidos serán obligados a abandonar sus puestos si se les juzga y el fallo los declara culpables de chantaje y otros delitos mayores y menores.

"Lo que Bush está haciendo ahora mismo es usurpar el poder de la Constitución y del pueblo, como si estuviera por encima de la ley. Trata a cualquiera de la manera que le da la gana: sin derechos civiles, sin libertades civiles, sin nada...¿Ha perpetrado Bush crímenes por los cuales el Congreso [de la nación] debe juzgarles?...Mi respuesta es un "sí" tronador".

La actriz Jessica Lange le dijo a la multitud: "Esta guerra a punto de comenzar es inmoral. No permaneceremos mudos. Tenemos que levanta la cabeza y decirles, ‘¡No! Nosotros somos el pueblo y ustedes no hablan en nuestro nombre...'

"Todo este palabrerío de guerra, toda esta retórica ha sido un magnífico encubrimiento y camuflaje para desmantelar los derechos civiles, los derechos de la mujer, y la justicia social y los programas para defender el ambiente. Debemos preguntarnos: ¿hasta dónde van a llegar para silenciar toda oposición? Porque cada vez que damos un paso hacia delante y nos expresamos, se nos convierte en demonios. Se nos desprecia como si fuéramos unos asquerosos. Y esto no lo vamos a aguantar".

Los políticos Democráticos en la plataforma contaron con la participación del diputado John Conyers, la ex diputado Cynthia McKinney, Al Sharpton y Jesse Jackson. Que estos políticos participaran tan destacadamente se debe, ante todo, a que los círculos gobernantes cada vez se inquietan más con que una oposición a la guerra que crece y que puede unirse a la ira y al descontento social que hierven debajo la superficie de la sociedad estadounidense. La facción del Partido Democrático que estos discursantes representan busca como apoderarse de esta oposición social y política y llevarla en una dirección inofensiva en la cual lo más importante es mantener a la clase obrera atada al Partido Democrático.

Sus comentarios, intercalados por momentos de retórica pseudo radical, se limitaron estrictamente a ruegos a Bush y a los Republicanos del Congreso. Al Sharpton declaró: "No podemos dejar que el comercio mundial tome precedencia ante los intereses del pueblo". Pero no dijo nada acerca del respaldo que el Partido Democrático le ha brindado a la guerra de Bush para apoderarse del petróleo en el Oriente Medio.

Jesse Jackson pronunció su discurso típicamente demagoga, con sus rimas y clichés de costumbre. Llamó a la "guerra contra la pobreza, no a la guerra contra los pobres", y "a las mentes que se oponen a los cohetes teledirigidos y al conflicto y no a las negociaciones". Le rogó a Bush que escogiera "el cerebro y no las bombas"; que "usara la cabeza y no la fuerza bruta para resolver el conflicto; que le pusiera "paro al terrorismo en vez de expanderlo".

En sus comentarios, Conyers promovió la ilusión que al gobierno de Bush se le podía presionar para hacer retroceder las preparaciones de guerra. "Pero yo he venido a decirles", siguió, "que todavía queda tiempo para que el presidente cambie su rumbo destructivo. Queda tiempo para que nuestros aliados - en Inglaterra con Blair - y otros declaren una tregua ".

Al fomentar apoyo para estos políticos en la plataforma dirigente, los organizadores de esta manifestación tratan de restaurar la respetabilidad a un partido capitalista que por generaciones enteras se promovió a sí mismo como el partido "del pueblo trabajador". Pero es un partido que en realidad quedado desacreditado ante el pueblo trabajador con su viraje a la derecha y su postración ante Bush y los Republicanos.

En los Estados Unidos hay una larga historia de utilizar al Partido Democrático para desviar la oposición popular a la clase gobernante estadounidense. El Workers World Party [Partido Mundial de los Trabajadores], de las fuerzas mayores que dirigen a International ANSWER, durante décadas ha fomentado, de manera consistente, la política basada en la raza. Se ha aliado con los funcionarios Negros Democráticos, sobretodo con los miembros de la Junta de Políticos Dirigentes Negros del Congreso nacional.

En oposición a esta política, el Partido Socialista por la Igualdad y el World Socialist Web Site intervinieron en las manifestaciones en Washington, San Francisco y doquier. Llamamos a la movilización independiente de la clase obrera contra ambos partidos de los grandes negocios y del capitalismo. Distribuimos miles de copias de la declaración de la Junta Editorial de la WSWS, Los verdaderos problemas políticos de la lucha contra la guerra. Muchos manifestantes nos dijeron que eran lectores regulares de la WSWS y se llevaron copias de la declaración para distribuirlas ellos mismos. En la manifestación de Washington logramos vender más de $200 en literatura marxista.

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