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El alto el fuego de ETA intensifica la crisis política en España

Por Vicky Short
12 Octubre 1998

España ha sido sumida en una grave crisis constitucional que podría resultar en la desintegración de la nación. La declaración hace dos semanas de un indefinido alto el fuego por parte del movimiento separatista vasco ETA ha provocado intensa discordia entre el gobierno y el partido principal de oposición. Al mismo tiempo ha exacerbado los conflictos entre el gobierno y los dirigentes de various partidos separatistas y nacionalistas.

El primer ministro, José Maria Aznar, del Partido Popular, ha celebrado una serie de reuniones con líderes de los otros partidos en el gobierno y en la oposición en un esfuerzo contínuo para decidir una respuesta política coordinada a la tregua de ETA. Ya en Marzo de 1996, ETA declaró que si el Estado español reconocía el derecho a la auto-determinación y la integridad territorial del pais vasco, ETA declararía un alto el fuego. Afirmó así mismo que tal tregua sería seguida por un proceso democrático en el que la población vasca decidiera todos los aspectos relacionados con su futuro.

Resuelto a aniquilar a ETA, el gobierno de Aznar continuó su campaña de represión estatal durante la cual desmanteló varios comandos de ETA, desbarató su red financiera, encarceló a dirigentes de su ala política, Herri Batasuna (HB) y cerró su periódico. En contra de esta estrategia, el partido de oposición PSOE (Partido Socialista Obrero de España) y otros intentaron ejercer presión sobre el gobierno para que organizase una contraofensiva encabezada por los "partidos democráticos moderados".

Izquierda Unida (IU), una coalición de radicales y nacionalistas liderada por los estalinistas de España, se adelantó como paladín de esta alternativa. Bajo sus auspicios, los separatistas vascos formaron un bloque con otros partidos y sindicatos vascos para reclamar mayor independencia del gobierno central, asegurándose el apoyo de los partidos separatistas catalán y gallego, Convergencia i Unio (CiU) y Bloque Nacionalista Gallego (BNG) en una reclamación general de mayor autonomía regional.

ETA y HB lanzaron su alto el fuego con la intención de preparar los cimientos para el mismo tipo de "proceso de paz" que produjo el Acuerdo de Irlanda del Norte. El Lunes pasado, "La Declaración de Lizarra", firmada por various partidos separatistas, fue entregada a Gerry Adams, el líder del partido republicano irlandés Sinn Fein, cuando visitó Bilbao como invitado de HB. Se le pidió que pasara el documento al presidente de los Estados Unidos, Bill Clinton, cuando se encuentrara con él en Washington el 10 de Octubre.

El cambio de táctica de los separatistas vascos ha dejado la política del gobierno del PP en total confusión. El 26 de Septiembre en San Sebastián, Aznar intentó limitar las demandas de los nacionalistas vascos y sus ataques a la Carta Magna (Constitución) de España con un discurso conciliatorio. En él dijo: "la paz cabe perfectamente en la actual Carta Magna".

Xabier Arzalluz, presidente del principal partido nacionalista vasco PNV, reaccionó con una seca réplica: "No sé si la paz cabe en la Constitución, pero este pueblo no cabe en ella.... Hoy por hoy, como nacionalistas vascos, no aceptamos ninguna Constitución, ni ésta ni otra, en la que el pueblo vasco no pueda elegir estar o no estar, o cómo estar en esa Constitución."
Arzalluz habló ante más de 100,000 afiliados y simpatizantes del PNV en Vitoria y recordó al gobierno que compartía la tribuna con representantes de otros partidos nacionalistas. CiU y BNG tampoco estaban de acuerdo con la Carta Magna, dijo

Arzalluz, primero porque el artículo 8 dice que el "Ejército es la garantía de la unidad territorial, y éstas no son palabras de paz", y además porque no contempla la posibilidad de que las nacionalidades decidan su propio futuro. "El cañón es la última razón de la Constitución y eso no dice mucho en favor de la paz."

Las palabras que Arzalluz dirigió a Felipe Gonzalez, ex-primer ministro y líder del PSOE, no fueron menos acerbas, acusándole de pensar "como un serbio". Esta fue su respuesta a los temores expresados por Gonzalez de que después de la transición en España de la dictadura fascista de Franco a la democracia parlamentaria, la "segunda transición vaya camino, no de Bruselas, sino de Tirana y Sarajevo."

El PSOE había ya hecho un llamamiento al gobierno para que exigiera a Arzalluz lealtad a la Constitución. Gonzalez subrayó estar de acuerdo con Aznar haciendo constar que sólo la Constitución garantiza una paz "digna". "No admitimos que el precio de la paz pase por hacer concesiones a los nacionalistas".

Con el fin de apaciguar la situación, Arzalluz celebró reuniones con el primer ministro Aznar en las que declaró que un acuerdo no sería posible sin un censenso suficiente, que tendría que incluir al PP y el PSOE. El proceso de paz podía proceder inmediatamente si reclamaciones de mayor autonomía se discutían en una próxima fecha.

El coordinador general de IU en el País Vasco, Javier Madrazo, coincidió de pleno con Arzalluz, declarando: "La mayoría del pueblo vasco no se identifica con esta Constitución."

Por su parte, el CiU catalán teme que sus propias reivindicaciones queden aparcadas por los acontecimientos vascos. El líder de CiU, Jordi Pujol, dijo que, pase lo que pase en el País Vasco, el Gobierno catalán quiere más poder y soberanía. Y los quiere en un horizonte de dos o tres años.

El objetivo es hacer de la Generalitat (gobierno autónomo) la sóla autoridad, a excepción de las competencias que la Constitución reserva con carácter de exclusividad al Gobierno central. La primera meta parcial es conseguir un nuevo sistema de financiación autonómica similar al que ya existe en el País Vasco y en el que la Generalitat recaude todos los impuestos y luego transfiera al Estado una parte acordada. Esto, declaró Pujol, puede lograrse con una más flexible interpretación de la Constitución. En caso contrario, advirtió, "la Constitución es revisable... no es intocable."

Refiriéndose a la "solidaridad y lealtad" con el resto del Estado español ya demostradas por CiU (una referencia al apoyo parlamentario de CiU a los dos gobiernos minoritarios, el anterior PSOE y el presente PP), Pujol manifestó que la Generalitat se había ganado el derecho a plantear sus reivindicaciones soberanistas sin reservas.

La crisis constitucional, si bien precipitada por la tregua de ETA, estaba ya a punto de surgir. La Constitución de 1978 fue la culminación de la llamada transición pacífica desde 36 años de fascismo a la democracia parlamentaria que resultó como continuación a la muerte de Franco en 1975.

Todos los líderes mencionados tomaron parte en el diseño de la misma constitución que ahora estan dispuestos a despedazar. Bajo la dirección de Santiago Carrillo, entonces secretario general del Partido Comunista, todos los principales partidos políticos, los partidos separatistas y los sindicatos se unificaron con el propósito de suprimir la furia de los obreros españoles que siguió la muerte de Franco, imponiéndoles una constitución que proporcionaba una amnistía a los fascistas preservando al mismo tiempo la autoridad burguesa.

La constitución de 1978 intentó acomodar todos los divergentes intereses regionales, que habían sido suprimidos por el régimen de Franco, dentro de una "Nación de las Autonomías" compuesta por 17 regiones distintas. A partir de entonces los vascos y catalanes han alcanzado una alta medida de autonomía a cambio de actuar como socios parlamentarios de los dos últimos gobiernos del PSOE y PP.

Hoy por el contrario el mantenimiento de la integridad territorial y el mercado nacional de España es menos importante para las distintas burguesías regionales que el poder desarrollar conexiones directas con el mercado mundial y la obtención de inversiones internacionales en sus propias regiones. El País Vasco, por ejemplo, es una de las zonas más industrializadas de España. La aspiración de los separatistas es lograr la total administración de la economía vasca y de este modo poder establecer relaciones independientes con la Unión Europea y las corporaciones transnacionales.

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